| Título del test: Test Historias de miedo
Descripción: espero que no se le paren los pelos
Autor:
Fecha de Creación: 2/9/2010
Categoria: Historia
Número de preguntas: 5
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Ultimos Comentarios:
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Ya no puedo seguir leyendo mas! aaa que miedo
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Pame mui bueas tus historias, pero la de la llorona no es asi, yo se como es en verdad, la voi a poner en un test qe voi a aser. la voi a poner como por lo menos yo la se, porqe la lloroa tambien esta aqui en la Argentina. en muchos lugares esta. besos Anita
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Temario:
"Mi mejor Amigo"
Es la historia de un señor de 33 años que recién ahora es capás de contar lo que le sucedió.
Cuando era niño vivía con mis padres en la casa de mis abuelos, hasta que un día mis padres quisieron que vivamos los 3 solos y nos mudamos.
Nos fuimos a un barrio no muy lejos, a una casa antigua.
Parecía que nadie había entradoi allí en años, estaba muy sucia y parecía abandonada.
Subimos las escaleras y nos sorprendimos al ver un grupo de juguetes viejos en una habitación.
La mayoría estaban rotos, pero a mi me llamó la atención uno que estaba sano, era un muñeco de un payaso, estaba hecho de metal y al paracer en una debida época llevaba pilas.
Me quise quedar con ese solo juguete, y mi padre tiró los otros.
Estuve todo el día llendo de aquí para allá con mi nuevo mejor amigo y cuando estaba comiendo me di cuenta de que en la parte tracera del hombre derecho tenía dos iniciales marcadas: una E y una M.
Llegó la hora de dormir y yo quería dormir con mi nuevo juguete, pero mi padre me dijo que había estado todo el día con él y que me merecía descansar, Pero para tranquilizarme, lo puso en una silla en frente de mi cama.
Era una noche de verano por eso estaba la ventana abierta y la Luna llena iluminaba un poco la habitación.
Mi padre me deseó las buenas noches, apagó la lámpara y se fue.
Yo intentaba dormir, pero no podía hacerlo, estaba desbelado y daba vueltas en la cama con aburrimiento.
Cuando gracias a la luz de la Luna, noté como que los ojos de mi juguete se movían, pero como estaba de noche, pensé que solo era mi imaginación así que me di vuelta, estuve un rato así hasta que otra vez me di vuelta de cara al payaso y cuando me di cuenta el payaso estaba en el piso. Me asusté y llamé a mi padre, mi padre saltó de la cama y vino a mi cuarto, me dijo que el viento estaba fuerte y cerró las ventanas y las cortinas. Luego me dijo que el hecho de que era una casa vieja no quiere decir nada.
Se fue, yo apagué la lámpara pero esta vez estaba todo oscuro.
Sin embargo, ahora estaba más desbelado que antes, prendí la lámpara y me quedé impactado, ¡EL PAYASO NO ESTABA!, levanté medio cuerpo y vi que el payaso estaba al lado de la puerta, grité aún más que antes y cuando vino mi padre, se enojó.
Pensó que yo le estaba haciendo una broma y me dijo que no le gustaban las bromas a tal hora de madrugada. Se fue para su cuarto.
Yo quedé muy, pero muy asustado mirando el juguete, pero el juguete no se movía, opté por tratar de calmarme y cerrar los ojos, pero cuando los abrí el juguete estaba arriva de mi cama, salté de mi cama y mi madre fue la que vino esta vez porque mi padre ya no quería nada. Llegó y me vio parado a un costado del cuarto, me preguntó ¿Qué estaba haciendo?, vio el payaso fijamente, lo vio bien de cerca y, de pronto el payaso movió su cabeza, gritó un grito como para romper los vidrios, tiró mi juguete por la ventana, me agarró de la mano y me llevó a su cuarto.
Esa noche terminé durmiendo con mis padres.
Al otro día, mi madre le estaba contando la historia a unos vecinos y ello s nos contaron otra historia relacionada.
Al parecer a comienzos del siglo XX en esa casa vivía una señora llamada Enriqueta Martí, ella de niña, había sido víctima de violencia doméstica y había quedado un poco transtornada.
