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TEOLOGÍA II (PREGEXAM - T.3 [PT1])

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Título del Test:
TEOLOGÍA II (PREGEXAM - T.3 [PT1])

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Tipo test

Fecha de Creación: 2026/10/10

Categoría: Universidad

Número Preguntas: 21

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250. ¿Cómo se distinguen los sacramentos de la Iglesia?. Los sacramentos de la Iglesia se distinguen en sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía); sacramentos de la curación (Penitencia y Unción de los enfermos); y sacramentos al servicio de la comunión y de la misión (Orden y Matrimonio). Todos corresponden a momentos importantes de la vida cristiana, y están ordenados a la Eucaristía «como a su fin específico» (Santo Tomás de Aquino). Se distinguen en sacramentos de purificación (Bautismo y Penitencia), de fortalecimiento (Confirmación y Unción de los enfermos) y de servicio (Eucaristía, Orden y Matrimonio). Todos están ordenados al Bautismo como su fin específico. Se distinguen en sacramentos de iniciación (Bautismo y Eucaristía), de santificación (Confirmación, Penitencia y Matrimonio) y de misión (Orden y Unción de los enfermos). Todos culminan en la Confirmación. Se distinguen en sacramentos de la fe (Bautismo, Confirmación y Penitencia), de comunión (Eucaristía y Matrimonio) y de consagración (Orden y Unción de los enfermos). Todos tienen como fin específico el Orden sacerdotal.

251. ¿Cómo se realiza la iniciación cristiana?. La Iniciación cristiana se realiza mediante los sacramentos que ponen los fundamentos de la vida cristiana: los fieles, renacidos en el Bautismo, se fortalecen con la Confirmación, y son alimentados en la Eucaristía. La iniciación cristiana se realiza mediante los sacramentos de curación: los fieles son purificados por la Penitencia, fortalecidos por la Unción y alimentados por la Eucaristía. La iniciación cristiana se realiza mediante la Eucaristía, que concede la primera gracia; el Bautismo, que la fortalece; y la Confirmación, que perdona los pecados personales. La iniciación cristiana se realiza mediante el Bautismo, que inicia la vida de fe; la Penitencia, que confiere el Espíritu Santo; y el Orden, que completa la pertenencia a la Iglesia.

252. ¿Con qué nombres se conoce el primer Sacramento de la iniciación?. El primer Sacramento de la iniciación recibe, ante todo, el nombre de Bautismo, en razón del rito central con el cual se celebra: bautizar significa «sumergir» en el agua; quien recibe el bautismo es sumergido en la muerte de Cristo y resucita con Él «como una nueva criatura» (2 Co 5, 17). Se llama también «baño de regeneración y renovación en el Espíritu Santo» (Tt 3, 5), e «iluminación», porque el bautizado se convierte en «hijo de la luz» (EF 5, 8). Recibe el nombre de Bautismo porque significa «ungir» con aceite; representa la venida del Espíritu Santo sobre el creyente. También se denomina «sello de la misión» e «iluminación sacerdotal». Recibe el nombre de Bautismo porque significa «purificar» mediante la imposición de manos; representa el perdón de los pecados posteriores a la conversión. También se denomina «crismación» y «reconciliación». Recibe el nombre de Bautismo porque significa «consagrar» mediante la oración; representa la incorporación al sacerdocio ministerial. También se denomina «unción de regeneración» y «confirmación espiritual».

253. ¿Cómo se prefigura el Bautismo en la Antigua Alianza?. En la Antigua Alianza se encuentran varias prefiguraciones del Bautismo: el agua, fuente de vida y de muerte; el arca de Noé, que salva por medio del agua; el paso del Mar Rojo, que libera al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto;. Se prefigura mediante el aceite con el que fueron ungidos los reyes, el sacrificio del cordero en el templo y la imposición de manos de los sacerdotes de Israel. Se prefigura mediante el maná recibido en el desierto, el pan ofrecido por Melquisedec y el banquete pascual que celebraba anualmente el pueblo de Israel. Se prefigura mediante la alianza del Sinaí, las tablas de la Ley y la construcción del templo de Jerusalén, signos de la consagración sacerdotal.

