Patologia molecular
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Las hemoglobinopatías se definen como: Alteraciones adquiridas de la hemoglobina. Enfermedades genéticas que afectan a la cantidad o estructura de la hemoglobina. Trastornos exclusivamente de la eritropoyesis. Enfermedades causadas por déficit de hierro. Las hemoglobinopatías se clasifican fundamentalmente en. Anemias ferropénicas y megaloblásticas. Hemoglobinopatías estructurales y talasemias. Anemias congénitas y adquiridas. Anemias hemolíticas y aplásicas. Las talasemias se caracterizan principalmente por. Defectos en la síntesis de una o más cadenas globínicas. Mutaciones en el grupo hemo. Alteraciones cualitativas de la hemoglobina. Aumento de la afinidad por el oxígeno. La β-talasemia se debe a: Mutaciones en el gen HBG. Mutaciones en el gen HBA. Mutaciones en el gen HBD. Mutaciones en el gen HBB. Las mutaciones responsables de β-talasemia pueden afectar a: Exclusivamente regiones codificantes. Solo al promotor. Regiones codificantes, intrónicas o reguladoras. Únicamente al exón 1. Una mutación que elimina completamente la síntesis de la cadena β produce: β⁰-talasemia. β⁺-talasemia. Persistencia hereditaria de HbF. Talasemia intermedia. Las mutaciones IVS (intrónicas) en el gen de la β-globina afectan principalmente a: La traducción. La estabilidad del hemo. El splicing del pre-mRNA. La afinidad por el oxígeno. La mutación IVS1-1G>A se localiza en: El sitio aceptor del intrón 1. El sitio donador del intrón 1. El exón 1. El promotor del gen. Una consecuencia directa de la mutación IVS1-1G>A es: Inserción de un aminoácido. Uso de un sitio aceptor normal. Splicing aberrante. Aumento de la transcripción. El splicing aberrante puede dar lugar a: Retención de intrón. Uso de sitios crípticos. mRNA no funcional. Todas las anteriores. La anemia falciforme es una hemoglobinopatía: Cuantitativa. Estructural. Reguladora. Epigenética. La mutación responsable de la anemia falciforme produce: Una deleción. Una mutación nonsense. Una mutación frameshift. Una mutación missense. La sustitución Glu→Val en la β-globina provoca: Polimerización de la Hb desoxigenada. Aumento de afinidad por el O₂. Mayor solubilidad de la hemoglobina. Degradación proteica inmediata. La polimerización de la HbS ocurre principalmente cuando: La Hb está oxigenada. Disminuye el pH. La Hb está desoxigenada. Aumenta la HbF. La hemoglobina fetal (HbF) tiene como cadenas: α₂β₂. α₂γ₂. γ₂δ₂. α₂δ₂. El aumento de HbF en pacientes con anemia falciforme: Empeora la enfermedad. No tiene efecto. Reduce la gravedad clínica. Provoca trombosis. El silenciamiento postnatal de la γ-globina está relacionado con: Metilación del gen HBB. Activación de BCL11A. Mutaciones en LCR. Deleciones cromosómicas. La LCR del locus β-globina: Es un exón. Codifica globinas. Controla la expresión temporal de los genes globina. Se elimina tras el nacimiento. La terapia génica en β-talasemia busca: Introducir copias funcionales del gen β-globina. Eliminar la HbF. Inhibir la eritropoyesis. Reducir el hierro. Uno de los problemas de la terapia génica es: Expresión inestable del transgén. Falta de vectores. Ausencia de células diana. Toxicidad del hierro. El gen del factor IX se localiza en: 11p15. Xq27. Xq28. 12q24. La hemofilia B presenta herencia: Autosómica dominante. Autosómica recesiva. Ligada al cromosoma X. Mitocondrial. El gen F9 contiene: 26 exones. 14 exones. 3 exones. 8 exones. El factor IX es: Un cofactor. Una serín-proteasa. Una proteína estructural. Un receptor. El dominio GLA del factor IX permite: Unión al ADN. Actividad catalítica. Unión al factor X. Unión al calcio. La modificación del dominio GLA depende de: Ácido fólico. Vitamina K. Vitamina D. Vitamina B12. El factor IX se activa mediante: Fosforilación. Glucosilación. Proteólisis. Metilación. La hemofilia B de Leyden se caracteriza por: Aumento de factor IX en la adolescencia. Déficit progresivo de factor IX. Mutaciones en exones estructurales. Ausencia completa del gen. La hemofilia B de Leyden se debe a mutaciones en: El exón 8. El intrón 1. El promotor del gen F9. La LCR. El aumento del factor IX en la hemofilia B de Leyden está mediado por: Andrógenos. Estrógenos. Glucocorticoides. Insulina. La recombinación intracromosómica ocurre durante: Meiosis I. Mitosis. Fase S. Meiosis II. La recombinación intracromosómica se debe a: Pérdida de cromosomas. Alineamiento erróneo de secuencias repetidas. Mutaciones puntuales. Translocaciones recíprocas. La recombinación intracromosómica en el gen F9 