Los 7 pecados de la memoria
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Título del Test:
![]() Los 7 pecados de la memoria Descripción: 1er libro de procesos cognitivos libro de procesos cognitivos |



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Schacter explica que el caso de la supuesta víctima del holocausto Wilkomirski pone de manifiesto que: (a) la memoria autobiográfica sólo se nutre de recuerdos de acontecimientos realmente sucedidos. (b) es posible generar recuerdos autobiográficos sin base sobre hechos que realmente nos hayan sucedido. (c) sólo en terapia se recuperan los recuerdos de acontecimientos traumáticos. Schacter denomina “pecados de omisión” a los procesos que nos llevan a ser incapaces de acordamos de una idea, un suceso o un hecho deseados. V. F. Schacter considera que la distractibilidad. (a) constituye un “pecado de comisión”. (b) se produce porque centramos la atención en lo que hemos de recordar. (c) supone una ruptura de la zona de contacto entre la atención y la memoria. Schacter señala que la situación en que hay presente cierta forma de memoria, pero es incorrecta o no deseada: (a) consitituye un “pecado de omisión”. (b) es un ejemplo de distractibilidad. (c) a y b son falsas. Los resultados del estudio que hacen Offer y colaboradores (2004), en que plantean a los participantes las mismas preguntas en el primer año de secundaria y 34 años después, ponen de manifiesto que: (a) los recuerdos autobiográficos no se distorsionan cuando se refieren a asuntos íntimos como p.ej., la religión. (b) quizá el recuerdo de aspectos negativos como p.ej., los castigos físicos, disminuye con el paso del tiempo. (c) a pesar del paso del tiempo, la precisión en el recuerdo y la coincidencia en las respuestas fueron los datos más habituales. ¿Por qué podría ser importante la tendencia a hacer atribuciones erróneas en el ámbito legal?. (a) porque es un “pecado de omisión” penado por ley. (b) porque podría llevarme a confundir el origen de una información importante en un contexto legal. (c) a y b son falsas. A efectos de la memoria, es muy improbable corregir o rehacer del todo el recuerdo de experiencias pasadas a la luz de lo que sabemos o creemos en la actualidad. V. F. Schacter sostiene que los denominados “pecados” de la memoria son un subproducto de rasgos, por lo demás deseables y adaptativos, de la mente humana. V. F. En la «anomia para los nombres propios», las personas con lesiones en regiones específicas del hemisferio cerebral izquierdo no pueden recordar nombres propios de personas (y, en ocasiones, tampoco de lugares) aunque sí los de objetos corrientes. V. F. En 1995, poco después del veredicto de O.J. Simpson, un grupo de estudiantes de la Universidad de California proporcionó descripciones detalladas de cómo se enteraron de la decisión del jurado. Cuando se les volvió a preguntar tres años después, más del 50% de los participantes daban respuestas precisas y tan sólo un 10% cometía errores importantes. V. F. El pecado que Schacter denomina “transcurso” se produce porque en general, con el paso del tiempo, ante la existencia de experiencias nuevas, el recuerdo de las experiencias anteriores: (a) mejora. (b) se incrementa. (c) se hace más difícil. Tras sus experimentos para estudiar la tasa de olvido, Ebbinghaus (1885) llegó a la conclusión de que la mayor parte de la información: (a) se olvidaba muy rápidamente, en las primeras horas. (b) si inicialmente se había aprendido bien, no se olvidaba en absoluto hasta transcurridos varios meses. (c) desaparecía de la memoria muy lentamente al principio, aunque el ritmo de olvido aumentaba con el tiempo. Ebbinghaus (1885) observó que cuando dejaba transcurrir un mes antes de examinarse de la información aprendida, había olvidado ya más del 75% de lo aprendido al principio, lo cual no es mucho más que lo que había olvidado cuando se examinaba al cabo de nueve horas. V. F. La conclusión de Ebbinghaus (1885) de que la mayor parte del olvido se produce tras las primeras demoras y luego se reduce la tasa de olvido: (a) no se cumplía para todos los participantes de sus experimentos y era más evidente en hombres que en mujeres. (b) es cierta para recuerdos autobiográficos, pero no cuando se trata de recordar sílabas sin sentido. (c) se ha visto confirmada en innumerables experimentos, lo cual demuestra que define un rasgo esencial del transcurso del tiempo sobre la memoria. Los resultados del estudio de Thompson y colaboradores (1990), en que los participantes registraban un acontecimiento diario, pusieron de manifiesto que: (a) la forma de la curva de olvido de esos sucesos diarios era parecida a la observada con materiales de laboratorio. (b) el olvido de los acontecimientos importantes era más rápido que el de los triviales. (c) a y b son falsas. El estudio de los recuerdos de las cenas de Acción de Gracias (Friedman & deWinstaley, 1998) puso claramente de manifiesto que, cuando se trata de acontecimientos significativos en el plano personal, su olvido no se parece a la curva de olvido de Ebbinghaus. V. F. Son varios los estudios que han mostrado que el recuerdo de detalles concretos, tales como la ubicación de un suceso, la gente que estuvo presente y la fecha específica en que ocurrió, se desvanecen con más rapidez que la sensación general de lo ocurrido. V. F. El transcurso del tiempo conlleva un cambio gradual de los recuerdos específicos y reproductivos, que inicialmente “calcan” la realidad, pasando a ser descripciones reconstructivas y más generales. V. F. En 1998, el presidente estadounidense Clinton tuvo que responder a preguntas del Fiscal Wisenberg sobre su relación con Monica Lewinsky. El Fiscal está dispuesto a admitir la mala memoria del Presidente sobre una conversación rutinaria producida siete meses antes, pero alberga dudas sobre las manifestaciones de olvido al cabo sólo de tres semanas. Schachter nos indica que: (a) Clinton muestra exactamente el tipo de olvido que cabría esperar si partimos de estudios tanto de campo como en el laboratorio (p.ej., Ebbinghaus). (b) los fallos de memoria de Clinton eran tretas diseñadas para soslayar confesiones embarazosas. (c) Clinton ya advierte que siempre tuvo pésima memoria y de ello eran bien conscientes su familia y amigos, de ahí su sorpresa cuando consiguió recordar algunos pormenores del asunto. El estudio de los recuerdos de las cenas de Acción de Gracias (Friedman & deWinstaley, 1998) puso de manifiesto que los detalles que peor se recuperaron a lo largo del tiempo fueron aquellos que podían reconstruirse usando el conocimiento general o esquemas prefijados (p.ej., los alimentos típicos o los familiares que siempre asisten). V. F. En 1998, el presidente estadounidense Clinton tuvo que responder a preguntas del Fiscal Wisenberg sobre su relación con Monica Lewinsky. A Schacter le llama la atención que el presidente estableciera una clara distinción entre recuerdos específicos y generales porque: (a) siempre es más fácil recordar aspectos concretos que generales cuando se trata de encuentros sexuales. (b) consigue demostrar en la práctica lo que ya es conocido en las investigaciones acerca de la dificultad diferencial para recordar, trascurrido el tiempo, aspectos específicos y generales de los hechos. (c) la mayoría de las personas no notan esta diferencia, ya que habitualmente, con el paso del tiempo, se pierde por igual el recuerdo de lo general y de lo específico. En numerosos experimentos se ha documentado que las personas adultas de edad avanzada: (a) tienen más dificultades que los estudiantes universitarios para recordar información que se les ha pedido que aprendan. (b) incluso cuando logran recordar listas de palabras u otros materiales igual de bien que los jóvenes, los olvidan antes porque sus recuerdos se deterioran con más rapidez al cabo de días o semanas. (c) a y b son ciertas. Al envejecer, los déficits de memoria son especialmente patentes cuando se pide a las personas mayores que recuerden los detalles de una experiencia, p.ej., dónde y cuándo se produjo un suceso determinado. V. F. Conforme a los resultados del estudio con participantes de 30 a 70 años, en que comparaban el recuerdo de historias y palabras (Zelinski & Burnight, 1997), se observó que los primeros problemas de memoría aparecían en torno a los. (a) 30. (b) 40. (c) 50 años. De acuerdo con varias investigaciones, al envejecer se observa un declive en el rendimiento de la memoria que podría estar modulado por el nivel de estudios, es decir: (a) las personas mayores sin estudios recordarían mejor la información de forma natural que quienes tienen estudios. (b) las personas jóvenes analfabetas no conseguirían recordar información de manera natural. (c) las personas mayores con más estudios recordarían la información mejor que sus contemporáneos con menos estudios. En la prueba que Buschke y colaboradores (1999) emplean para diferenciar entre personas con y sin enfermedad de Alzheimer, el recuerdo de 4 palabras: (a) se facilita en quienes no tienen Alzheimer cuando se les presenta la categoría semántica como clave. (b) no mejora en quienes tienen Alzheimer cuando se les presenta la categoría semántica como clave. (c) a y b son ciertas. Parece increíble, pero, tras la extirpación bilateral de la zona interna de los lóbulos cerebrales temporales, HM podía mantener una conversación normal y ejecutaba los tests de inteligencia igual de bien que antes de la intervención. V. F. Las estructuras cerebrales que extirparon a HM (hipocampo y circunvolución hipocampal) se cuentan entre las primeras y más afectadas por las placas seniles y las marañas neurofibrilares de la enfermedad de Alzheimer. V. F. Uno de los síntomas primeros de la enfermedad de Alzheimer es: (a) la dificultad para recordar la juventud. (b) la dificultad para recordar acontecimientos recientes. (c) la facilidad para recordar nombres propios. Mediante las técnicas de Resonancia Magnética Funcional (RMf) y Tomografía de Emisión de Positrones (TEP), Schacter y colaboradores han investigado la posibilidad de predecir qué información llegará a recordar una persona. La hipótesis propuesta es: (a) una mayor activación de la región cerebral hipocampal durante el procesamiento de la información predecirá su posterior recuerdo. (b) una mayor activación de la región cerebral hipocampal durante el procesamiento de la información predecirá su posterior olvido. (c) una menor activación de la región cerebral hipocampal durante el procesamiento de la información predecirá su posterior recuerdo. Supongamos que enseñamos a una persona una lista de palabras que debe recordar, p.ej., león, COCHE, mesa y ÁRBOL. Para la mitad de las palabras le pedimos que juzgue si se refieren a entes animados o inanimados; para la otra mitad, que diga si están escritas en mayúscula o minúsculas. Es más probable que posteriormente: (a) recuerde mejor las palabras escritas en mayúsculas porque llaman más la atención. (b) recuerde mejor las palabras en que ha evaluado el tipo de letra, que las juzgadas como animado/inanimado. (c) recuerde peor las palabras en que ha evaluado el tipo de letra, que las juzgadas como animado/inanimado. Schacter propone que para recordar mejor una lista de palabras hay que llevar a cabo actividades que asocien sus significados con nuestros conocimientos previos, por ejemplo: (a) evaluando si están escritas en mayúsculas o minúsculas. (b) contando el número de letras que contienen. (c) generando frases o historias sobre ellas. Los estudios con técnicas de neuroimagen señalan que, independientemente de que se presenten imágenes o palabras, las regiones cerebrales que se activan al procesarlas siempre son las mismas, implicando por igual al hemisferio derecho y al izquierdo. V. F. Conforme a los resultados que obtienen Schacter y colaboradores, lo que sucede en las regiones cerebrales frontales y parahipocampales durante el momento de procesamiento de la información no determina si posteriormente una experiencia se recordará o se olvidará. V. F. Schacter argumenta que existen dos formas principales de memoria a largo plazo: (a) episódica y semántica. (b) animada e inanimada. (c) frontal