option
Cuestiones
ayuda
daypo
buscar.php

MF

COMENTARIOS ESTADÍSTICAS RÉCORDS
REALIZAR TEST
Título del Test:
MF

Descripción:
Suerte exito

Fecha de Creación: 2026/02/25

Categoría: Otros

Número Preguntas: 50

Valoración:(0)
COMPARTE EL TEST
Nuevo ComentarioNuevo Comentario
Comentarios
NO HAY REGISTROS
Temario:

En una Unidad de Medicina Familiar de zona semiurbana, mujer de 35 años consulta por dolor abdominal recurrente de varios meses de evolución. En visitas previas se indicó tratamiento sintomático con mejoría parcial; sin embargo, el malestar persiste. Durante la entrevista actual menciona estrés laboral importante, conflictos familiares recientes y preocupación constante por padecer algo grave. El expediente muestra que las consultas anteriores se enfocaron exclusivamente en síntomas físicos inmediatos sin explorar otros aspectos. La unidad pertenece al primer nivel de atención y resuelve padecimientos frecuentes, pero el abordaje clínico ha sido predominantemente episódico y centrado en la enfermedad. El hecho de que la unidad atienda problemas frecuentes y funcione como puerta de entrada al sistema corresponde principalmente a: Primer nivel de atención. Modelo centrado en la persona. Coordinación interinstitucional. Atención Primaria en Salud como estrategia.

Limitar la valoración clínica exclusivamente al síntoma abdominal contradice principalmente el principio de: Continuidad. Integralidad. Accesibilidad. Coordinación.

Desde el modelo biopsicosocial, la acción inicial más congruente sería: Solicitar estudios complementarios. Referir a segundo nivel. Mantener tratamiento sintomático. Explorar factores emocionales y sociales.

Indagar expectativas y significado del síntoma corresponde al: Modelo centrado en la persona. Principio de continuidad. Sistema de referencia formal. Principio de coordinación.

Para fortalecer práctica conforme a APS, la estrategia más coherente sería: Reducir tiempo de consulta. Estandarizar manejo sintomático. Integrar dimensiones biológica, psicológica y social. Derivar tempranamente.

Familia integrada por madre de 42 años y tres hijos de 10, 13 y 16 años. El padre se ausentó del hogar hace dos años. Las reglas cambian constantemente según el estado emocional de la madre, no existen horarios estables, las decisiones se toman de manera impulsiva y los hijos asumen roles parentales de forma intermitente. En algunos periodos la madre impone disciplina severa, mientras que en otros delega completamente autoridad. Se aplica FACES III para valorar funcionamiento familiar. En el modelo de FACES III, la variabilidad descrita corresponde principalmente a alteración en la dimensión de: Cohesión emocional relacionada con grado de cercanía afectiva entre miembros. Adaptabilidad entendida como capacidad del sistema para modificar liderazgo, roles y reglas. Comunicación como facilitador transversal de interacción funcional. Jerarquía estructural definida por claridad de subsistemas.

La oscilación entre disciplina severa y ausencia total de límites sugiere un nivel de adaptabilidad: Rígido. Flexible. Caótico. Estructurado.

En el modelo de FACES III, un nivel extremo de adaptabilidad suele asociarse con: Mayor capacidad de resiliencia ante eventos críticos. Incremento automático de cohesión emocional compensatoria por ausencia del padre. Estabilidad funcional sostenida en contextos adversos. Disminución de predictibilidad y sensación de seguridad en los miembros.

Si esta familia además presenta baja cohesión emocional, el perfil global se clasificaría como: Balanceado por predominio de flexibilidad conductual. Funcional intermedio debido a compensación estructural. Óptimo por ausencia de rigidez jerárquica. Desbalanceado por combinación de cohesión baja y adaptabilidad extrema.

Desde el primer nivel, la intervención más coherente sería: Derivar automáticamente a intervención psiquiátrica por riesgo estructural. Orientar hacia establecimiento gradual de reglas consistentes y liderazgo estable. Promover mayor flexibilidad para evitar rigidez estructural. Recomendar separación de los hijos mayores como estrategia correctiva.