puede producir: Aneuploidías. Solo mutaciones puntuales. Inversiones o deleciones. Duplicaciones de cromosomas. Cuando las secuencias repetidas están en la misma orientación se produce: Inversión. Duplicación. Translocación. Deleción. Cuando las secuencias repetidas están en orientación opuesta se produce: Deleción. Inversión. Inserción. No ocurre recombinación. La enfermedad de von Willebrand se debe a alteraciones en: Factor VIII. Factor IX. Factor de von Willebrand. Fibrinógeno. La enfermedad de von Willebrand es: La coagulopatía hereditaria más frecuente. Muy rara. Exclusiva de varones. Siempre recesiva. El factor de von Willebrand se sintetiza en: Hepatocitos. Células endoteliales y megacariocitos. Eritrocitos. Fibroblastos. Una función del vWF es: Activar directamente el factor X. Degradar fibrina. Proteger al factor VIII. Inhibir plaquetas. La actividad del vWF depende de: Su concentración de hierro. Su fosforilación. Su unión a albúmina. Su grado de multimerización. Los oligómeros largos de vWF son: Poco activos. Antitrombóticos. Altamente trombogénicos. Inactivos. Los oligómeros largos de vWF: Permanecen mucho tiempo en sangre. Son rápidamente procesados. No se secretan. No se degradan. El vWF puede almacenarse en: Cuerpos de Weibel-Palade. Lisosomas. Aparato de Golgi. Núcleo. La síntesis del vWF incluye: Solo traducción. Eliminación de péptido señal. Multimerización. Todas las anteriores. La vida media del factor von Willebrand es aproximadamente: 1–2 h. 4–6 h. 8–12 h. 24 h. La enfermedad de von Willebrand puede heredarse de forma: Exclusivamente recesiva. Exclusivamente dominante. Dominante o recesiva. Ligada al X. Las mutaciones del vWF pueden ser: Cuantitativas o cualitativas. Exclusivamente deleciones. Solo cualitativas. Solo cuantitativas. Una consecuencia de la ausencia de vWF es: Aumento de vida media del FVIII. Disminución de la vida media del FVIII. Aumento de fibrinólisis. Activación del FX. La disminución de FVIII en la enfermedad de von Willebrand se debe a: Falta de síntesis. Falta de protección por el vWF. Mutaciones en el gen F8. Déficit de vitamina K. Las talasemias forman parte del grupo de hemoglobinopatías cuantitativas porque el defecto molecular principal consiste en: Alteraciones estructurales de la hemoglobina madura. Defectos en la síntesis de una o varias cadenas globínicas. Mutaciones que alteran la afinidad por el oxígeno. Degradación acelerada del grupo hemo. En la β-talasemia, la reducción o ausencia de cadenas β provoca como consecuencia directa: Exceso de cadenas α no apareadas. Exceso de cadenas β libres. Aumento compensatorio de cadenas δ. Disminución de la eritropoyesis. El exceso de cadenas α en la β-talasemia contribuye a la patología porque: Son más solubles que las β. Inhiben la síntesis de HbF. Se agregan y dañan la membrana eritrocitaria. Aumentan la afinidad por el oxígeno. Las mutaciones que originan β⁰-talasemia se caracterizan por: Eliminar completamente la síntesis de β-globina. Aumentar la síntesis de γ-globina. Reducir parcialmente la síntesis de β-globina. Producir una β-globina estructuralmente anómala. Una mutación que afecta a un sitio esencial de splicing del gen HBB suele dar lugar a: Una proteína con un aminoácido cambiado. Una proteína con mayor estabilidad. Activación de un promotor alternativo. Un mRNA aberrante no funcional. La mutación responsable de la anemia falciforme modifica una propiedad crítica de la hemoglobina, que es: Su capacidad de unión al hierro. Su estabilidad térmica. Su solubilidad en estado desoxigenado. Su velocidad de síntesis. La polimerización de la HbS conduce a la deformación eritrocitaria porque: Rompe el citoesqueleto. Genera fibras rígidas intracelulares. Aumenta la presión osmótica. Inhibe la glucólisis. Una consecuencia clínica directa de la deformación falciforme de los eritrocitos es: Hemorragias espontáneas. Déficit de hierro. Aumento del volumen corpuscular medio. Oclusión vascular. La hemoglobina fetal reduce la gravedad de la anemia falciforme porque: Sustituye completamente a la HbS. No participa en la polimerización. Aumenta la hemólisis. Disminuye la eritropoyesis. El factor BCL11A está implicado en: El silenciamiento de los genes γ-globina. La activación de la HbF en el adulto. La síntesis del grupo hemo. La degradación de hemoglobina. La LCR del locus β-globina permite: La expresión independiente de cada gen. La multimerización de la hemoglobina. La eliminación de intrones. La regulación coordinada y dependiente del desarrollo. Las hemoglobinopatías