y parahipocampal. La memoria semántica sustenta el recuerdo de experiencias personales que ocurrieron en un tiempo y un lugar determinados, p.ej., el recuerdo de abrir los regalos un Día de Reyes. V. F. La memoria semántica permite la adquisición y la recuperación de conocimientos y hechos generales, p.ej., saber que el sol sale por el este y se pone por el oeste. V. F. El tipo de memoria que me permite recordar un acontecimiento autobiográfico concreto, p.ej., el primer día que fui a la universidad, se denomina: (a) memoria semántica. (b) memoria episódica. (c) memoria a corto plazo. La «memoria de trabajo» retiene pequeñas cantidades de información durante breves períodos de tiempo -por lo general unos segundos- mientras las personas realizan actividades cognitivas como leer, escuchar, resolver problemas, razonar o pensar. V. F. Si no pudiéramos retener el principio de la frase que estamos leyendo mientras se despliega el resto de la misma, al llegar al final no entenderíamos su significado. La estructura que lleva a cabo este mantenimiento, breve pero necesario, de la información se denomina: (a) memoria a largo plazo. (b) memoria de trabajo. (c) memoria episódica. Baddeley ha propuesto que la memoria de trabajo no es una estructura monolítica, sino que contendría subestructuras. Una de ellas, el «bucle fonológico», permitiría retener temporalmente una pequeña cantidad de información lingüística. V. F. De acuerdo con Baddeley, el sistema «ejecutivo central» de la memoria de trabajo organiza el flujo de información que entra y sale de la memoria a largo plazo. V. F. KF era una persona con una lesión cerebral en su zona parietal izquierda. Los neuropsicólogos Tim Shallice y Elizabeth Warrington (1969) mostraron que esta lesión afectaba al funcionamiento del bucle fonológico porque: (a) KF recordaba sin dificultad experiencias cotidianas. (b) KF no recordaba su infancia. (c) tras la presentación de una lista de números, KF sólo era capaz de recordar inmediatamente uno. El bucle fonológico es necesario para adquirir vocabulario porque: (a) ayuda a reunir los sonidos de las palabras nuevas. (b) si no funciona, no podemos retener los sonidos el tiempo suficiente para poder convertir las percepciones en recuerdos duraderos. (c) a y b son ciertas. Los estudios de Susan Gathercole y Alan Baddeley (1993) han mostrado que la facilidad para repetir palabras sin sentido en la infancia es buen predictor de la adquisición de vocabulario. Es decir: (a) si funciona bien el bucle fonológico en la infancia, se repetirán mejor las letras, pero no los números. (b) quienes repiten mejor palabras sin sentido en la infancia, aprenden vocabulario con más facilidad. (c) a y b son falsas. La repetición de palabras sin sentido no se considera una medida válida de la memoria de trabajo, porque no implica al bucle fonológico. V. F. Anatómicamente, el funcionamiento del bucle fonológico implica la zona posterior del lóbulo cerebral parietal y la zona inferior de la corteza prefrontal izquierda. V. F. Paradójicamente, olvidamos con más facilidad aquello sobre lo que pensamos y hablamos más a menudo. V. F. La neurobiología coincide en señalar que los recuerdos se forman, en último término: (a) como subsistemas del bucle fonológico. (b) por disminución de la información transcurrido el tiempo. (c) como complejos cambios químicos en las sinapsis que conectan las neuronas. Durante cuatro años, Wagenaar (1986) anotó diariamente diversos aspectos de un suceso concreto: quién estaba implicado, qué pasó, cuándo y dónde se produjo, y algún otro detalle característico. Posteriormente, observó que cuantas más anotaciones leía sobre el acontecimiento que intentaba recordar, menor era la probabilidad de que efectivamente lo recordara. V. F. Durante cuatro años, Wagenaar (1986) anotó diariamente diversos aspectos de un suceso concreto: quién estaba implicado, qué pasó, cuándo y dónde se produjo, y algún otro detalle característico. Posteriormente, observó que lograba recordar los acontecimientos que había “olvidado por completo” si otras personas le narraban pistas adicionales. Así llegó a la conclusión de que las experiencias personales nunca desaparecen por completo de la memoria. V. F. Ayudarse de imágenes visuales para recordar mejor la información – la mnemotecnia de imágenes visuales – es una técnica relativamente reciente, inventada a finales del S.XX. V. F. Cuando se analizaron los efectos del entrenamiento en los programas Mega Memory y Memory 4Power con adultos de edad avanzada (Rebok & cols, 1997), se observó que: (a) los participantes tenían sensación de mejoría subjetiva, aunque no había mejora objetiva en su capacidad de recuerdo. (b) los participantes no tenían sensación subjetiva de mejoría que sin embargo, sí se observó en pruebas objetivas. (c) sólo mejoraron quienes habían completado satisfactoriamente los programas en comparación con los participantes que no lo hicieron. En numerosos estudios de laboratorio se ha documentado que la generación de ampliaciones que relacionan la información que se quiere recordar con lo que ya se sabe: (a) no sirve realmente para nada, a pesar de que lógicamente pareciera que sí debiera ser útil. (b) se puede hacer mediante preguntas sobre lo que se desea recordar que obliguen a elaborar, p.ej., ¿a qué se parece?, ¿semejanzas y diferencias?. (c) produce resultados equiparables al entrenamiento en los programas Mega Memory y Memory Power. Cuando Noice y Noice (1996) estudiaron las técnicas de memorización de los actores: (a) determinaron que nunca serían aplicables a estudiantes o personas mayores por la complicación y el esfuerzo implicado. (b) se sorprendieron de que consistieran mayoritariamente en repetir los textos literalmente una y otra vez. (c) observaron que se formulaban preguntas sobre cómo los textos hablaban de la naturaleza de los personajes y sus motivaciones, a la vez que añadían imágenes visuales. Noice y Noice (1996) demostraron que el entrenamiento en «experimentación activa» que emplean los actores no aumenta el recuerdo literal de un texto en estudiantes de psicología, ni en personas mayores en comparación con participantes que se limitan a memorizarlo. V. F. Schacter describe varias técnicas que sí mejoran la capacidad para recordar información cotidianamente, pero encuentra que el principal escollo es: (a) que las personas no las aplican habitualmente porque requieren esfuerzo. (b) que se dejan de utilizar después del entrenamiento por la dificultad cognitiva de hacerlo. (c) a y b son ciertas. Las investigaciones rigurosas sobre el Ginkgo Biloba, en que se comparan sus efectos con controles placebo, muestran ligeras mejoras en personas que sufrían problemas graves de memoria antes de tomarlo, pero pocas o ninguna en quienes antes no exhibían esa clase de problemas. V. F. Las investigaciones rigurosas sobre el Ginkgo Biloba, en que se comparan sus efectos con controles placebo, muestran ligeras mejoras en algunos síntomas de personas con la enfermedad de Alzheimer: (a) probablemente porque mejora su estado general de alerta. (b) porque no es una enfermedad esencialmente degenerativa. (c) a y b son falsas. De acuerdo con Schacter, el suplemento nutritivo denominado fosfatidilserina o «PS» produce ligeros aumentos de atención, concentración y velocidad de respuesta, elevando el arousal y el estado de alerta, igual que lo haría una taza de café muy cargado. V. F. El neurocientífico Joseph Tsien ha demostrado la relación directa entre el receptor NMDA (N-metil-D-aspartato) y los mecanismos moleculares del aprendizaje y la memoria. V. F. Cuando Tsien y su grupo (1999) duplicaron los genes que modulan la actividad del receptor NMDA (N-metil-D-aspartato) en ratones experimentales,. (a) conseguían el mismo efecto que dándoles una taza de café muy cargado. (b) lograron que los viejos aprendieran igual que los jóvenes. (c) modificaron el aprendizaje, pero no la memoria de los animales. Schacter argumenta que la campeona nacional del Concurso de Memoria utiliza habitualmente pósits para recordarse a si misma todo lo que tiene que hacer porque: (a) no emplea las técnicas clásicas de codificación ampliatoria: creación de asociaciones, historias e imágenes visuales que enlacen lo nuevo con lo ya conocido. (b) a juzgar por su edad, podría estar en las fases iniciales del envejecimiento cognitivo. (c) es proclive a la distractibilidad. Las personas en las fases iniciales de la enfermedad de Alzheimer olvidan la información porque suelen ser muy distraídas. V. F. La distractibilidad podría llevarnos a no codificar la información con la suficiente elaboración como para recuperarla posteriormente. V. F. En estudios de atención dividida, se proporciona a los participantes p.ej., una lista de palabras o imágenes para recordar. Al mismo tiempo, tienen que realizar una tarea adicional que distrae su atención, p.ej., escuchar una serie de tonos y responder al oír un tono concreto. En estas condiciones, la mayoría de los participantes recuerda -- (a) mejor (b) peor (c) igual -- las palabras estudiadas, en comparación con una situación en que se les permite prestar plena atención a la lista. a. b. c. Los investigadores de la memoria han considerado útil distinguir entre dos maneras en que recordamos hechos pasados: recuerdo y conocimiento (reconocimiento). V. F. A diferencia del recuerdo, el conocimiento (reconocimiento) supone evocar detalles específicos de los sucesos acontecidos, como p.ej., dónde nos sentamos en el restaurante en que cenamos la semana pasada, el tono de voz del camarero que nos atendió, o la clase de especias del plato que pedimos. V. F. A diferencia del conocimiento (reconocimiento), el recuerdo trae consigo una sensación más primitiva de saber que ha pasado algo, sin sacar a la luz los pormenores, p.ej., al ver una cara que nos suena, pese a no recordar su nombre ni de qué la conocemos. V. F. Diversos estudios de laboratorio indican que dividir la atención durante la codificación de la información tiene un efecto importante en su posterior recuerdo, pero poco o ninguno en su conocimiento (reconocimiento) posterior. V. F. Una serie de experimentos llevados a cabo por los psicólogos Craik y Jacoby (1996) revelaron que, a pesar de lo hipotetizado previamente, el envejecimiento no provoca un estado parecido a una atención dividida crónica. V. F. En los experimentos de Jacoby (1991) con 3 grupos de participantes (mayores en atención plena, universitarios en atención plena y universitarios en atención dividida), los resultados indicaron que: (a) el nivel de recuerdo de los mayores con atención plena era equivalente al de los universitarios con atención dividida. (b) los mayores con atención plena y los universitarios con atención dividida recordaban más información que los universitarios que prestaron máxima atención en el momento de la codificación. (c) a y b son ciertas. En los experimentos de Jacoby (1991) con 3 grupos de participantes (mayores en atención plena, universitarios en atención plena y universitarios en atención dividida), los resultados indicaron que, a pesar de las diferencias en recuerdo, los tres grupos presentaron niveles parecidos de conocimiento (reconocimiento). V. F. En las primeras fases de la ejecución de actividades complejas, como p.ej., conducir un vehículo, prestamos poca atención a todos los componentes de la actividad. Sin embargo, a medida que nuestra destreza mejora con la práctica, cada vez hace falta más atención para realizar las mismas tareas que al principio exigían un esfuerzo mínimo. V. F. ¿Por qué describe Schacter la «amnesia para lo automático»? Porque. (a) nunca sabe dónde ha dejado las gafas y las necesita para leer. (b) no solemos recordar la ejecución de acciones que hemos automatizado. (c) era la que HM padecía tras la extracción bilateral de las zonas hipocampales. Shallice y colaboradores (1994) realizaron escáneres cerebrales TEP a voluntarios que intentaban aprender una lista de palabras, a la vez que, la mitad tenía que hacer movimientos sencillos con una barra y la otra mitad, movimientos complicados. Los resultados indicaron que con la atención dividida/distracción