Mujer de 55 años con insuficiencia cardiaca compensada acude a consulta externa mensual para seguimiento. Se mantiene estable, sin edema ni datos de alarma. Su hija considera que mantenerla hospitalizada sería más seguro, pues “así la vigilan todo el tiempo”. El equipo médico analiza la resolutividad del primer nivel, las ventajas del modelo ambulatorio y sus límites ante posibles descompensaciones. La consulta externa en el modelo ambulatorio se define con mayor precisión como: Atención médica programada sin necesidad de hospitalización. Evaluación diagnóstica periódica en ausencia de internamiento. Acto clínico estructurado de diagnóstico, tratamiento y seguimiento sin ingreso hospitalario. Atención médica destinada a enfermedades estables.

La resolutividad en este escenario se expresa mejor como: Capacidad de mantener estabilidad clínica sin hospitalización. Seguimiento ambulatorio que evita derivaciones innecesarias. Manejo integral en primer nivel de enfermedad crónica compensada. Control periódico sin requerir vigilancia intrahospitalaria.

Hospitalizar a paciente estable implicaría principalmente: Optimización preventiva del control clínico. Uso innecesario de recursos hospitalarios. Mejora en continuidad asistencial. Incremento en resolutividad del primer nivel.

Ventaja comparativa del modelo ambulatorio frente al hospitalario en crónicos estables: Seguimiento longitudinal sin desarraigo del entorno. Mayor control inmediato de variables clínicas. Reducción absoluta de complicaciones. Sustitución de atención hospitalaria futura.

¿Cuál evento obligaría a abandonar manejo ambulatorio?. Insuficiencia cardiaca inestable. Disnea a grandes esfuerzos. Edema leve controlable. Ajuste farmacológico frecuente.

Mujer de 45 años consulta por dolor lumbar crónico con incapacidad funcional progresiva. En la construcción del genograma se identifican tres generaciones de mujeres con padecimientos musculoesqueléticos incapacitantes, acompañados de sobrecarga doméstica exclusiva y abandono temprano de proyectos personales. Se observan límites difusos entre madre e hija en las tres generaciones, comunicación indirecta ante conflicto y repetición de rupturas con figuras masculinas emocionalmente distantes. El médico analiza el genograma para comprender el significado clínico del síntoma en el contexto familiar. El objetivo del genograma en este contexto se define con mayor precisión como: Identificar antecedentes hereditarios musculoesqueléticos que expliquen la cronicidad del dolor actual. Explorar condiciones sociales de sobrecarga femenina que puedan estar asociadas al padecimiento. Analizar la estructura familiar y los patrones relacionales repetitivos con implicación en la expresión clínica del síntoma. Documentar eventos significativos en varias generaciones con fines descriptivos en el expediente familiar.

La repetición intergeneracional de incapacidad femenina debe interpretarse principalmente como: Confirmación de predisposición genética dominante que condiciona inevitablemente enfermedad incapacitante en mujeres del sistema. Coincidencia epidemiológica asociada a factores ocupacionales compartidos sin implicación estructural sistémica. Patrón transgeneracional que integra roles, límites y dinámicas relacionales con posible influencia en la vivencia y perpetuación del síntoma. Consecuencia directa de desigualdad social que opera independientemente de la organización familiar.

La identificación de límites difusos madre-hija en varias generaciones sugiere principalmente: Vínculo afectivo sólido que favorece apoyo emocional constante en situaciones de enfermedad. Ausencia de comunicación directa como rasgo cultural transmitido generacionalmente. Configuración de fusión relacional que puede interferir con diferenciación individual y autonomía funcional. Dependencia económica estructural que explica la totalidad del patrón repetitivo observado.

Desde el análisis sistémico, el dolor lumbar crónico puede interpretarse como: Manifestación biomecánica hereditaria cuya recurrencia generacional confirma etiología estructural primaria. Resultado inevitable de sobrecarga doméstica mantenida a lo largo de generaciones. Expresión clínica modulada por patrones relacionales repetitivos que influyen en la vivencia y significado del síntoma. Consecuencia directa de roles de género internalizados que determinan incapacidad funcional progresiva.