constituyen un grupo amplio de enfermedades genéticas cuya base molecular puede afectar tanto a la estructura como a la cantidad de hemoglobina. Desde este punto de vista, la diferencia fundamental entre una hemoglobinopatía estructural y una talasemia radica en que: Las estructurales afectan al grupo hemo y las talasemias al hierro. Las estructurales alteran la secuencia aminoacídica y las talasemias la síntesis de cadenas globínicas. Las talasemias solo afectan a la Hb fetal. Las estructurales no tienen repercusión clínica. En la β-talasemia, el mecanismo patogénico principal no es únicamente la disminución de hemoglobina total, sino el desequilibrio entre cadenas globínicas, que produce: Exceso de cadenas α no apareadas con efecto citotóxico. Exceso de cadenas β libres. Aumento de la afinidad por el oxígeno. Sustitución funcional por HbA₂. Las mutaciones que afectan a regiones no codificantes del gen HBB pueden ser especialmente graves porque: No se transcriben. No afectan al mRNA. Pueden alterar procesos esenciales como el splicing. Solo modifican regiones sin función. Una mutación como IVS1-1G>A se considera especialmente severa en β-talasemia porque: Aumenta la expresión de HbF. Produce una proteína parcialmente funcional. Introduce un codón STOP. Elimina completamente la síntesis de β-globina al impedir un splicing correcto. La anemia falciforme es paradigmática dentro de las hemoglobinopatías estructurales porque una única mutación puntual: Modifica drásticamente las propiedades fisicoquímicas de la hemoglobina. Reduce la síntesis de β-globina. Elimina la afinidad por el oxígeno. Activa mecanismos inmunitarios. La clínica de la anemia falciforme se explica molecularmente por: Degradación acelerada de la Hb. Alteración del splicing. Polimerización de la HbS desoxigenada y deformación eritrocitaria. Defecto de síntesis de hemo. El hecho de que el aumento de HbF mejore el fenotipo clínico en varias hemoglobinopatías se debe a que: Sustituye completamente a la HbA. Interfiere con la polimerización de hemoglobinas patológicas. Aumenta la vida media eritrocitaria por sí misma. Elimina el exceso de cadenas α. La persistencia hereditaria de hemoglobina fetal (HPFH) demuestra que: La regulación del locus β-globina puede modificarse sin alterar la secuencia codificante. La expresión génica de las globinas es fija tras el nacimiento. La HbF no es funcional en el adulto. El gen HBB no es esencial. Las estrategias terapéuticas basadas en edición génica del locus β-globina se fundamentan en: Reproducir mecanismos naturales de regulación beneficiosos. Eliminar el gen HBB mutado. Introducir genes exógenos al azar. Sustituir eritrocitos maduros. La edición de los promotores de HBG1/HBG2 tiene como consecuencia funcional: Corrección directa de la mutación falciforme. Inhibición de la eritropoyesis. Reactivación de la expresión de γ-globina en el adulto. Aumento de HbA. En los experimentos descritos, la evaluación funcional de la edición génica se realiza: Mediante pruebas de coagulación. Únicamente midiendo niveles de mRNA. Solo mediante análisis genómico. Analizando la diferenciación eritroide y el fenotipo celular. La observación de una disminución de eritrocitos falciformes en condiciones de hipoxia indica que: Se corrige el gen HBB. La HbS deja de expresarse. Se eliminan las células mutadas. La HbF tiene un efecto protector funcional. El desarrollo de terapias génicas en hemoglobinopatías está limitado, entre otros factores, por: La imposibilidad de editar células madre. La estabilidad y control de la expresión del transgén. La falta de conocimiento molecular. La ausencia de modelos celulares. Las dislipemias hereditarias se caracterizan por alteraciones en el metabolismo de lipoproteínas, lo que tiene como consecuencia principal: Acumulación plasmática de lípidos. Déficit energético celular. Disminución de glucosa. Alteración del metabolismo proteico. Desde el punto de vista molecular, muchas dislipemias se deben a: Mutaciones en enzimas glucolíticas. Alteraciones en receptores o apolipoproteínas. Defectos en la síntesis de colesterol. Aumento de β-oxidación. Las apolipoproteínas cumplen una función clave en el metabolismo lipídico porque: Son enzimas. Degradan triglicéridos. Actúan como ligandos y cofactores enzimáticos. Transportan glucosa. Una alteración en el receptor de LDL tiene como consecuencia molecular directa: Déficit de colesterol intracelular sin compensación. Disminución de HDL. Aumento de β-oxidación. Acumulación plasmática de LDL. La hipercolesterolemia