difícil, la activación en la región frontal izquierda era -- (a) mayor (b) menor (c) igual – que con la atención dividida/distracción fácil. a. b. c. Shallice y colaboradores (1994) registraron escáneres cerebrales TEP de voluntarios mientras aprendían una lista de palabras, a la vez que, la mitad tenía que hacer movimientos sencillos con una barra y la otra mitad, movimientos complicados. Los resultados indican que con la atención dividida/distracción difícil, la cantidad de palabras recordada era -- (a) mayor (b) menor (c) igual – que con la atención dividida/distracción fácil. a. b. c. Raichle y su grupo (1994) registraron escáneres cerebrales TEP mientras presentaban a los participantes nombres sustantivos (p.ej., perro) y les pedían que pensaran verbos relacionados (p.ej., ladrar). Inicialmente, la generación de verbos estaba asociada a una intensa actividad en la parte inferior del lóbulo frontal izquierdo (y muchas otras áreas cerebrales). No obstante, a medida que los voluntarios repetían la tarea con los mismos sustantivos y generaban verbos de manera más rápida y automática, la actividad de la región inferior del lóbulo frontal izquierdo: (a) aumentaba. (b) disminuía. (c) se paralizaba. Cuando se repite una tarea hasta el punto de automatizarla, no sólo se observa una reducción de la actividad cerebral prefrontal izquierda, sino que la posibilidad de cometer errores por distractibilidad: (a) aumenta. (b) disminuye. (c) se paraliza. Desde que Ebbinghaus (1885) lo demostrara experimentalmente, es posible afirmar que la repetición de la información no favorece su recuerdo. V. F. A efectos de lograr un mejor recuerdo, es preferible estudiar un tema. (a) durante 10 horas seguidas. (b) una hora diaria durante 10 días. (c) sin repetirlo. Se aprecia más actividad en la región prefrontal inferior izquierda cuando se estudia de manera concentrada (varias horas seguidas) que cuando se estudia de forma espaciada (varias horas distribuidas en varios días). V. F. Los experimentos sobre «ceguera al cambio», han logrado resultados muy llamativos proyectando películas, en ámbitos experimentales, pero no tanto en circunstancias reales de la vida cotidiana. V. F. En sus estudios sobre «ceguera al cambio», Simons y Levin (1998) llegan a “dar el cambiazo” al interlocutor con quien los participantes están manteniendo una conversación en vivo y más de la mitad de ellos no se da cuenta de este cambio. El principal motivo es que se induce a los participantes a concentrar su atención en la propia conversación (instrucciones sobre cómo llegar a determinado lugar del campus) y no prestar atención al resto. V. F. En el famoso experimento del gorila sobre la «ceguera al cambio» (Simons & Chabris, 1999), la mayoría de los participantes. (a) codificaba superficialmente los pases de pelota y atendía concentradamente al llamativo gorila. (b) codificaba muy superficialmente, porque no prestaba atención, tanto a los pases de pelota como al gorila. (c) atendía bien al número de pases de pelota, mientras codificaba superficialmente el resto. El término «memoria prospectiva» se emplea para referirse al recuerdo de lo que hay que hacer en el futuro. V. F. Los mejores desencadenantes de la memoria prospectiva basada en sucesos suelen ser señales muy características que tienen pocas asociaciones en la memoria a largo plazo, por lo que es improbable que nos recuerden otras informaciones que no hacen al caso. V. F. En los experimentos de Einstein y McDaniel (1990) sobre memoria prospectiva, unos participantes tenían que recordar pulsar un botón si en una lista aparecía una palabra conocida (p.ej., película), mientras otros tenían que apretar el botón cuando aparecía una palabra carente de significado (p.ej., yolif). Los resultados indicaron que los participantes se acordaban más de pulsar el botón ante señales como yolif que ante película, probablemente porque: (a) yolif es una palabra sin significado, pero más bonita que película. (b) en realidad es una tarea de memoria retrospectiva y atender a una lista de palabras siempre es aburrido. (c) tenían muchas asociaciones con película y a veces podrían estar pensando en ellas en lugar de acordarse de pulsar el botón, a la vez que no tenían asociaciones con yolif, con lo cual no se distrajeron con información no pertinente ni se olvidaron de apretar el botón. Varios estudios mediante tomografía por emisión de positrones (TEP) han comparado la actividad cerebral durante tareas de memoria prospectiva basada en sucesos, en que los participantes repetían una serie de palabras pronunciadas, a la vez que intentaban acordarse de dar un golpe cada vez que se pronunciaba una palabra diana designada, con la situación en que los participantes repetían las palabras, pero no tenían que acordarse de realizar una acción futura. Los resultados indican que el recuerdo prospectivo se asoció a una -- (a) mayor (b) menor (c) igual --actividad en varias zonas de los lóbulos frontales. a. b. c. Schacter hipotetiza que algunas regiones frontales que revelan mayor actividad durante el recuerdo prospectivo son captadas por actividades de distracción por asuntos que nos preocupan y contribuyen a que falle la memoria prospectiva. V. F. Varios estudios de laboratorio han puesto de manifiesto que, en tareas de memoria prospectiva basada en sucesos, las personas de edad avanzada presentan peor ejecución que los adultos más jóvenes. V. F. En estudios de laboratorio llevados a cabo por Einstein y McDaniel (1990), se instó a personas de edad avanzada y a jóvenes a que se acordaran de pulsar una tecla al cabo de diez y veinte minutos y se colocó un reloj para que pudieran controlar el tiempo: (a) los adultos de más edad se olvidaban de presionar la tecla con más frecuencia que los jóvenes. (b) si no hay pistas para suscitar el recuerdo de la acción designada, las personas de edad avanzada tienen menos probabilidades que las jóvenes de evocarla por sí solas. (c) a y b son ciertas. Las personas mayores exhiben una buena ejecución en tareas de memoria prospectiva basada en el tiempo si toman medidas para convertirlas en tareas basadas en sucesos, o sea, produciendo indicaciones que estén disponibles en el momento conveniente para suscitar el recuerdo de lo que hay que hacer. V. F. Un controlador aéreo que acaba de aplazar la petición de más altitud de un vuelo hasta que el tráfico esté despejado, e introduce una orden prospectiva que le recuerde que dentro de un minuto ha de conceder mayor altitud al citado vuelo, se enfrenta a varias posibilidades. Los resultados indicaron que el recuerdo prospectivo mejoraba sólo al: (a) no usar ningún recordatorio visible. (b) usar un recordatorio visible sólo durante el período de espera de un minuto. (c) usar un recordatorio visible sólo en el momento en que hay que recordar y cumplimentar la orden. La memoria prospectiva depende tanto de la disponibilidad de pistas que susciten acciones futuras, que el modo más eficaz de contrarrestar los fallos de distractibilidad es usar ayudas externas. Las pistas más válidas responden a dos criterios clave: (a) ser suficientemente informativas y estar disponibles en el momento en que hay que ejecutar la acción. (b) ser informativas, incluso si no están disponibles en el momento de ejecutar la acción. (c) estar disponibles cuando haya que ejecutar la acción, aunque no sean informativas. En el bloqueo de la memoria, desde el principio está muy claro que deberíamos ser capaces de encontrar la información buscada pese a la irrebatible evidencia de que no es posible, porque lo que queremos recordar nunca fue codificado, ni almacenado inicialmente. V. F. La mayor parte de los bloqueos al recordar se produce con los nombres de personas. V. F. En varias encuestas que han analizado diferentes fallos de memoria en la vida cotidiana, el bloqueo de nombres de personas conocidas aparece siempre entre los primeros y molesta especialmente a las personas de edad avanzada. V. F. En los estudios con diarios para registrar bloqueos de memoria que iban acompañados de la sensación de «tener algo en la punta de la lengua» (Hanley & Kay, 1998): (a) los participantes de 20 años se quejaban más de la dificultad para recordar palabras abstractas. (b) todos los participantes, de 20 a 60 años, experimentaban más bloqueos frente a nombres de personas que frente a nombres de ciudades. (c) a y b son falsas. ¿Por qué para explicar la sensación de “tener algo en la punta de la lengua” con los apellidos de personas se recurre a la paradoja “Baker-baker” (Panadero-panadero; Hanley, 1995)? Porque en experimentos en que se emplea la misma palabra para describir el apellido o la ocupación de un rostro desconocido, se observa que los participantes, al ver posteriormente el rostro: (a) es más probable que recuerden la palabra como apellido que como oficio de la persona. (b) tienen mayor probabilidad de recordar la palabra cuando describe el oficio que el apellido de la persona. (c) no recuerdan ni el oficio ni el apellido, porque es una palabra polisémica. En el experimento “Baker-baker” (Panadero-panadero; Hanley, 1995), se pueden utilizar más fácilmente asociaciones y conocimientos previos para codificar y recordar la ocupación «panadero» que el apellido “Panadero”, de ahí la mayor frecuencia de bloqueos y sensaciones de “tener algo en la punta de la lengua” frente a nombres propios. V. F. Brédart y Valentine (1998) presentaron a los participantes en su estudio imágenes de personajes de dibujos animados y tiras cómicas con nombres descriptivos que subrayaban aspectos destacados de los mismos (Gruñón, Blancanieves, Avaro) y con nombres arbitrarios (Aladino, Mary Poppins, Pinocho). Aunque los participantes estaban familiarizados por igual con los dos tipos de nombres: (a) se bloqueaban con más frecuencia con los nombres arbitrarios que con los descriptivos. (b) se bloqueaban con menos frecuencia con los nombres descriptivos que con los arbitrarios. (c) a y b son ciertas. Los modelos teóricos de memoria para nombres propios y sustantivos sugieren que su representación mental consta de tres elementos: (a) memoria a corto plazo, memoria de trabajo y memoria a largo plazo. (b) visual, conceptual/semántico y fonológico. (c) memorias prospectiva, retrospectiva y de trabajo. De acuerdo con la mayoría de los modelos teóricos de evocación de nombres, la activación de representaciones fonológicas se produce sólo después de la activación de las representaciones conceptuales y visuales. V. F. A menudo, cuando se tiene un nombre “en la punta de la lengua” se puede recuperar información conceptual/semántica sobre el objeto o persona que no se logra nombrar porque: (a) la activación de la representación fonológica se produce antes que la de la representación visual. (b) la activación de la representación fonológica se produce antes que la de la representación conceptual. (c) la activación de representación fonológica se produce después de la activación de la representación conceptual. Por lo general, los modelos teóricos de procesamiento del lenguaje incluyen un nivel de representación que se interpone entre los niveles conceptual y fonológico, denominado nivel «léxico». V. F. Deborah Burke y Donald MacKay (1990) han sugerido una teoría para explicar por qué se producen bloqueos de memoria más a menudo con nombres propios como «Juan Panadero» que con sustantivos como «panadero». En esencia,. (a) un “nodo de identidad personal” se conecta a diversas representaciones léxicas mediante conexiones múltiples. (b) para un nombre propio, las representaciones conceptuales convergen en un único «nodo de identidad personal». (c) la mayoría de los participantes recuerdan más fácilmente nombres propios que nombres de oficios. Dado que para los nombres propios el vínculo entre las representaciones conceptuales y las léxicas es especialmente débil, es menos probable que se vea alterado por factores como la reducción general del ritmo de procesamiento cognitivo al envejecer. V. F. En un estudio sobre diarios llevado a cabo por Deborah Burke y Donald MacKay (1990) se reveló que cuando más a menudo experimentaban los participantes el bloqueo de nombres era