En el primer nivel de atención, la utilidad del genograma en este caso radica principalmente en: Confirmar etiología del dolor para orientar intervenciones farmacológicas específicas. Sustituir estudios complementarios al demostrar origen familiar del padecimiento. Integrar la dimensión relacional al abordaje clínico, permitiendo intervenciones más contextualizadas. Justificar incapacidad laboral permanente ante repetición intergeneracional documentada.

Hombre de 53 años con diabetes tipo 2 presenta descontrol glucémico progresivo. Ajustes farmacológicos han sido técnicamente adecuados. Vive solo tras divorcio reciente, ha disminuido actividad física y reporta insomnio persistente. Niega tristeza franca, pero refiere sensación de vacío y baja motivación. No presenta complicaciones agudas. El médico duda si el deterioro es estrictamente metabólico o si otros factores modulan el control. ¿Qué diferencia al modelo biopsicosocial del modelo biomédico tradicional en este contexto?. Amplía el análisis etiológico incluyendo dimensiones no orgánicas. Sustituye la fisiopatología por factores emocionales. Prioriza determinantes sociales sobre control metabólico. Reduce el peso del diagnóstico clínico.

El divorcio reciente en este caso debe interpretarse como: Factor causal directo del descontrol metabólico. Determinante psicosocial potencialmente modulador del autocuidado. Variable irrelevante frente a la fisiopatología diabética. Indicador de trastorno psiquiátrico mayor.

Si el médico intensifica tratamiento sin explorar contexto, estaría aplicando: Modelo integrador incompleto. Enfoque biomédico predominante. Modelo biopsicosocial en fase inicial. Estrategia preventiva secundaria.

¿Cuál opción refleja mejor aplicación no reduccionista del modelo?. Ajuste farmacológico y exploración emocional estructurada. Derivación directa a psiquiatría. Educación dietética estricta. Observación clínica sin cambios terapéuticos.

¿Cuál afirmación es conceptualmente más precisa?. El descontrol glucémico es consecuencia del estrés. El control metabólico depende exclusivamente de adherencia farmacológica. El proceso clínico resulta de interacción entre biología, conducta y contexto. El componente emocional explica la mayor parte del cuadro.

Familia compuesta por padres de 45 y 47 años con dos hijos de 14 y 17 años. El hijo mayor presenta conductas oposicionistas leves y deseo de independencia progresiva; la hija menor inicia distanciamiento emocional. La madre refiere dificultad para “soltar el control” y el padre muestra tendencia a ejercer disciplina rígida. Se identifican discusiones frecuentes relacionadas con horarios, límites y autonomía. No existen antecedentes psiquiátricos relevantes. El médico analiza la situación desde el ciclo vital familiar según Huerta. Según el ciclo vital familiar descrito por Huerta, esta familia se encuentra en: Fase intermedia de expansión caracterizada por consolidación del subsistema parental. Periodo de transición hacia contracción estructural con desplazamiento del rol parental. Fase tardía de estabilidad sistémica previa a emancipación completa. Etapa de familia con hijos adolescentes centrada en renegociación de límites y autonomía progresiva.

Una tarea evolutiva central en esta etapa consiste en: Mantener control parental rígido para evitar desorganización sistémica. Delegar completamente decisiones individuales para favorecer independencia absoluta. Reforzar alianzas parentales excluyendo participación de los hijos en decisiones. Permitir diferenciación progresiva del adolescente preservando cohesión familiar.

Las conductas oposicionistas leves del hijo mayor deben interpretarse inicialmente como: Crisis evolutiva normativa propia del proceso de diferenciación adolescente. Manifestación temprana de trastorno conductual estructural. Evidencia de ruptura estructural del subsistema parental. Indicador de patología relacional consolidada.

Si los padres mantienen disciplina rígida sin ajuste evolutivo, el sistema puede evolucionar hacia: Rigidez estructural que obstaculiza diferenciación y favorece conflicto crónico. Consolidación prematura del subsistema conyugal con exclusión filial. Transición acelerada hacia contracción del ciclo vital. Desvinculación emocional automática del adolescente.