254. ¿Quién hace que se cumplan estas prefiguraciones?. Estas prefiguraciones del bautismo las cumple Jesucristo, el cual, al comienzo de su vida pública, se hace bautizar por Juan Bautista en el Jordán; levantado en la cruz, de su costado abierto brotan sangre y agua, signos del Bautismo y de la Eucaristía, y después de su Resurrección confía a los Apóstoles esta misión: «Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19-20). Las cumple Juan Bautista, quien instituye el Bautismo cristiano en el Jordán y transmite a sus discípulos la misión de administrar todos los sacramentos. Las cumple Moisés, quien establece definitivamente el Bautismo al atravesar el Mar Rojo y ordena a los sacerdotes que bauticen al pueblo de Israel. Las cumplen los Apóstoles en Pentecostés, cuando instituyen por primera vez el Bautismo y determinan que sustituya a la Eucaristía como sacramento principal.

255. ¿Desde cuándo y a quién administra la Iglesia el Bautismo?. Desde el día de Pentecostés, la Iglesia administra el Bautismo al que cree en Jesucristo. Desde la Última Cena, la Iglesia administra el Bautismo exclusivamente a quienes han recibido la Confirmación. Desde la resurrección de Lázaro, la Iglesia administra el Bautismo únicamente a los descendientes de Israel. Desde el nacimiento de Jesucristo, la Iglesia administra el Bautismo a quienes han recibido previamente la Eucaristía.

256. ¿En qué consiste el rito esencial del Bautismo?. El rito esencial del Bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza, mientras se invoca el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Consiste en ungir la frente del candidato con santo crisma mientras se pronuncian las palabras «Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo». Consiste en imponer las manos sobre el candidato y pronunciar una oración de absolución para perdonar todos sus pecados. Consiste en derramar aceite sobre la cabeza del candidato mientras se invoca exclusivamente el nombre de Jesucristo.

257. ¿Quién puede recibir el Bautismo?. Puede recibir el Bautismo cualquier persona que no esté aún bautizada. Puede recibir el Bautismo cualquier persona que haya recibido previamente la Confirmación. Puede recibir el Bautismo cualquier persona que desee renovar un bautismo recibido anteriormente. Puede recibir el Bautismo cualquier persona adulta que haya recibido previamente la Eucaristía.

258. ¿Por qué la Iglesia bautiza a los niños?. La Iglesia bautiza a los niños puesto que, naciendo con el pecado original, necesitan ser liberados del poder del maligno y trasladados al reino de la libertad de los hijos de Dios. La Iglesia bautiza a los niños porque nacen sin pecado original, pero necesitan recibir el carácter sacramental para poder participar de la Eucaristía. La Iglesia bautiza a los niños porque heredan los pecados personales de sus padres y deben purificarse antes de alcanzar la edad de razón. La Iglesia bautiza a los niños porque el Bautismo sustituye la profesión de fe y garantiza que no podrán cometer pecados durante su vida.

259. ¿Qué se requiere para ser bautizado?. A todo aquel que va a ser bautizado se le exige la profesión de fe, expresada personalmente, en el caso del adulto, o por medio de sus padres y de la Iglesia, en el caso del niño. El padrino o la madrina y toda la comunidad eclesial tienen también una parte de responsabilidad en la preparación al Bautismo (catecumenado), así como en el desarrollo de la fe y de la aracia bautismal. Se exige la profesión de fe personal en todos los casos, incluidos los niños, y la recepción previa de la Confirmación. Los padrinos solo tienen una función testimonial. Se exige haber recibido la Eucaristía, manifestar públicamente los pecados y completar la preparación sacerdotal. Los padres no intervienen en la profesión de fe. Se exige únicamente la voluntad del ministro, sin profesión de fe del candidato ni de la Iglesia. El catecumenado sustituye completamente la responsabilidad de los padrinos.

260. ¿Quién puede bautizar?. Los ministros ordinarios del Bautismo son el obispo y el presbítero; en la Iglesia latina, también el diácono. En caso de necesidad, cualquiera puede bautizar, siempre que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia. Éste derrama agua sobre la cabeza del candidato y pronuncia la fórmula trinitaria bautismal: «Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». Los ministros ordinarios son exclusivamente los obispos. En caso de necesidad, los presbíteros pueden bautizar si utilizan santo crisma y reciben autorización episcopal. Los ministros ordinarios son el obispo, el presbítero y cualquier fiel confirmado. En caso de necesidad, el Bautismo exige siempre la presencia de un diácono. Los ministros ordinarios son los presbíteros y diáconos. En caso de necesidad, cualquier persona puede bautizar mediante una oración, sin necesidad de utilizar agua ni la fórmula trinitaria.