cuando se encontraban con personas conocidas de las que no sabían nada desde hacía al menos varios meses. V. F. El paciente LS (Semenza & Zettin, 1989) sufría lesión en partes de los lóbulos frontal y temporal del hemisferio cerebral izquierdo. Conservaba sus capacidades cognitivas, lenguaje, percepción, memoria e inteligencia. Su principal problema era la incapacidad para evocar nombres propios a pesar de no tener dificultad con los sustantivos. Cuando se mostraba a LS la imagen de una persona famosa: (a) decía el nombre sin dificultad, pero no lograba señalarlo al presentarle varias alternativas. (b) insitía en denominarla conforme a su parecido con algún objeto. (c) no era capaz de decir su nombre, pero sí de elegirlo correctamente entre varias alternativas. El paciente LS (Semenza & Zettin, 1989) sufría lesión en partes de los lóbulos frontal y temporal del hemisferio cerebral izquierdo. Conservaba sus capacidades cognitivas, lenguaje, percepción, memoria e inteligencia. Su principal problema era la incapacidad para evocar nombres propios a pesar de no tener dificultad con los sustantivos. LS no recordaba los nombres de ciudades o países cuando el examinador señalaba un punto en un mapa mudo, no obstante, sí era capaz de evocar muchos conocimientos conceptuales relacionados con los sitios que no podía nombrar. V. F. El paciente LS (Semenza & Zettin, 1989) sufría lesión en partes de los lóbulos frontal y temporal del hemisferio cerebral izquierdo. Conservaba sus capacidades cognitivas, lenguaje, percepción, memoria e inteligencia. Su principal problema era la incapacidad para evocar nombres propios a pesar de no tener dificultad con los sustantivos. Esta afección se denomina: (a) ceguera al cambio. (b) anomia para los nombres propios. (c) atrofia de la memoria de trabajo. En los casos de anomia para los nombres propios, está interrumpida la conexión entre la información conceptual sobre una persona y el código fonológico necesario para pronunciar un nombre propio, la cual depende de un solo y frágil vínculo incluso en un ebro no dañado V F. V. F. Los neurocientíficos Hanna y Antonio Damasio (1996) mostraron que un grupo de más de cien enfermos neurológicos que habían sufrido una única lesión en el polo temporal izquierdo exhibían: (a) ceguera al cambio. (b) anomia para los nombres propios. (c) atrofia de la memoria de trabajo. La sensación de tener una palabra o un nombre bloqueado en la punta de la lengua no es una experiencia humana universal, sino que depende de la lengua que maneja la cultura en que vivimos. V. F. Brown y McNeill (1966) han observado que quienes sufren un episodio de tener algo en la punta de la lengua, tampoco consiguen recuperar la primera letra de la palabra bloqueada, ni el número de sílabas. V. F. Varios estudios han revelado que cuando se experimenta un estado de tener algo en la punta de la lengua, las personas que hablan italiano pueden indicar con una precisión superior al azar si la palabra bloqueada es masculina o femenina. No obstante, lo más probable es que esto no suceda en las personas que hablan español. V. F. En referencia a “tener algo en la punta de la lengua”, Reason (1984) denominó «hermanas feas» a las: (a) palabras relacionadas pero incorrectas que nos vienen a la memoria durante el episodio. (b) palabras no deseadas que quizá dificultan la recuperación de la palabra buscada. (c) a y b son ciertas. ¿Por qué dice Schacter que la hipótesis de las “hermanas feas” ha pasado una mala época? Porque. (a) el cuento de Cenicienta es políticamente incorrecto y ya no se lo cree nadie. (b) en estudios controlados, la provisión de “hermanas feas” que sonaran de forma parecida no tenía efecto alguno en la incidencia de tener palabras en la punta de la lengua. (c) a y b son falsas. Cuando se comparó la frecuencia de episodios “tener algo en la punta de la lengua” para palabras que sonaban como muchas otras y para palabras cuyo sonido se parecía al de muy pocas, se observó mayor frecuencia de episodios: (a) para palabras con muchos «vecinos fonológicos» que para las que tienen pocos vecinos fonológicos. (b) para palabras con pocos «vecinos fonológicos» que para palabras con muchos vecinos fonológicos. (c) en contra del modelo teórico del bloqueo de Burke y MacKay (1990). Con independencia de la semejanza fonológica, se dan más situaciones de “tener algo en la punta de la lengua” para palabras utilizadas con mucha frecuencia que para las usadas muy infrecuentemente. V. F. Las personas de edad avanzada son – (a) más (b) menos (c) igualmente -- propensas que las más jóvenes a sufrir episodios de “tener algo en la punta de la lengua” tanto con nombres propios como con sustantivos. a. b. c. Varios estudios han revelado que las personas mayores generan – (a) más (b) menos (c) igualmente – “hermanas feas” al “tener algo en la punta de la lengua” que los adultos más jóvenes. a. b. c. Schacter sugiere que los episodios “tener algo en la punta de la lengua” se resuelven aparentemente de forma repentina. (a) pero no cree que sean realmente el resultado de procesos de «incubación» que funcionan fuera de la consciencia. (b) porque lo más probable es que pasemos por alto las indicaciones que han suscitado el recuerdo. (c) a y b son ciertas. ¿Podría producirse bloqueo de recuerdos de experiencias personales, incluso de las más traumáticas? Schacter argumenta que. (a) cuando la carga emocional es intensa, es frecuente que se produzca el olvido psicológico. (b) el olvido selectivo de un trauma es el resultado de una lesión física del cerebro. (c) sucede, aunque no existan lesiones en la cabeza, alcohol, drogas o pérdida del conocimiento. Presento una lista de palabras extraídas de categorías como frutas o aves: manzana, canario, petirrojo, pera, etc. En un posterior test de memoria señalo algunas palabras de la lista, como pera y canario, y pido a los participantes que recuerden las demás. Comparando con un test en que no se facilite ninguna palabra de la lista, ¿disponer de ejemplos aumentará el recuerdo de las otras palabras?. (a) claramente sí, porque funcionan como recordatorio de las demás. (b) no, porque distrae la búsqueda de recuerdos e inhibe el acceso a las otras palabras estudiadas. (c) sí, porque la acción de recuperar información de la memoria puede facilitar el posterior recuerdo de información afín. En el experimento de Wilma Koutstaal y colaboradores (1999) en que los participantes realizaban actividades sencillas, como clavar un clavo en una madera o señalar Australia en el globo terráqueo y después veían fotografías de algunas de esas acciones, se observó que: (a) aumentaba el recuerdo de las acciones no fotografiadas, a la vez que se inhibía el de las que se veía en fotografías. (b) no se incrementaba el recuerdo de las actividades fotografiadas revisadas en un test posterior. (c) aumentaba el recuerdo de las acciones vistas en fotografías y se reducía el posterior recuerdo de actividades que no aparecían fotografiadas. En el experimento en que los participantes veían imágenes de una habitación de estudiantes en que se había cometido un robo y después se les interrogaba selectivamente sólo sobre algunas categorías de objetos de la escena (Shaw & cols., 1995): (a) mejoró el recuerdo de los objetos por los que se había preguntado, pero disminuyó el de aquellos por los que no habían preguntado. (b) el acceso a ítems evocados a partir de categorías revisadas parecía estar posteriormente bloqueado por el recuerdo satisfactorio previo. (c) a y b son ciertas. El psicólogo Michael Anderson ha formulado la teoría de que cuando recuperamos selectivamente unos recuerdos, pero no otros, como respuesta a una señal concreta, se produce inhibición de la información no evocada. V. F. Anderson (2001) propone que cuando un cuidador de confianza comete un abuso, el/a niño/a depende emocional y físicamente de esa persona, por lo que necesita mantener una relación funcional con ella. Al provocar angustia y desconfianza, los recuerdos del abuso pueden debilitar este objetivo, mientras que recordar experiencias más positivas con el cuidador pueden favorecer una relación adaptativa. Por tanto, sugiere Anderson, el/a niño/a: (a) evocará selectivamente más las experiencias traumáticas que las no traumáticas en relación con ese cuidador. (b) evocará selectivamente experiencias no traumáticas más que las traumáticas relacionadas con ese cuidador. (c) logrará una inhibición inducida de las experiencias favorables de otros familiares. Ciertos experimentos han puesto de manifiesto que si se dice a los participantes que olviden una lista de palabras recién estudiada, más adelante, en un test imprevisto de recuerdo, evocan menos de esas palabras que de las que se les ha dicho que recuerden. V. F. Freud (1915) planteó la represión como un mecanismo psicológico de defensa que está intrincadamente ligado a los intentos de excluir material emocionalmente amenazador del conocimiento consciente. V. F. Lynn Myers y Chris Brewin (1998) analizaron el funcionamiento de la inhibición del recuerdo en un grupo de personas «represoras», quienes suelen exhibir niveles muy elevados de ansiedad y estrés incluso cuando las medidas fisiológicas indican reacciones emocionales leves. V. F. Lynn Myers y Chris Brewin (1998) analizaron el funcionamiento de la inhibición del recuerdo en un grupo de personas «represoras», quienes tienden a recordar menos episodios positivos de su vida que los no represores. V. F. Lynn Myers y Chris Brewin (1998) analizaron el funcionamiento de la inhibición del recuerdo en un grupo de personas «represoras». En un procedimiento de olvido dirigido, los participantes estudiaron palabras agradables y desagradables, y posteriormente, recibían instrucciones de olvidar unas u otras. Los resultados indicaron que: (a) los represores eran más hábiles que los no represores al usar la inhibición del recuerdo para bloquear la evocación de palabras agradables recién estudiadas. (b) los no represores eran más hábiles que los represores al usar la inhibición del recuerdo para bloquear la evocación de palabras desagradables recién estudiadas. (c) no había diferencias entre participantes represores y no represores en el bloqueo del recuerdo de palabras agradables. Algunos estudios han revelado que los pacientes neurológicos que no recuerdan grandes fragmentos de su pasado, aunque puedan formar recuerdos nuevos, han sufrido a menudo lesiones en las áreas frontales y temporales del hemisferio cerebral derecho. V. F. Schacter describe algunos casos de lesiones neurológicas en que las personas tienen grandes lagunas en el recuerdo autobiográfico de su pasado y observa que, cuando se llevan a cabo estudios de neuroimagen comparando las áreas cerebrales activadas mientras se les presentan fotografías de los periodos recordados y no recordados, se observa que las activaciones: (a) no varían. (b) son las mismas. (c) son distintas. Schacter avanza la hipótesis de que las personas descritas como “represoras” exhiban un patrón de interacción cerebral entre el precuneus (precúneo) y el sistema frontal que lograría un tipo de bloqueo de recuerdo parecido a la represión propuesta por Freud: (a) no, porque no es partidario de avalar conceptos psicoanalíticos que carecen de fundamento empírico. (b) sí, quizá mediante mayor actividad en el precuneus y menor actividad en el sistema de control frontal cuando se les pregunta por sucesos negativos de su pasado. (c) sí, quizá mediante menor actividad en el precuneus y mayor actividad en el sistema de control frontal cuando se les pregunta por sucesos negativos de su pasado. En la actualidad, existen tests que diferencian de forma fiable entre amnesia verdadera y amnesia fingida. V. F. A finales del siglo XIX, el psiquiatra francés François-Léon Arnaud popularizó y consolidó científicamente el término "déjà vu" para referirse a una situación especial, distinta de otras distorsiones de la memoria, debido a su intensidad, al convencimiento de quien la experimenta de que la vivencia del momento es idéntica a otra pasada, y a la sensación de saber con exactitud qué va a pasar a continuación. V. F. ¿Qué quería decir Arnaud (1896) al