Desde el primer nivel, la intervención más coherente con el modelo de ciclo vital sería: Derivar de inmediato a terapia familiar estructural por riesgo de disfunción grave. Brindar orientación sobre tareas evolutivas y promover flexibilidad en límites parentales. Iniciar intervención farmacológica ante conductas oposicionistas persistentes. Recomendar separación temporal de roles disciplinarios.

Hombre de 57 años con DM2 presenta HbA1c elevada pese a múltiples ajustes farmacológicos. Refiere dificultades dietéticas relacionadas con dinámicas familiares y expresa sentirse juzgado en consultas previas. Afirma que comprende el riesgo de complicaciones, pero prioriza mantener armonía familiar sobre cambios estrictos. El médico duda entre intensificar tratamiento o modificar el estilo de entrevista. ¿Qué diferencia conceptualmente la atención centrada en la persona de la mera educación en salud?. Se basa en información clara sobre riesgos. Modifica decisiones según contexto y valores del paciente. Promueve adherencia estricta a recomendaciones. Refuerza autoridad técnica del médico.

El conflicto entre metas médicas y armonía familiar evidencia: Falta de información nutricional. Necesidad exclusiva de ajuste farmacológico. Interacción entre valores personales y objetivos clínicos. Falla en accesibilidad al servicio.

La intervención más coherente sería: Intensificar fármaco para compensar incumplimiento. Acordar metas intermedias compatibles con contexto familiar. Derivar a nutrición como solución principal. Advertir firmemente sobre complicaciones.

Si el médico decide “ser firme” para mejorar adherencia, ¿qué riesgo conceptual aparece?. Pérdida de alianza terapéutica. Disminución de integralidad. Aumento de accesibilidad. Falta de coordinación.

¿Cuál desenlace refleja evaluación madura del enfoque centrado en la persona?. HbA1c meta en siguiente control sin explorar experiencia. Referencia inmediata para evitar conflicto. Cambio farmacológico agresivo. Plan acordado, mejoras parciales y continuidad relacional.

Mujer de 67 años con diabetes mellitus tipo 2 e insuficiencia renal crónica en etapa temprana vive con su hija de 40 años y dos nietos adolescentes. La hija administra estrictamente la medicación, controla la dieta y supervisa cada decisión relacionada con la salud de la madre. Sin embargo, la paciente refiere sentirse infantilizada y emocionalmente ignorada en las decisiones sobre su propio tratamiento. No existe negligencia material, pero sí tensión relacional constante. El médico analiza la situación desde las funciones básicas familiares.La provisión estricta de medicación y supervisión dietética corresponde principalmente a la función familiar de: Afecto entendida como validación emocional y acompañamiento en procesos de enfermedad. Cuidado concebido como protección, asistencia y mantenimiento de la integridad física del miembro vulnerable. Socialización vinculada a internalización de normas relacionadas con autocuidado. Estatus familiar asociado al reconocimiento social de responsabilidad filial.

La percepción de infantilización y falta de participación impacta principalmente la función de: Cuidado en su dimensión técnica de administración terapéutica. Reproducción simbólica de valores intergeneracionales. Estatus vinculado a posición jerárquica dentro del sistema. Afecto en su dimensión de respeto y reconocimiento de autonomía.

Cuando la función de cuidado se ejerce sin integración de la función afectiva, el sistema puede evolucionar hacia: Mayor adherencia terapéutica con fortalecimiento automático del vínculo relacional. Consolidación estructural jerárquica saludable. Optimización funcional del subsistema intergeneracional. Relación de sobreprotección que compromete autonomía y satisfacción emocional.

La tensión constante descrita puede interpretarse como: Evidencia de deterioro en la función reproductiva intergeneracional. Manifestación exclusiva de conflicto generacional. Desequilibrio entre funciones de cuidado y afecto dentro del sistema familiar. Alteración primaria en función de estatus social.

