Tema 4 TEA Psicología del Desarrollo No Normativo y Aprendizaje
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Título del Test:
![]() Tema 4 TEA Psicología del Desarrollo No Normativo y Aprendizaje Descripción: Universidad de Huelva |



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El aumento de diagnósticos de TEA en los últimos años se debe principalmente a: Mejoras en la detección temprana. Nuevos tratamientos. Aumento real de casos. Cambios genéticos poblacionales. El TEA se considera un espectro porque: Todos los casos presentan la misma sintomatología. Existen múltiples perfiles y niveles de apoyo. Siempre implica discapacidad intelectual. Solo afecta al lenguaje. Una característica central del TEA según OMS y APA es: La ausencia total de lenguaje. La presencia obligatoria de DI. La gran variabilidad en su manifestación. La regresión motora. El TEA no implica necesariamente: Dificultades sociales. Conductas repetitivas. Discapacidad intelectual. Diferencias sensoriales. La definición oficial para informes diagnósticos en España es la de: DSM-5. CIE-11. AAIDD. ICD-10. El DSM‑5 se utiliza en España para: Emitir diagnósticos. Comprender el funcionamiento y completar la evaluación. Clasificar apoyos educativos. Determinar el CI. El componente genético del TEA se estima entre: 10-20%. 30-40%. 50-60%. 80-90%. La neurodivergencia implica que el cerebro en TEA: Funciona de forma patológica. Procesa la información de forma distinta, no patológica. No madura. No presenta variabilidad. Una característica cerebral frecuente en TEA es: Poda sináptica excesiva. Menor número de neuronas en la amígdala. Exceso de neuronas mal organizadas. Conectividad aumentada entre áreas distantes. La conectividad cerebral atípica se caracteriza por: Pocas conexiones locales y muchas distantes. Muchas conexiones locales y pocas distantes. Conectividad normal. Conectividad simétrica. Para diagnosticar TEA según CIE‑11 deben cumplirse: Dificultades sociales y retraso motor. Dificultades sociales y patrones repetitivos. Dificultades de lenguaje y CI bajo. Problemas de conducta y ansiedad. Los síntomas del TEA deben estar presentes: Desde la adolescencia. Desde la infancia temprana. Solo en etapa escolar. A partir de los 6 años. El DSM‑5 clasifica el nivel de apoyo en: Leve, moderado y grave. Nivel 1, 2 y 3. Tipo A, B y C. Bajo, medio y alto. El SCQ se utiliza para: Confirmar diagnóstico. Detectar indicios tempranos. Evaluar CI. Medir habilidades adaptativas. El ADOS‑2 se caracteriza por: Ser un cuestionario para familias. Ser una observación estructurada con módulos. Ser una prueba de CI. Ser una entrevista histórica. El ADI‑R sirve para: Evaluar conducta actual. Recoger historia del desarrollo. Medir habilidades motoras. Evaluar rendimiento académico. El Vineland‑3 evalúa: Lenguaje expresivo. Habilidades adaptativas. Memoria visual. Atención sostenida. El BASC‑3 aporta información sobre: Perfil cognitivo. Ajuste personal y social. Historia del desarrollo. Conectividad cerebral. El SRS‑2 se utiliza para: Detectar comorbilidades motoras. Medir severidad de síntomas sociales. Evaluar lenguaje. Determinar CI. La clasificación funcional sirve para: Emitir diagnóstico. Determinar apoyos necesarios. Medir CI. Identificar causa genética. Identificar causa genética. SAAC obligatorios. Adaptaciones metodológicas y apoyos visuales. ACI significativa. Intervención de PT. Las medidas específicas se activan cuando: Hay sospecha inicial. Hay NEE derivadas de TEA. El alumno tiene altas capacidades. El tutor lo solicita. El PAI es obligatorio cuando: Hay medidas ordinarias. Hay medidas específicas y NEE. El alumno tiene dificultades leves. El alumno cambia de curso. El método TEACCH se basa en: Refuerzo positivo. Estructuración del entorno y apoyos visuales. Entrenamiento motor. Terapia farmacológica. El método ABA se centra en: Observación pasiva. Análisis funcional de la conducta. Estimulación sensorial. Memoria visual. Los SAAC sirven para: Sustituir lenguaje oral. Facilitar comunicación funcional. Evaluar habilidades cognitivas. Reducir estereotipias. Los apoyos intermitentes son: Continuos. Puntuales ante necesidades concretas. Intensivos. Permanentes. Los apoyos extensos son: Temporales. Parte del día a día y prolongados. Exclusivos del hogar. Solo en el aula. Una intervención eficaz debe ser: Igual para todos. Basada en evidencia y personalizada. Solo conductual. Solo visual. La intervención debe evaluarse continuamente para: Mantener siempre las mismas estrategias. Ajustar objetivos y valorar evolución. Evitar cambios en el PAI. Reducir participación familiar. |