Debido a eso aprendió brujerías y murió por accidente de una de sus propias brujerías. Desde ese momento se había empesado a rumorear que su espíruto seguía en la casa.
Eso me dejó helado, y más me dejó su nombre: Enriqueta Martí, eso me hiso recordar a las iniciales que llevaba el muñeco.
Ese día, antes de que se haga la noche, nos volvimos a donde estábamos antes y jamás volvimos al barrio. La Llorona del Parque Rivera
Esta es una historia de mi ciudad, una historia muy conocida acá en Montevideo. También se dice que también se ha visto en México pero no le sé
El Parque Rivera (ubicado en Av. Italia al lado del Estadio Charrúa)
cuenta una leyenda.
Para contar la historia tengo que ir 80 años atrás.
En esa época, ahí había una casa donde vivía una familia compuesta por el padre, la madre, y los dos hijos.
La señora amaba a su marido, y él también la quería pero por alguna razón ella creía que no.
Un día el señor se enfada con sus hijos y los manda en penitencia.
La señora al ver lo que pasó, cuando su marido se fue a trabajar, se quedó a cargo de sus hijos.
La mujer los sacó de la penitencia y los invitó a bañarce al lago del Parque. Los niños fueron encantados.
Estaban los tres bañandosé, cuando la mujer les dijo que se acerquen, los agarró a los dos de la nuca y los ahogó.
Cuando llegó el marido le dijo que había matado a sus hijos, que ahora estaban los dos solos, que ya no se enfadaría más. Pero él se puso a llorar, le dijo que estaba loca y que no le uva a perdonar esto nunca más.
Ella reaccionó mal, agarró dos cuchillo y quiso matar a su marido, y sin querer mató a los dos a la misma vez, con los dos cuchillos.
Murió llorando.
Hace años se derrumbó la casa para hacer un parque y enterraron los cadáveres.
Hace unos pocos años, siendo ya un parque famoso en Montevideo, una pareja de jóvenes fue en un auto a pasar la noche de Luna llena en el Parque.
Estaban los dos en el auto cuando les pareció ver a alguien, a una mujer de bestido blanco y pelos sucios. Por como se oía, parecía que estaba llorando y el chico salió para ver que le pasaba.
la chica se quedó a esperar en el auto.
El chico vio a la mujer, la estaba siguiendo y le preguntaba ¿Por qué estaba así?, la mujer se escondía en un árbol, y aparecía detrás de otro, era increible lo que se veía. Y cuando el chico alcanzó el último árbol en que se había escondido, ella ya no estaba.
La chica esperaba en auto y sintió el llanto de ella, la llorona, y cuando se dio cuenta, de pronto, la llorona asomó su cabeza por la ventana.
La llorona tenía la piel blanca como la nieve, con cicatrices de sangre, la parte blanca de sus ojos, era amarilla y sus pupilas, verdes. Sus uñas estaban largas, desalineadas, sucias y feas, no tenía dientes y sus labios eran un rosado tono piel, estaban secos, rotos, espantosos. La chica gritó como nunca antes y enseguida pateó la puerta y salió volando para afuera muy asustada.
Su novio sintió el grito, se encontraron, se metieron en el auto y se fueron. Dijeron que nunca más irían al Parque Rivera de noche porque ahí estaba la asecina, la mujer de blanco que lloraba, ahí estaba la llorona. El fantasma de Clarita
Esta es otra historia de mi ciudad, en un museo al que yo he ido mucho con la escuela. Está ubicado en el barrio Prado de Montevideo y más precisamente en Av. Millán
Este museo se llama museo Blanes en homenaje al pintor uruguayo Juan Manuel Blanes.
Pero no siempre fue un museo.
A fines del siglo XIX y omienzos del siglo XX, unos franceses vinieron a Montevideo para vivir, como eran ricos, hicieron una casa enorme que parece un palacio, que tiene un estilo
greco-romano y un hermoso jardín afuera.
Después de que murieron, se vendió la casa a un hombre que no recuerdo su nombre.