afirmar que la experiencia de "déjà vu" «quizá no tenga nada que ver con la memoria»? Se refería a que. (a) este fenómeno no surge de un recuerdo real almacenado y recuperado, sino de una alteración primaria en la percepción o en el juicio del presente. (b) el cerebro no está fallando al recordar el pasado, sino procesando de forma anómala la experiencia actual. (c) a y b son ciertas. Whittlesea (1993) pidió a los participantes que estudiaran una lista de palabras y en un posterior test de memoria, presentó palabras estudiadas y nuevas, insertas como final más o menos previsible de una frase. Sus resultados mostraron que los participantes: (a) eran más propensos a afirmar incorrectamente que habían visto antes las palabras nuevas muy previsibles que las palabras nuevas menos previsibles. (b) experimentaban "déjà vu" al afirmar erróneamente que sí habían visto previamente las palabras novedosas. (c) a y b son falsas. Whittlesea (1993) pidió a los participantes que estudiaran una lista de palabras y en un posterior test de memoria, presentó palabras estudiadas y nuevas, insertas como final más o menos previsible de una frase. Los participantes nombraban las palabras muy predecibles más deprisa que las menos predecibles, aunque no las hubieran estudiado. Whittlesea sugirió que respondían rápidamente ante las palabras muy previsibles: (a) debido al supuesto recuerdo de algo que, en realidad, no se había producido. (b) como consecuencia de la previsibilidad de la palabra, que interpretaban erróneamente como conocimiento/reconocimiento. (c) a y b son ciertas. En un caso famoso de atribución errónea en el recuerdo, el psicólogo Donald Thomson fue acusado de violación debido al detallado recuerdo que tenía la víctima de su cara: (a) Thomson probó su inocencia porque en el momento en que se produjo la violación, él estaba en una entrevista en directo en televisión. (b) la víctima sufrió un "déjà vu" al afirmar erróneamente que había sido asaltada. (c) a y b son falsas. Schacter señala que las pruebas de ADN han venido a demostrar que afortunadamente, las temidas identificaciones erróneas de los testigos oculares no se produjeron tanto en las condenas judiciales reales como los resultados experimentales hubieran previsto. V. F. En las «atribuciones erróneas de la fuente», las personas recuerdan correctamente un hecho previo, o reconocen con exactitud a otra persona o un objeto vistos anteriormente, pero atribuyen erróneamente la fuente de su conocimiento. V. F. Numerosos experimentos han revelado que cuando imaginamos que vemos un objeto, o que realizamos una acción, después, en ocasiones, afirmamos que realmente hemos percibido el objeto o llevado a cabo la acción. Este tipo de confusión suele denominarse: (a) paramnesia. (b) déjà vu. (c) atribución errónea de la fuente. En un experimento (Henkel & cols, 1998), participantes jóvenes y de edad más avanzada veían, por ejemplo, una lupa, y a continuación imaginaban una piruleta (objeto similar); o veían una percha y luego imaginaban un destornillador (objeto inconexo). Los adultos de más edad hacían más atribuciones erróneas de la fuente, lo cual se reflejaba en que: (a) solían afirmar más que los jóvenes que habían visto de verdad la piruleta imaginada. (b) tenían dificultades para imaginar los objetos. (c) solían afirmar menos que los jóvenes que habían visto de verdad la piruleta imaginada. En un experimento (Rubin & cols., 1999), tras estudiar las palabras spaniel (perro de aguas) y varnish (barniz), a veces los participantes recordaban spanish (español). En este caso, podríamos afirmar que se ha producido: (a) una paramnesia. (b) un déjà vu. (c) un error de conjunción de recuerdos. Estudios en pacientes con lesiones cerebrales sugieren que el hipocampo desempeña un papel importante en procesos de ligamiento que, si se ven alterados, contribuyen a los errores de conjunción de recuerdos. V. F. Las personas con lesiones en los lóbulos frontales tienen dificultades en los procesos de control del recuerdo, por ello hacen evaluaciones rápidas sobre el origen de la sensación de saber algo y cometen más errores de atribución de la fuente que las personas neurotípicas. V. F. Wells y su grupo (2000) han puesto de manifiesto que la habitual rueda de reconocimiento de personas sospechosas favorece la identificación correcta al animar a los testigos a desconfiar de la sensación de «estar familiarizado/a» con lo que ven. V. F. Wells (2000) ha sugerido cómo reducir la dependencia de las apreciaciones relativas de los testigos en las ruedas de reconocimiento: (a) pidiéndoles que esperen a ver bien las caras de todos los sospechosos antes de tomar la decisión acerca de alguno de ellos. (b) pidiéndoles que tomen la decisión favorable o desfavorable para cada persona sospechosa inmediatamente después de ver su cara en vez de esperar a que aparezcan todas. (c) solicitando la eliminación de este procedimiento porque ha quedado demostrado los muchos errores a los que induce. En el método Deese/Roediger-McDermott, se presenta a los participantes una lista de palabras relacionadas (p.ej., cama, descansar, despertar, cansancio, sueño, espabilar, manta, dormitar, somnolencia, roncar, cabezada, tranquilidad, bostezo, soporífero). En una prueba posterior de reconocimiento (SÍ/NO), tienen que indicar si se han presentado o no algunas palabras (p.ej., dormir, despertar, etc): (a) al tratarse de palabras relacionadas, la mayoría de los participantes no identifica bien las que sí han sido presentadas. (b) este procedimiento induce fiablemente a los participantes a insistir en que han experimentado una palabra en la lista que en realidad no ha sido presentada. (c) la mayoría de los participantes indica su confusión y dificultad a la hora de señalar qué palabras les presentaron. Schacter y su grupo llevan a cabo estudios de neuroimagen mientras los participantes responden al método Deese/Roediger-McDermott y encuentran que. (a) la actividad cerebral era notablemente parecida durante el reconocimiento falso y el verdadero. (b) una parte del lóbulo frontal - supuestamente implicada en el examen o el control de recuerdos - mostraba mayor actividad en el reconocimiento falso que en el verdadero. (c) a y b son ciertas. Schacter indica una dificultad importante a la hora de aplicar pruebas de neuroimagen como detector de mentiras: (a) el precio prohibitivo que tendría todo el montaje de la tecnología en el contexto judicial. (b) la actitud diferente de los participantes experimentales, que intentan decir la verdad, y los acusados reales que podrían ser mentirosos intentando engañar. (c) a y b son falsas. Cuando Schacter emplea la técnica de «potenciales evocados» para registrar la actividad cerebral, no observa diferencias fiables en la actividad eléctrica de los participantes durante el reconocimiento verdadero y falso de información previamente presentada. V. F. Cuando Schacter emplea la técnica de «potenciales evocados» para registrar la actividad cerebral, no observa diferencias fiables en la actividad eléctrica de los participantes durante el reconocimiento verdadero y falso: (a) aunque la actividad cerebral sí es distinta al comparar la evocación de recuerdos específicos de experiencias pasadas con las respuestas basadas en la idea general de «estar familiarizado/a». (b) es más, las personas muy susceptibles a la ilusión de memoria Deese/Roediger-McDermott presentan idéntica actividad eléctrica cerebral durante los recuerdos verdaderos y los falsos. (c) a y b son ciertas. La mayoría de las personas con esclerosis múltiple (enfermedad que ataca la vaina de mielina que protege las células nerviosas) sufren una alteración conducente a reconocer erróneamente caras nuevas. V. F. La circunvolución fusiforme, parte clave de las regiones visuales de la zona posterior del cerebro, exhibe una actividad muchísimo más acusada cuando las personas miran caras que si miran otra clase de objetos visuales. V. F. Habitualmente, la lesión de la circunvolución fusiforme origina la pérdida de la capacidad para reconocer como familiares caras muy conocidas. V. F. Algunas personas con lesiones en los lóbulos frontales tienen problemas en el reconocimiento de personas: (a) y por lo general, si hay dificultades para reconocer nombres propios de personas, también lo hay para reconocer los de países. (b) porque fallan las operaciones de control y se aceptan ligeras señales de familiaridad como indicadoras de reconocimiento. (c) porque son incapaces de ver los rostros, aunque no tengan lesiones en el área fusiforme. El rasgo principal de la ilusión de Frégoli es la creencia firme en que una persona desconocida está «habitada» por un/a amigo/a, pariente o personaje famoso: (a) pero no se observa en pacientes psiquiátricos. (b) aunque no parece que haya problema con los sistemas de control del lóbulo frontal. (c) a y b son falsas. ¿Es posible reproducir partes significativas del trabajo de otra persona sin darse cuenta del origen de ese material?. (a) quizá sí y así se define la criptomnesia. (b) quizá no y buen ejemplo de ello sería el psicoanalista Carl Jung acusando de plagio a Nietzsche. (c) nunca es posible olvidar por completo el origen de la información. Los psicólogos Alan Brown y Dana Murphy (1989) organizaron a los participantes en grupos de 4 y les pidieron que dijeran ejemplos pertenecientes categorías especificadas, p.ej., «fruta», los integrantes del grupo decían, de uno en uno, p.ej., «manzana», «pera», «naranja», «melocotón». En una prueba posterior, tenían que generaran nuevos ejemplos de las mismas categorías, que nadie hubiera mencionado anteriormente: (a) algunos participantes seguían las instrucciones y no repetían ningún ejemplo ya mencionado, con lo que no incurrían en criptoamnesia. (b) a pesar de las instrucciones, algunos participantes sin darse cuenta repetían algunas palabras ya dichas, con lo cual incurrían en criptoamnesia. (c) a y b son ciertas. La criptomnesia podría atribuirse al “priming”, es decir, al efecto de la memoria implícita por el cual la exposición a un estímulo previo facilita o influye, de manera automática o inconsciente, en la respuesta a un estímulo posterior. V. F. En la criptomnesia, las atribuciones erróneas se producen debido a los mismos factores que ocasionan el reconocimiento falso, es decir, se produce una identificación precisa y correcta del origen de la información evocada. V. F. En el célebre experimento de Schachter y Singer (1962), se inyectaba adrenalina a los participantes y se les colocaba en situaciones de euforia (agradable) o enfado (frustrante). Quienes carecían de información sobre los efectos físicos de la sustancia adoptaban la emoción dominante del entorno, demostrando que: (a) la adrenalina no produce una activación generalizada ambigua. (b) la emoción requiere tanto de la activación corporal como de la interpretación mental. (c) las sensaciones corporales ambiguas no se interpretan en función de las claves ambientales. En 1992, los psicólogos holandeses, descubren que el 55% de los/as estudiantes universitarios/as “recordaban” haber visto en televisión cómo chocaba un avión con un edificio 10 meses antes, a pesar de que el accidente nunca fue filmado. Estas personas: (a) estaban acostumbradas a ejercer control sobre el origen de los recuerdos y no confundir lo percibido con lo imaginado. (b) eran sugestionables y los investigadores incluían una pregunta que directamente sugería que podrían haber visto el vídeo del accidente en televisión. (c) nunca habían hablado con nadie sobre el accidente y no habían podido contrastar la información. La sugestibilidad en la memoria alude a la tendencia a incorporar información adicional, a veces engañosa, procedente de fuentes externas -otras personas, imágenes o material escrito, medios de comunicación- a los recuerdos personales. V. F. Elizabeth Loftus ha demostrado en multitud de experimentos lo fácil que es modificar los recuerdos y los testimonios, mediante la inclusión de sugerencias acerca de lo ocurrido en las preguntas que hace a los participantes (testigos oculares) acerca de lo que han presenciado: (a) sí, salvo cuando se trata de detalles