261. ¿Es necesario el Bautismo para la salvación?. El Bautismo es necesario para la salvación de todos aquellos a quienes el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento. El Bautismo es necesario exclusivamente para quienes desean recibir el Orden sacerdotal, mientras que para los demás fieles basta con la Confirmación. El Bautismo es necesario para la salvación de todos los seres humanos sin excepción, incluso cuando desconocen el Evangelio y no han podido solicitarlo. El Bautismo no es necesario para la salvación de quienes conocen el Evangelio, porque la participación en la Eucaristía lo sustituye completamente.

262. ¿Hay salvación posible sin el Bautismo?. Puesto que Cristo ha muerto para la salvación de todos, pueden salvarse también sin el Bautismo todos aquellos que mueren a causa de la fe (Bautismo de sangre), los catecúmenos, y todo aquellos que, bajo el impulso de la gracia, sin conocer a Cristo y a la Iglesia, buscan sinceramente a Dios y se esfuerzan por cumplir su voluntad (Bautismo de deseo). En cuanto a los niños que mueren sin el Bautismo, la Iglesia en su liturgia los confía a la misericordia de Dios. Solo pueden salvarse sin Bautismo quienes han recibido previamente la Confirmación; los catecúmenos y quienes mueren por la fe quedan excluidos de esta posibilidad. Pueden salvarse sin Bautismo únicamente quienes pertenecen al pueblo de Israel, porque la Antigua Alianza sustituye la necesidad de la gracia bautismal. No existe ninguna posibilidad de salvación sin Bautismo sacramental, incluso para quienes mueren por la fe o buscan sinceramente a Dios.

263. ¿Cuáles son los efectos del Bautismo?. El Bautismo perdona el pecado original, todos los pecados personales y todas las penas debidas al pecado; hace participar de la vida divina trinitaria mediante la gracia santificante, la gracia de la justificación que incorpora a Cristo y a su Iglesia; hace participar del sacerdocio de Cristo y constituye el fundamento de la comunión con los demás cristianos; otorga las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo. El bautizado pertenece para siempre a Cristo: en efecto, queda marcado con el sello indeleble de Cristo (carácter). El Bautismo perdona únicamente el pecado original, pero no los pecados personales; incorpora temporalmente a la Iglesia y concede una gracia que desaparece definitivamente al cometer un pecado. El Bautismo perdona los pecados personales, pero conserva el pecado original; concede el sacerdocio ministerial y permite repetir el sacramento cada vez que se pierde la gracia. El Bautismo elimina toda posibilidad futura de pecado, concede automáticamente la plenitud de la vida eterna y produce un carácter espiritual que debe renovarse mediante la Confirmación.

264. ¿Cuál es el significado del nombre cristiano recibido en el Bautismo?. El nombre es importante porque Dios conoce a cada uno por su nombre, es decir, en su unicidad. Con el Bautismo, el cristiano recibe en la Iglesia el nombre propio, preferiblemente de un santo, de modo que éste ofrezca al bautizado un modelo de santidad y le asegure su intercesión ante Dios. El nombre es importante porque determina la misión sacerdotal que recibirá el bautizado. Debe coincidir obligatoriamente con el de uno de los Apóstoles. El nombre es importante porque sustituye la identidad anterior del bautizado y constituye el elemento esencial que permite recibir la gracia sacramental. El nombre es importante porque concede al bautizado la protección exclusiva del santo elegido y reemplaza la profesión de fe durante la celebración.

265. ¿Qué lugar ocupa la Confirmación en el designio divino de salvación?. En la Antigua Alianza, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el Mesías esperado y sobre todo el pueblo mesiánico. Toda la vida y la misión de Jesús se desarrollan en una total comunión con el Espíritu Santo. Los Apóstoles reciben el Espíritu Santo en Pentecostés y anuncian «las maravillas de Dios» (Hch 2,11). Comunican a los nuevos bautizados, mediante la imposición de las manos, el don del mismo Espíritu. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha seguido viviendo del Espíritu y comunicándolo a sus hijos. En la Antigua Alianza, los profetas anunciaron que la Confirmación sustituiría al Bautismo. Los Apóstoles recibieron este sacramento durante la Última Cena y lo administraron exclusivamente a los sacerdotes. La Confirmación fue instituida por los Apóstoles antes de Pentecostés para reemplazar la imposición de manos y conceder por primera vez el perdón del pecado original. La Confirmación tiene su origen en la consagración de los reyes de Israel. Jesús la reservó a los obispos y prohibió que el Espíritu Santo fuera comunicado a los demás bautizados.