El hombre tenía una hija, Clarita y Juan Manuel Blanes le hizo un cuadro de ella.
Pero el padre no la trataba bien, Clarita fue víctima de violencia doméstica y su padre la encerró en la pieza de arriva.
La pieza de arriva está hecha del mismo material que el museo y está ubicada en el centro del techo del segundo piso.
Clarita estuvo ahí encerrada por varios años y esto le provocó transtornos mentales ya que solo podía respirar por un agugerito y a veces el padre no le daba de comer.
Ella murió allá arriva y el padre cuando se dio cuenta la enterró.
Pero una noche, el padre estaba durmiendo cuando empesó a sentir ruidos, salió a la sala para ver que sucedía.
Vio el cuadro de Clarita, lo miró fijamente y le parecía extraño, sentía como que los ojos del cuadro lo miraban fijamente y seguían su mirada, miraba que los ojos se movían y empesó a sentir miedo.
Se quiso ir a dormir cuando vio como una especie de fantasma de hija, tenía la cara de ella pero era más pálida, casi transparente.
En ese momento el fantasma de Clarita, gracias a los transtornos que le hizo sufrir, dijo que no podía morir en paz y terminó matando a su padre.
Después, cuando la casa pasó a ser el museo Blanes, se colgó el retrato de Clarita en la puerta de el museo y todas las noches se le mueven los ojos al mismo tiempo que se sienten voces de la planta alta. El juego prohibido
Hay una casa abandonada en una calle que no sé su nombre.
Es una casa antigua y muy grande.
Un grupo de 10 amigos, decidieron ir a jugar al juego de la copa una noche dentro de la casa.
Pusieron una cámara para que firmara el juego.
Sebastián es uno de esos chicos y no puede olvidar lo que pasó.
Primero le preguntaron cosas que ya sabían para ver si decía la verdad.
Por ejemplo: ¿mi número de teléfono es tanto?
y la copa se mueve al sí.
¿yo vivo en tal lugar?y la copa se mueve al sí
¿a mi me gusta tal comida?y la copa se mueve al no.
Cosas obvias al principio, pero llega tal momento en que le preguntaron ¿vamos a salir de acá? y la copa se movió al no.
Entonces todos se pusieron paranoicos, pero Sebastián les dijo que se calmaran, que si dejaban de jugar iva a ser peor.
Cuando pudieron dejar de jugar, por la inseguridad trataron de irse, pero las puertas y las ventanas se cerraron de golpe, todos comenzaron a gritar que estaban encerrados. Tenían un miedo más grande que una casa cuando rompieron una ventana y salieron volando.
Sebastián no tenía ganas de hablar ni de decir ¿por qué había llegado a la casa a las 5:00 am?, se acostó a dormir.
A las 6:00, quería tomar un vaso de agua, cuando vio algo así como el fantasma de una niña que luego desapareció.
Hasta hoy es un misterio ¿qué tenía que ver la niña con esta historia? pero si algo aprendieron Sebastián y sus amigos, es a no jugar nunca más a tal juego porque no es un juego, es una conección que tenemos con los espíritus, y mucho menos jugar en tal lugar, si la casa tiene mala pinta, dejala y no te quieras hacer el aventurero porque es muy probable que termines mal. El águila de piedra
En el techo una casa enorme del barrio Prado de Montevideo, hay una estatua de piedra de un águila. Esa es una casa que no sé para que se usa pero sí sé una historia.
Una vez dos policías tenían que vigilarla por la noche porque al parecer un delincuente se escondía ahí por las noches, vigilandolá, de pronto se calló el águila y se rompió.
Pero claro, vieja como estaba no causaba impreción, pero si se quedaban allí ivan a decir que ellos la tiraron, entonces salieron disparados a la comisaría para decirle al gefe.
El gefe, por otro lado les dijo que ya había pasado su horario y que al día siguiente ivan a ver el águila.
Pero cuando volvieron a la casa, el águila estaba intacta en el lugar donde estaba y los hombre no tenían como explicarce. Dijeron cosas que parecían disparates y terminaron en el hospital de locos Vilardebó.
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