fácilmente perceptibles, como la ropa que llevaban las personas en la escena. (b) no, porque los testigos oculares reales ejercen mucho más control sobre el origen de sus recuerdos que los participantes experimentales. (c) a y b son falsas. Es probable que el feedback confirmatorio de la policía -un simple «muy bien»- después de haber hecho una identificación, correcta o errónea, en una rueda de reconocimiento sea suficiente para aumentar la confianza de los testigos en su recuerdo. V. F. Cuando tienen delante a un testigo muy seguro de sí mismo, los integrantes de un jurado suelen fijarse más en la credibilidad de esa persona que en las condiciones originales en que presenció el hecho y que quizá dificultaron la adecuada percepción o identificación de quien cometió el delito. V. F. Schacter apoya sin recelo el uso de la hipnosis para la recuperación de recuerdos bloqueados, porque el caso de la víctima de secuestro que, sometida a hipnosis, recuperó los números de la matrícula de la furgoneta implicada le ha convencido. V. F. La «entrevista cognitiva», a pesar de ser muy utilizada, no se basa en ideas y hallazgos establecidos en estudios controlados de la memoria, ni evita específicamente el uso de preguntas sugestivas o inductoras. V. F. La “entrevista cognitiva” incluye pedir a los testigos que procuren recordar episodios en un orden temporal diferente, es decir, empezar desde el principio y seguir hasta el final, y al revés, a pesar de que estudios controlados han demostrado que este procedimiento no produce mejoras en el recuerdo. V. F. En la “entrevista cognitiva” se pide a los testigos que traten de adoptar diferentes perspectivas de un hecho, como imaginarlo mentalmente desde la óptica del autor o de la víctima, para ayudarles a advertir aspectos que de lo contrario acaso pasarían por alto. V. F. Algunas confesiones de delitos falsas: (a) se producen porque los sospechosos quieren acabar con el maltrato físico o mental al que son sometidos. (b) tienen lugar espontáneamente, sin coacción, y acaso reflejen un intento de llamar la atención o alguna patología afín. (c) a y b son ciertas. En su ya clásico libro, On the Witness Stand, Munsterberg (1908) señalaba que el estrés emocional, combinado con la sugestión y la presión social, puede distorsionar el recuerdo hasta el punto que haga creer erróneamente a alguien que ha cometido un delito. V. F. Gudjonsson (2017) denomina «Síndrome de desconfianza en la memoria» a una condición en que la persona pierde la confianza en sus propios recuerdos, lo cual la hace dudar de lo que realmente sucedió, pero por supuesto no hasta el punto de creer falsamente que ha asesinado a su propia madre. V. F. Gudjonsson (1984) ha creado una escala para medir diferencias individuales en lo que denomina «sugestibilidad interrogativa», con ella quiere evaluar de forma objetiva la tendencia de una persona a aceptar y dejarse llevar por preguntas engañosas, directivas o por la presión interpersonal durante un interrogatorio. V. F. En estudios experimentales (Kassin, 1996), que por supuesto no tienen las mismas consecuencias que las falsas admisiones de delitos reales, casi el 70 % de los estudiantes participantes firmaron una confesión falsa de que habían incumplido una norma y el 35 % explicaron un detallado recuerdo falso de cómo cometieron el error. V. F. La frecuencia con que, en la década de 1990, mujeres inteligentes y con buen nivel cultural, iniciaban sesiones de psicoterapia por problemas de salud mental, y terminaban recuperando recuerdos de olvidados abusos sexuales infantiles, supuestamente cometidos por el padre y a veces por la madre, ha llevado a muchos profesionales a pensar que: (a) el «síndrome de desconfianza en la memoria» es una fabricación carente de fundamento empírico. (b) las técnicas sugestivas utilizadas por algunos psicoterapeutas -hipnosis, ejercicios guiados de imaginación- para evocar traumas supuestamente olvidados podrían estar en realidad creándolos. (c) la narración de cultos satánicos añade indudable credibilidad a los recuerdos que con certeza corresponden a hechos verdaderos. En el famoso estudio «perdido en el centro comercial», Elizabeth Loftus (1995) demostró que preguntar repetidamente por un acontecimiento infantil inventado: (a) logra que el 100% de los participantes crea que realmente les sucedió. (b) verifica que es imposible implantar recuerdos falsos de eventos autobiográficos completos que nunca ocurrieron. (c) logra que el 25% de los participantes crea que sucedió y recuerde detalles inventados. Se ha verificado que, quienes refieren recuerdos falsos de acontecimientos infantiles en situaciones experimentales, puntuaban -- (a) igual (b) peor (c) mejor -- en escalas que medían la intensidad de las imágenes visuales que los participantes cuyos recuerdos eran más precisos (Hyman y Pentland, 1996). a. b. c. Para la mayoría de nosotros, los primeros recuerdos se remontan a la edad entre tres y cinco años. No hay indicios de que podamos evocar incidentes sucedidos antes de cumplir los dos años, porque previamente las regiones cerebrales necesarias para la memoria episódica no están totalmente maduras. V. F. En la escala de “sugestibilidad interrogativa” de Gudjonsson (1984), las personas que en situaciones psicoterapeúticas “recuperan” recuerdos tempranos, previos a los 24 meses de edad, son -- (a) igual (b) menos (c) más -- sugestionables que quienes no tienen dichos recuerdos. a. b. c. Algunas personas a veces «recuerdan» vidas pasadas y secuestros perpetrados por extraterrestres, por lo general bajo la influencia de la hipnosis. Estos resultados son importantes porque hacen hincapié en el papel decisivo de las expectativas y la sugestión en la formación de los recuerdos falsos. V. F. Schacter anima a emplear la que denomina “heurística de distintividad”, es decir: (a) si he olvidado algo importante, es mejor no intentar recordarlo. (b) si el suceso sugerido se hubiera producido, claramente lo recordaríamos. (c) a y b son falsas. En un estudio (Peterson & Bell, 1996), se entrevistó a niños/as de 2 a 5 años sobre el trato que acababan de recibir en una sala de urgencias. Los investigadores observaron que: (a) cuando se les formulaban preguntas sin límites predeterminados, como «¿qué ha pasado?», proporcionaban detalles precisos de su experiencia. (b) cuando las preguntas eran más específicas, como «¿dónde te has hecho daño?», aumentaba la frecuencia de detalles imprecisos: desde el 9 % en respuestas a preguntas sin límites preestablecidos al 49 % en respuestas a preguntas específicas. (c) a y b son ciertas. Maggie Bruck y Stephen Ceci (1999) formularon preguntas reiteradas a un grupo de preescolares sobre sucesos que, conforme a la familia, no se habían producido, como pillarse el dedo en una trampa para ratones y tener que ir a urgencias. Se les alentaba a pensar en los sucesos e imaginarlos. Tras preguntar una y otra vez: (a) todos los participantes “recordaban” los acontecimientos sugeridos en gran detalle. (b) el 58 % declaró detallados recuerdos de al menos un episodio que al principio dijeron que no había acontecido y el 25 % formó recuerdos falsos de la mayoría de los sucesos. (c) la mayoría se dio cuenta de que intentaban engañarles y así se lo hicieron saber a los investigadores. Conforme a un creciente número de estudios de laboratorio, los/as niños/as no presentan especiales dificultades para recordar información de la fuente: cuándo y dónde se produjo exactamente una acción o un incidente concreto. V. F. Garven y su grupo (1998) diseñaron una situación en que un payaso contaba una historia a unos preescolares. Al terminar, repartía pasteles, servilletas y se marchaba. Una semana después, se plantearon al grupo control tanto preguntas sobre lo que había hecho el payaso (p.ej., quitarse el sombrero y pedirles que se sentaran quietos y escucharan), como preguntas sugestivas de acciones inexistentes (p.ej., arrojar una tiza a un niño que hablaba). Al grupo con incentivo social se le hicieron las mismas preguntas, pero los entrevistadores añadieron refuerzos explícitos a las respuestas favorables (p.ej., “muy bien”). Los resultados: (a) con incentivo social, los participantes de 5 y 6 años respondían «SÍ» al 10% de las preguntas engañosas. (b) con incentivo social, los participantes de 4 años decían «SÍ» a todas las preguntas engañosas. (c) a los 3 años, el incentivo social incrementó las respuestas afirmativas a preguntas engañosas del 31% de control al 81 %. Las propensiones de conformidad y cambio muestran cómo las teorías sobre nosotr@s mism@s pueden llevarnos a reconstruir el pasado hasta hacerlo demasiado parecido -o distinto- al presente. V. F. Las propensiones de percepción retrospectiva ilustran el convincente papel del yo en la organización de percepciones y memorias de la realidad. V. F. Las propensiones estereotípicas ponen de manifiesto cómo los recuerdos genéricos moldean la interpretación del mundo incluso cuando no somos conscientes de su existencia o influencia. V. F. La propensión de conformidad afecta a los recuerdos de experiencias de dolor que reciben una gran influencia del grado de dolor del momento presente. De ahí que cuando las personas afectadas de molestias crónicas: (a) están sufriendo en el presente niveles elevados de dolor, tienden a evocar niveles de dolor bajos en el pasado. (b) experimentan un dolor no tan fuerte en el presente, las experiencias pasadas rememoradas son muy dolorosas. (c) están sufriendo en el presente niveles bajos de dolor, también las experiencias dolorosas pasadas parecen más benignas. Las personas cuyas opiniones sobre asuntos políticos han cambiado con el tiempo a menudo recuerdan erróneamente posiciones pasadas como si éstas fueran semejantes a las presentes. V. F. El psicólogo social Michael Ross (1989) ha observado que a menudo las personas no recuerdan con claridad y precisión lo que creían o sentían en el pasado, y deducen opiniones y actitudes que sin embargo, logran coincidir más con las que tenían en el pasado que con su situación presente. V. F. Michael Ross (1989) denomina «teoría implícita de estabilidad» a la creencia de que nuestras características personales, actitudes y habilidades no permanecen constantes, sino que van cambiando a lo largo del tiempo. V. F. Cuanto más cree una mujer que experimenta malhumor durante la menstruación, más exhibe evocación exagerada de este síntoma después de que haya terminado el período. V. F. Se pidió a un grupo de estudiantes (McFarland & Ross, 1987), en sesiones distintas realizadas con dos meses de diferencia, que se evaluaran a sí mism@s y a su pareja respecto a rasgos de personalidad, y lo mucho que les gustaba y la querían. En la segunda sesión, tenían también que recordar las valoraciones anteriores: (a) aquell@s cuyas evaluaciones de su pareja habían empeorado con el tiempo consideraban sus impresiones iniciales más positivas de lo que habían sido en realidad. (b) quienes declaraban que querían a su pareja más en la segunda sesión que en la primera evocaban haber sentido menos amor en el pasado del que inicialmente sintieron. (c) quienes declaraban que les gustaba o querían a su pareja más en la segunda sesión que en la primera también evocaban haber sentido más amor en el pasado del que declararon inicialmente. En un estudio de parejas (Kirkpatrick & Hazan, 1994), al intentar evocar qué sentían cuatro años antes, cuatro de cada cinco personas cuyos sentimientos permanecían estables exhibieron recuerdos precisos, pero sólo una de cada cinco cuyos sentimientos habían cambiado recordó con precisión «cómo eran». V. F. Las propensiones de conformidad y cambio pueden ayudar a reducir lo que los psicólogos sociales denominan «disonancia cognitiva», es decir: (a) el malestar psicológico derivado de sensaciones y pensamientos contrapuestos. (b) el bienestar psicológico derivado de sensaciones y pensamientos contrapuestos. (c) recordar que “hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana”. Cuando hay que decidir entre alternativas, con el fin de reducir la disonancia cognitiva: (a) exageramos lo mucho que nos gusta la que no elegimos. (b) exageramos lo poco