La Confirmación tiene su origen en la consagración de los reyes de Israel. Jesús la reservó a los obispos y prohibió que el Espíritu Santo fuera comunicado a los demás bautizados. Se llama Confirmación, porque confirma y refuerza la gracia bautismal. Se llama Crismación, puesto que un rito esencial de este sacramento es la unción con el Santo Crisma (en las Iglesias Orientales, unción con el Santo Myron). Se llama Confirmación porque sustituye la gracia bautismal. Se llama Crismación porque su rito esencial consiste en la inmersión en agua bendita. Se llama Confirmación porque concede por primera vez la gracia santificante. Se llama Crismación porque se administra mediante la imposición exclusiva de manos. Se llama Confirmación porque renueva el perdón del pecado original. Se llama Crismación porque su rito esencial consiste en la unción con el óleo de los enfermos.

Se llama Confirmación porque renueva el perdón del pecado original. Se llama Crismación porque su rito esencial consiste en la unción con el óleo de los enfermos. El rito esencial de la Confirmación es la unción con el Santo Crisma (aceite de oliva mezclado con perfumes, consagrado por el obispo), que se hace con la imposición de manos por parte del ministro, el cual pronuncia las palabras sacramentales propias del rito. En Occidente, esta unción se hace sobre la frente del bautizado con estas palabras: «Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo». En las Iglesias Orientales de rito bizantino, la unción se hace también en otras partes del cuerpo, con la fórmula: «Sello del don del Espíritu Santo». El rito esencial es la inmersión del confirmado en agua bendita, acompañada de la fórmula trinitaria. En Occidente se realiza sobre la cabeza y en Oriente mediante la aspersión. El rito esencial es la imposición de manos sin unción alguna, acompañada de una fórmula de absolución. En Occidente se pronuncia «Yo te absuelvo de tus pecados». El rito esencial es la unción con óleo de los enfermos, bendecido por el presbítero. En Occidente se aplica sobre las manos y en Oriente exclusivamente sobre la frente.

268. ¿Cuál es el efecto de la Confirmación?. El efecto de la Confirmación es la especial efusión del Espíritu Santo, tal como sucedió en Pentecostés. Esta efusión imprime en el alma un carácter indeleble y otorga un crecimiento de la gracia bautismal; arraiga más profundamente la filiación divina; une más fuertemente con Cristo y con su Iglesia; fortalece en el alma los dones del Espíritu Santo; concede una fuerza especial para dar testimonio de la fe cristiana. El efecto de la Confirmación es la eliminación del carácter bautismal y su sustitución por una gracia temporal que debe renovarse periódicamente mediante la Penitencia. El efecto de la Confirmación es el perdón exclusivo del pecado original y la concesión del sacerdocio ministerial, sin modificar los dones del Espíritu Santo. El efecto de la Confirmación es la recepción inicial de la gracia bautismal, la incorporación por primera vez a la Iglesia y la garantía de no volver a cometer pecados.

269. ¿Quién puede recibir este sacramento?. El sacramento de la Confirmación puede y debe recibirlo, una sola vez, aquel que ya ha sido bautizado. Para recibirlo con fruto hay que estar en gracia de Dios. Puede recibir la Confirmación cualquier persona no bautizada, siempre que haya alcanzado la edad adulta y haya realizado una profesión personal de fe. Puede recibir la Confirmación cualquier bautizado tantas veces como sea necesario, especialmente cuando haya perdido la gracia por el pecado. Puede recibir la Confirmación únicamente quien haya recibido previamente el Orden sacerdotal, independientemente de su estado de gracia.

270. ¿Quién es el ministro de la Confirmación?. El ministro originario de la Confirmación es el obispo: se manifiesta así el vínculo del confirmado con la Iglesia en su dimensión apostólica. Cuando el sacramento es administrado por un presbítero, como sucede ordinariamente en Oriente y en casos particulares en Occidente, es el mismo presbítero, colaborador del obispo, y el santo crisma, consagrado por éste, quienes expresan el vínculo del confirmado con el obispo y con la Iglesia. El ministro originario de la Confirmación es el diácono, que puede administrarla ordinariamente en Occidente; el obispo interviene únicamente en la consagración del agua bautismal. El ministro originario de la Confirmación es el presbítero, que la administra exclusivamente con autorización de los padrinos; el obispo solo interviene cuando no hay sacerdotes disponibles. El ministro originario de la Confirmación es cualquier fiel bautizado, que puede imponer las manos y utilizar aceite bendecido; la ordenación sacerdotal no interviene en su administración.

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