familiar se considera especialmente grave porque: Es siempre letal en la infancia. No tiene tratamiento. Se asocia a enfermedad cardiovascular precoz. Afecta solo al metabolismo hepático. Desde el punto de vista genético, la hipercolesterolemia familiar suele heredarse de forma: Recesiva ligada al X. Autosómica dominante. Autosómica recesiva. Mitocondrial. La acumulación de colesterol en dislipemias afecta principalmente a: Tejido muscular. Eritrocitos. Endotelio vascular. Tejido nervioso. El desarrollo de aterosclerosis en dislipemias se explica por: Daño progresivo del endotelio. Déficit de oxígeno. Aumento de glucosa. Activación inmunitaria inespecífica. Las estrategias terapéuticas en dislipemias buscan principalmente: Eliminar el colesterol. Reducir los niveles plasmáticos de lipoproteínas aterogénicas. Aumentar la síntesis de lípidos. Inhibir la glucólisis. El estudio molecular de las dislipemias permite: Solo diagnóstico bioquímico. Sustituir pruebas clínicas. Eliminar la necesidad de tratamiento. Identificar genes implicados y predecir riesgo cardiovascular. Las dislipemias genéticas muestran gran variabilidad clínica debido a: Sexo del paciente. Factores dietéticos exclusivamente. Diferentes mutaciones y genes implicados. Edad únicamente. El análisis genético en dislipemias es relevante porque: Solo tiene interés experimental. Sustituye a las analíticas. No existen tratamientos. Permite diagnóstico, pronóstico y consejo genético. Las patologías del metabolismo de hidratos de carbono se producen principalmente por: Alteraciones en el metabolismo lipídico. Defectos en enzimas implicadas en rutas metabólicas. Mutaciones en factores de coagulación. Alteraciones estructurales del ADN. Una característica común de estas patologías relacionadas con los hidratos de carbono es que: Siempre debutan en la edad adulta. Pueden provocar hipoglucemias o hiperglucemias. No tienen base genética. Solo afectan al hígado. La alteración de una enzima metabólica suele provocar: Un bloqueo de la ruta. Acumulación de metabolitos previos. Déficit de productos finales. Todas las anteriores. Las enfermedades metabólicas hereditarias de hidratos de carbono suelen heredarse: Ligadas al cromosoma X. Autosómicas dominantes. Autosómicas recesivas. Mitocondriales. El diagnóstico molecular de las patologias relacionadas con los hidratos de carbono es importante porque: No existen tratamientos. Permite detectar portadores y prevenir complicaciones. Sustituye al diagnóstico clínico. Sustituye al diagnóstico clínico. El acúmulo de metabolitos tóxicos explica que muchas de estas patologías: Sean asintomáticas. Solo afecten al metabolismo energético. Produzcan daño multisistémico. Se limiten al hígado. La gravedad clínica de las patologias relacionadas con el metabolismo de los hidratos de carbono, depende en gran medida de: El grado de actividad residual de la enzima. La edad del paciente. El sexo. La dieta exclusivamente. Las terapias en patologías del metabolismo de hidratos de carbono se basan principalmente en: Restricción dietética y manejo metabólico. Terapia génica. Sustitución de órganos. Inmunoterapia. El estudio molecular permite clasificar estas patologías según: El órgano afectado. La sintomatología clínica. La enzima y la ruta metabólica implicada. El tipo de herencia únicamente. La detección precoz de estas enfermedades es clave porque: Son siempre mortales. No tienen síntomas. No progresan. El tratamiento temprano mejora el pronóstico. Muchas de estas patologías cursan con sintomatología neurológica debido a: Alteración del metabolismo lipídico. Déficit de hierro. Dependencia del sistema nervioso de la glucosa. Activación inmunitaria. El consejo genético es especialmente relevante en patologias relacionadas con el metabolismo de los hidratos de carbono porque: Son adquiridas. Suelen heredarse de forma recesiva. No tienen diagnóstico molecular. No afectan a la descendencia. El análisis genético permite diferenciar: Enfermedades idénticas clínicamente pero distintas molecularmente. Solo formas graves. Solo portadores. Solo mutaciones puntuales. Las patologías relacionadas con ácidos nucleicos se deben fundamentalmente a: Defectos en proteínas estructurales. Alteraciones en la síntesis, reparación o estabilidad del ADN o ARN. Alteraciones lipídicas. Fallos en la coagulación. Los defectos en los mecanismos de reparación del ADN tienen como consecuencia: Disminución de la mutación. Mejora de la viabilidad celular. Aumento de inestabilidad genómica. Activación metabólica. |