que nos gusta la que elegimos. (c) exageramos lo mucho que nos gusta la que elegimos. Se denomina percepción retrospectiva a la tendencia: (a) a recordar el pasado de forma que difiera de lo que ya sabemos en el presente. (b) a recordar el pasado como si ya hubiéramos sabido entonces lo que sabemos en el presente. (c) a olvidar el pasado hasta el punto de caer en la amnesia prospectiva. En los casos en que se solicita una segunda opinión médica, la percepción retrospectiva se observa en que: (a) el conocimiento del primer diagnóstico no influye sobre quien emite el segundo diagnóstico. (b) es inevitable que la segunda opinión sea marcadamente distinta de la primera. (c) el conocimiento del primer diagnóstico influye significativamente sobre quien emite el segundo diagnóstico. Conforme a la propensión de percepción retrospectiva: parece que nos vemos casi empujad@s a reconstruir el pasado para que concuerde con lo que sabemos en el presente. V. F. La historia de Jack y Barbara (Linda Carli, 1999) tiene dos finales distintos. La percepción retrospectiva hace que el final feliz: (a) conduzca a reconocer incidentes que no sucedieron, pero lo presagiaban. (b) inducía a los participantes a activar su propio conocimiento, con lo cual “sabían desde el principio” cómo acabaría. (c) a y b son ciertas. La historia de Jack y Barbara (Linda Carli, 1999) tiene dos finales distintos. La percepción retrospectiva hace que el final en agresión sexual: (a) conduzca a reconocer incidentes que no sucedieron, pero lo presagiaban. (b) inducía a los participantes a activar su propio conocimiento, con lo cual “sabían desde el principio” cómo acabaría. (c) a y b son ciertas. Cuando los recuerdos nos vienen enseguida a la mente y van acompañados de detalles gráficos e inequívocos, acostumbramos a dar más crédito a nuestra memoria que a la de otras personas. V. F. A pesar de la propensión egocéntrica, tendemos a recordar las acciones y palabras de los demás, mejor y más fácilmente que las nuestras. V. F. Cuando pedimos a una persona que piense si cualidades como «Sincera» o «Inteligente» la describen o no, tendrá más tendencia a recordar esas palabras que si le pedimos que dé esa misma opinión sobre otra persona, sea una amiga o un personaje famoso. V. F. La psicóloga social Shelley Taylor (1989) observa que habitualmente las personas exhiben «ilusiones positivas» caracterizadas por evaluaciones exageradas de su valía personal. V. F. Los estudiantes a quienes se indujo a creer que la introversión es un rasgo atractivo de la personalidad que pronostica éxito académico, y que luego buscaron en sus recuerdos episodios en que se habían comportado de una manera introvertida o extravertida: (a) se comportaron conforme a la predicción de “ilusiones positivas” y narraron ejemplos de comportamientos extravertidos. (b) se comportaron conforme a la predicción de “ilusiones positivas” y narraron ejemplos de comportamientos introvertidos. (c) se comportaron en contra de la predicción de “ilusiones positivas” y narraron ejemplos de comportamientos extravertidos. Cuando un grupo de universitarios intentó recordar las notas del instituto y se cotejaron los recuerdos con el expediente académico, se advirtió que eran muy precisos para los excelentes (89 %) y sumamente inexactos para los suficientes (29%). V. F. El recuerdo de niveles de ansiedad superiores a los que realmente han experimentado antes de exámenes difíciles – (a) disminuye (b) iguala (c) intensifica -- en los estudiantes una sensación de logro que modulará su confianza en su capacidad para afrontar situaciones adversas. a. b. c. La psicología social cree que los estereotipos son dispositivos «ahorradores de energía», que nos simplifican la tarea de comprender el entorno social, aunque un inconveniente de su empleo podría ser: (a) obligar a evaluar a cada persona nueva individualmente, invirtiendo un esfuerzo cognitivo considerable. (b) incurrir en «culpa por asociación» más que «culpa por conducta», al percibir a las personas negativamente partiendo de su pertenencia a un grupo y no de su comportamiento específico. (c) a y b son ciertas. Al estudiar a personas callosotomizadas, con el «cerebro hendido», porque se habían separado quirúrgicamente sus hemisferios cerebrales, Gazzaniga (1998) llega a la conclusión de que el hemisferio cerebral izquierdo es el “intérpete”: (a) por su mayor propensión que el hemisferio derecho a la explicación y la racionalización. (b) porque recurre al conocimiento general y a la experiencia pasada para intentar explicar lo que sucede. (c) a y b son ciertas. En estudios mediante Resonancia Magnética Funcional (RMf) se ha observado que la corteza cerebral visual derecha es sensible a si un objeto idéntico es presentado en dos ocasiones (la misma imagen de una mesa) o si se trata de dos ejemplos distintos del mismo objeto (imágenes de mesas diferentes). La corteza visual izquierda: (a) también reacciona de manera diferente al ver la misma imagen repetida o dos imágenes meramente parecidas. (b) reacciona de manera semejante tanto si los objetos mostrados dos veces son idénticos o simplemente parecidos. (c) a y b son falsas. Ciertos estudios de laboratorio y experiencias cotidianas revelan que los episodios con carga emocional se recuerdan peor que los que carecen de la misma. V. F. El «efecto Stroop» se produce por la interferencia al intentar decir de qué color es la tinta en que están escritas palabras que denominan colores, sin leer automáticamente la palabra. V. F. Las ventajas del estímulo emocional para el recuerdo posterior se extienden a los episodios tanto positivos como negativos: recordamos más los momentos importantes de nuestra vida (buenos o malos) que los triviales. V. F. L@s psicólog@s han discutido desde hace tiempo sobre si las experiencias positivas se recuerdan mejor que las negativas o al revés: (a) y la mayoría concluye que se recuerdan mejor los acontecimientos positivos. (b) y la conclusión generalizada es que se recuerdan mejor los acontecimientos negativos. (c) y quizá la diferencia no sea el tono, sino la cantidad de detalles específicos. Schacter está convencido de que las emociones negativas se desvanecen realmente más deprisa que las positivas y por ello, presenta alguna evidencia a este respecto de estudios de diarios con estudiantes como participantes. V. F. El recuerdo de experiencias desagradables puede hacer que nos impliquemos en lo que la psicología denomina «pensamiento contrafáctico»: (a) creación de marcos hipotéticos alternativos de lo que podría o debería haber sucedido. (b) recuerdo persistente de los acontecimientos negativos, a pesar del tiempo transcurrido. (c) recuerdo persistente de los acontecimientos positivos, a pesar del tiempo transcurrido. Las personas más próximas a quienes se suicidan se sienten a menudo atormentadas por pertinaces pensamientos contrafácticos sobre lo que podían o deberían haber hecho para impedir que un ser querido se quitara la vida. V. F. La psicóloga Patricia Deldin (2005) ha observado que las personas deprimidas y no deprimidas presentan patrones distintos de actividad eléctrica cerebral durante la codificación de información positiva o negativa: (a) las personas no deprimidas exhibían respuestas eléctricas de mayor magnitud a las palabras negativas que a las positivas. (b) las personas deprimidas exhibían respuestas eléctricas de mayor magnitud a las palabras positivas que a las negativas. (c) las personas deprimidas exhibían respuestas eléctricas de mayor magnitud a las palabras negativas que a las positivas. Varios estudios de laboratorio han revelado que el estado de ánimo actual influye en el tipo de recuerdos que se suelen evocar: (a) si la persona está contenta, vienen a la mente recuerdos de experiencias negativas más fácilmente que recuerdos de experiencias positivas. (b) si la persona está triste, recuerda experiencias positivas más fácilmente que experiencias negativas. (c) a y b son falsas. La psicóloga Susan Nolen-Hoeksema (1991) ha observado que las personas con un estilo «meditabundo», que se centran obsesivamente en sus estados de ánimo negativos y en sucesos pasados desagradables, sufren paradójicamente periodos de depresión menos prolongados que quienes no cavilan tanto. V. F. La psicóloga Susan Nolen-Hoeksema (1991) supervisó durante un mes episodios de depresión en un grupo de hombres y mujeres y observó que: (a) los hombres eran más tendentes que las mujeres a cavilar sobre sus estados deprimidos. (b) las mujeres eran más tendentes que los hombres a cavilar sobre sus estados deprimidos. (c) las mujeres eran más propensas a tomar parte en actividades de distracción que apartaran su atención de sus disposiciones negativas. El psicólogo Pennebaker y su grupo (1997) han llevado a cabo estudios en que los participantes revelan experiencias perturbadoras escribiendo o hablando de ellas durante varios días, lo cual origina beneficios sorprendentes: mejor humor, mejor funcionamiento del sistema inmunológico, menos visitas al médico, mejores notas, menos absentismo laboral e incluso más probabilidades de encontrar un nuevo empleo. V. F. La técnica que Williams (1997) emplea en sus investigaciones sobre depresión consiste en generar recuerdos autobiográficos en respuesta a palabras como, p.ej., feliz, triste. Sus resultados indican que las personas deprimidas. (a) muestran evocación persistente de recuerdos demasiado generales que él relaciona con la decisión final de suicidarse. (b) generan recuerdos demasiado generales, sin los habituales detalles pormenorizados de los sucesos negativos. (c) a y b son ciertas. A pesar de que en los recuerdos traumáticos predominan las evocaciones visuales, también es frecuente que incluyan olores, sonidos o sensaciones corporales. V. F. Tras los incendios de California de 1993, las psicólogas Alison Holman y Roxane Silver entrevistaron a algunos supervivientes inmediatamente y al cabo de 6 y 12 meses. Varios refirieron inicialmente trastornos en su orientación temporal, es decir, percibían que el tiempo se había detenido o que el presente ya no tenía continuidad con el pasado y el futuro. Las personas con niveles elevados de esta «desintegración temporal» inicial: (a) desarrollaban menos síntomas de estrés postraumático al cabo de un año. (b) eran quienes más habían olvidado el suceso seis meses después. (c) eran quienes se quedaban ancladas en el pasado, atenazadas por recuerdos persistentes. El personal de los servicios de urgencias corre riesgo de sufrir recuerdos traumáticos intrusos. Conforme a los datos de la psicóloga Anke Ehlers y su grupo (2000), el -- (a) 10% (b) 20% (c) 50% -- de los trabajadores de las ambulancias satisface los criterios para un diagnóstico de trastorno de estrés post-traumático. (a) 10%. (b) 20%. (c) 50%. Los intentos por no pensar en una experiencia atroz son habituales en supervivientes de traumas, aunque tienden a aumentar, más que reducir, los problemas posteriores con los recuerdos persistentes. V. F. Los intentos por no pensar en una experiencia atroz son habituales en supervivientes de traumas, aunque tienden a aumentar los problemas posteriores con los recuerdos persistentes. Por ello, en los ámbitos terapéuticos se propone: (a) la reexperimentación reiterada del recuerdo traumático en un entorno seguro para así amortiguar/habituar la respuesta fisiológica al episodio. (b) las terapias de exposición a imágenes asociadas a los traumas para reducir los niveles de ansiedad y de recuerdos intrusos. (c) a y b son ciertas. Weine y su grupo (1998) están explorando la eficacia de lo que denominan «terapia de testimonio», en virtud de la cual los supervivientes vuelven a contar y reviven sus experiencias traumáticas e intentan relacionarlas con los traumas padecidos por otras personas de su ámbito social. V. F. A corto plazo, la persistencia es una consecuencia prácticamente inevitable de los episodios traumáticos. A largo plazo, lo más eficaz para contrarrestar la persistencia es: (a) no pensar, inhibir e ignorar los recuerdos intrusos. (b) bloquear mediante imágenes alternativas agradables los episodios traumáticos. (c) afrontar, revelar e integrar esas experiencias que deseamos olvidar. Un elemento clave de la respuesta del cerebro a los acontecimientos traumáticos es la amígdala, que es una estructura en las regiones internas del lóbulo temporal, contigua al hipocampo y con funciones idénticas a éste. V. F. Las personas con lesión en la amígdala recuerdan sus experiencias recientes sin demasiada dificultad, pero les cuesta mucho aprender a temer situaciones que habitualmente asustarían a la mayoría. V. F. Cuando nos enfrentamos a un episodio aterrador o estimulante, la amígdala envía la señal de alarma que -- (a) inhibe (b) favorece (c) bloquea -- la liberación de hormonas relacionadas con el estrés, como la adrenalina y el cortisol. a. b. c. Cuando la amígdala se activa durante episodios amenazadores o aversivos, la cantidad de actividad predice la medida en que las personas recordarán más adelante estas experiencias. V. F. En estudios mediante neuroimagen (Whalen, 1998), el grado de actividad de la amígdala estaba estrechamente relacionado con el número de episodios desagradables que los participantes evocaban: cuanta más actividad se aprecia en la amígdala mientras se ven las imágenes, más hechos aversivos se recuerdan después. V. F. La prescripción terapéutica de betabloqueadores podría originar un paradójico intercambio entre reducciones a corto plazo en las punzadas de los recuerdos traumáticos y aumentos a largo plazo en la persistencia o síntomas afines de un trauma que no se ha afrontado certeramente. V. F. La psicología evolutiva ha suscitado acalorados debates porque se opone tanto a la idea de que la mente consista en una serie de capacidades especializadas que aparecieron para resolver problemas específicos planteados por el entorno a lo largo de la evolución, como a que la selección natural sea el principal mecanismo responsable del complejo diseño de la mente. V. F. Quienes critican el enfoque evolutivo en psicología opinan que sus planteamientos se basan a menudo en grandes dosis de especulación, con pocos datos rigurosos. V. F. Algunos críticos de la psicología evolutiva sostienen que, al intentar explicar las capacidades y complejidades de la mente: (a) ignora los programas genéticos innatos. (b) si bien ha reunido multitud de datos rigurosos, no destaca suficientemente el papel de la selección natural. (c) sería mejor considerarla como un «solucionador» de problemas de uso general que como un conjunto de destrezas especializadas. Schacter señala que, entre todos los pecados, lo más fácil quizá es ver el lado positivo de la persistencia, porque: (a) los recuerdos intrusos de traumas pueden ser incapacitantes. (b) es crucial que las experiencias emocionales, que a veces se producen en respuesta a peligros que amenazan la vida, persistan a lo largo del tiempo. (c) la amígdala favorece la emisión de cortisol que favorece el estrés postraumático. Los psicólogos Robert y Elizabeth Bjork (1996), han señalado que la información que no es importante o que ya no precisamos tenderá a no ser evocada y repetida, con lo que: (a) deriva en la aparición de estrés postraumático. (b) no se logran los efectos fortalecedores del recuerdo posterior al suceso y la información se vuelve poco a poco menos accesible. (c) no se logran los efectos fortalecedores del recuerdo posterior al suceso y la información se vuelve paulatinamente más accesible. Un sistema que hace la información menos accesible con el tiempo es muy funcional, porque cuando aquélla no se ha utilizado durante períodos progresivamente más largos, es cada vez menos probable que la necesitemos en el futuro. De acuerdo con Anderson (2000), nuestros sistemas de memoria han captado esta regularidad y en esencia hacen una apuesta: (a) si una información se utiliza frecuentemente, no merece la pena recordarla. (b) para favorecer el recuerdo posterior de un acontecimiento, lo mejor es hacerlo cada vez más accesible. (c) si no hemos utilizado esta información recientemente, lo más probable es que no la vayamos a necesitar en el futuro. Conforme a las nociones adaptativas, un sistema de memoria dependiente de la elaboración asegura que: (a) sólo acontecimientos lo bastante importantes para justificar una codificación amplia tienen una probabilidad elevada de recuerdo ulterior. (b) los episodios que no suscitan atención y elaboración seguramente son los más importantes y por tanto, irrelevantes para la supervivencia. (c) acontecimientos intrascendentes sin codificación amplia tienen una probabilidad elevada de recuerdo ulterior. Schacter argumenta que, si podemos llevar a cabo tareas rutinarias basándonos en procesos automáticos, tenemos el campo libre para dedicar atención a cuestiones más importantes. Dado que en nuestra vida cotidiana dependemos a menudo de procesos automáticos, parece que el ocasional error de distracción es un coste relativamente pequeño para los beneficios que podemos obtener. V. F. Tras estudiar palabras del mismo campo semántico como caramelo, azúcar, etc., las personas con amnesia debida a lesión en el hipocampo y estructuras cercanas del lóbulo temporal recordaban menos palabras que el grupo normotípico (Koutstaal & cols., 2000). Las personas amnésicas también eran menos tendentes que las normotípicas a reconocer indebidamente palabras afines desde el punto de vista semántico, como dulce, que no estaban incluidas en la lista original. V. F. Cuando las personas amnésicas con lesiones en los lóbulos temporales examinan imágenes de coches, teteras y otros objetos, en comparación con el grupo normotípico (Koutstaal & cols., 2000): (a) posteriormente no identificaban menos imágenes de las vistas en realidad, aunque era más probable que reconocieran incorrectamente imágenes similares que no habían visto antes. (b) la lesión del lóbulo temporal deteriora los recuerdos tanto de los detalles como de la esencia de lo experimentado, lo cual se traduce en menos recuerdos verdaderos y falsos. (c) recordaban más imágenes, tanto presentadas como no presentadas, que el grupo normotípico. El neurólogo David Beversdorf y su grupo (2000) presentaron listas de palabras del mismo campo semántico a adultos con trastorno del espectro autista (TEA) y a un grupo control normotípico. En una prueba posterior, los participantes con TEA reconocían tantas palabras previamente presentadas como el grupo control. No obstante, los participantes con TEA exhibían – (a) más (b) menos (c) igual – cantidad de falsas alarmas que los controles ante palabras del mismo campo semántico no presentadas previamente. a. b. c. El neurólogo David Beversdorf y su grupo (2000) presentaron listas de palabras del mismo campo semántico a adultos con trastorno del espectro autista (TEA) y a un grupo control normotípico. En una prueba posterior, los participantes con TEA discriminaban con -- (a) igual (b) menos (c) más -- precisión entre recuerdos verdaderos y falsos que las personas normotípicas. a. b. c. El paleontólogo Stephen Jay Gould utilizó el término exaptación para referirse a un rasgo o estructura que: (a) no evolucionó originalmente para cumplir una función específica adaptativa y por ello, con el tiempo, ha logrado ser utilizado/a para aquella finalidad con que se creó. (b) evolucionó originalmente para cumplir una función específica (adaptación), pero que con el tiempo comenzó a ser utilizado/a para una finalidad completamente distinta. (c) a y b son ciertas. En la cognición humana, la capacidad para leer es un ejemplo de exaptación, porque: (a) gran parte de la población ha empezado a leer sólo durante los últimos siglos, por tanto, la lectura es demasiado reciente para ser un producto de la selección natural. (b) la acción de leer se vale de capacidades cognitivas y visuales básicas que seguramente surgieron como adaptaciones evolutivas. (c) a y b son ciertas. La psicóloga Leda Cosmides y el antropólogo John Tooby (1994), pioneros de la psicología evolutiva, afirman que: «La mente humana consta de una serie de mecanismos evolucionados para el procesamiento de información que se hallan en el sistema nervioso… Estos mecanismos, y los programas de desarrollo que los producen, son adaptaciones, producidas por la selección natural a lo largo del tiempo evolutivo en medios ancestrales». V. F. Si bien la lectura puede ser considerada como un ejemplo de exaptación en el proceso evolutivo, es evidente que no sucede lo mismo con la escritura. V. F. Schacter argumenta que la persistencia es buen candidato a ser una adaptación evolutiva de la memoria porque: (a) se observa más en las sociedades cazadoras que en las recolectoras. (b) es tan básica que, si empezó como una adaptación, cabría esperar que muchas especies tuvieran una maquinaria neural dedicada a preservar durante largos períodos de tiempo el recuerdo de experiencias amenazadoras. (c) no es una presencia universal, porque no es un rasgo concreto en numerosas culturas, lo cual no indica forzosamente que dicho rasgo no sea una adaptación. El neurobiólogo Joseph LeDoux ha apuntado que la amígdala y ciertas estructuras conexas están implicadas en el aprendizaje duradero del miedo en diversas especies, tales como monos, gatos y ratas, aunque no en los humanos. V. F. Schooler, Rhine y Silva (2000) analizaron la conducta de primates en dos entornos distintos que eran semejantes a aquellos en que evolucionaron nuestros antepasados homínidos: bosque tropical y sabana. Estudiaron la probabilidad de que una manada regresara a una ubicación concreta en función del número de días transcurridos desde la última vez que habían estado allí. Encontraron que: (a) la probabilidad de volver a un lugar determinado disminuía a medida que pasaba el tiempo, y la forma de la curva era similar a la observada en el olvido. (b) la curva que dibujaba la probabilidad de volver a un lugar determinado tenía la forma de la curva normal y no era por tanto similar a la observada en el olvido. (c) a y b son falsas. Shelley Taylor sugirió que las propensiones demasiado optimistas pueden ser adaptaciones evolutivas. No obstante, el psicólogo Steven Heine y su grupo (1999) sugieren que la propensión a contemplar el yo de un modo excesivamente positivo es específica de ciertas culturas. Por ejemplo, citan datos antropológicos, sociológicos y psicológicos de que los japoneses tienden a adoptar un punto de vista – (a) igual (b) menos (c) más -- crítico hacia el yo que el habitualmente positivo observado en estudios con estadounidenses. a. b. c. Los errores de distracción, la atribución errónea resultante de confusión con la memoria de la fuente y los efectos afines de la sugestibilidad son, en opinión de Schacter, subproductos de adaptaciones y exaptaciones que produjeron un sistema de memoria que conserva rutinariamente todos los detalles requeridos para especificar la fuente exacta de la experiencia. V. F. La irritación generada por los errores de distracción, la frustración del bloqueo o las consecuencias potencialmente demoledoras de las identificaciones erróneas son tan inadaptativos que señalan inequívocamente que los procesos de memoria no son resultado de la evolución. V. F. Tras hacer sugerencias sobre los orígenes de los siete pecados de la memoria, Schacter indica que causan tantos trastornos que su tendencia evolutiva será desaparecer. V. F. Los avances científicos nos han permitido conocer muchos casos importantes de recuerdos falsos, pero constituyen un problema relativamente novedoso que sólo comienza a constatarse en el presente S.XXI. V. F. La invención de la mnemotecnia de imágenes visuales -método para mejorar la memoria mediante la codificación de información nueva en forma de imágenes visuales llamativas- se remonta a la Grecia clásica (S.V a.C.). V. F. El psiquiatra Jonathan Shay (1994) relaciona la descripción de Aquiles en la Iliada, abrumado por la congoja al no haber podido proteger a un compañero muerto y «traspasado por el recuerdo» al conservar permanentemente el recuerdo intruso del camarada caído, con: (a) el pecado de la distractibilidad y sus intromisiones. (b) el pecado del transcurso y la forma característica de la curva de olvido. (c) el pecado de la persistencia y el trastorno de estrés postraumático. |