La intervención más coherente en primer nivel sería: Recomendar delegar completamente decisiones médicas a la hija para evitar errores. Indicar institucionalización temprana para reducir conflicto familiar. Orientar sobre integración equilibrada entre asistencia física y validación emocional. Ajustar exclusivamente el tratamiento farmacológico como eje terapéutico.

Pareja de 32 y 34 años con dos hijos de 3 años y 8 meses acude por aumento de conflictos conyugales, agotamiento materno y percepción paterna de desplazamiento emocional. La madre ha reducido su actividad profesional y refiere sobrecarga física y emocional. El padre manifiesta dificultad para equilibrar exigencias laborales con participación parental. No existen antecedentes psiquiátricos ni enfermedad orgánica relevante. El médico analiza la situación desde el modelo del ciclo vital familiar propuesto por Geyman. Según Geyman, esta familia se encuentra en: Fase inicial de consolidación conyugal centrada en redefinición de límites intergeneracionales. Etapa de expansión caracterizada por incorporación de hijos y reorganización estructural del sistema. Periodo intermedio de diferenciación adolescente con renegociación de autoridad parental. Fase de contracción vinculada a emancipación progresiva de los miembros jóvenes.

Una tarea evolutiva central en esta etapa consiste en: Mantener la estructura conyugal previa sin modificación significativa del subsistema parental. Delegar progresivamente autonomía en los hijos pequeños para evitar sobrecarga. Consolidar independencia económica individual para evitar conflicto estructural. Integrar el subsistema parental preservando la estabilidad del vínculo conyugal.

El conflicto descrito debe interpretarse inicialmente como: Evidencia de disfunción conyugal estructural irreversible. Manifestación primaria de trastorno afectivo no diagnosticado. Crisis normativa asociada a la transición hacia parentalidad múltiple. Consecuencia exclusiva de redistribución económica familiar.

Si no se logra reorganización adecuada en esta etapa, el sistema puede evolucionar hacia: Consolidación prematura del subsistema parental con debilitamiento conyugal. Rigidez estructural que limite adaptaciones en etapas posteriores del ciclo. Transición acelerada hacia contracción temprana. Desvinculación afectiva automática entre padres e hijos.

Desde el primer nivel, la intervención más coherente con el modelo de Geyman sería: Brindar orientación sobre tareas evolutivas y promover redistribución funcional de roles. Derivar inmediatamente a psicoterapia de pareja por riesgo estructural significativo. Iniciar tratamiento farmacológico para agotamiento materno como eje terapéutico. Recomendar separación temporal para reducir tensión parental.

Familia compuesta por madre de 39 años con obesidad grado II y sedentarismo crónico, padre de 41 años con hipertensión arterial controlada farmacológicamente y una hija de 15 años con inicio reciente de conductas restrictivas alimentarias y preocupación excesiva por imagen corporal. La comunicación familiar es funcional, existe red de apoyo extensa y adecuada estabilidad económica. Durante el Estudio de Salud Familiar se identifican como posibles prioridades el riesgo metabólico materno y la posible evolución hacia trastorno de la conducta alimentaria en la hija. El médico debe jerarquizar la intervención considerando magnitud, trascendencia, vulnerabilidad y factibilidad. En el marco del Estudio de Salud Familiar, la red de apoyo extensa funcional se conceptualiza como: Recurso social externo que actúa como elemento compensador ante factores individuales de riesgo. Condición estructural que garantiza resolución automática de conflictos familiares. Elemento contextual que disminuye prevalencia estadística de enfermedades crónicas. Indicador indirecto de cohesión que sustituye evaluación clínica sistémica.

La obesidad materna puede presentar mayor magnitud familiar cuando: Afecta directamente a un solo miembro pero con alto riesgo cardiovascular individual. Se asocia a modelamiento conductual que impacta hábitos alimentarios del sistema. Presenta mayor prevalencia poblacional comparada con TCA adolescente. Tiene guías clínicas establecidas de intervención estructurada.

El inicio de conductas restrictivas en la adolescente puede considerarse de mayor trascendencia cuando: Existe menor prevalencia estadística comparada con obesidad adulta. Genera menor impacto económico inmediato. Presenta potencial de evolución hacia patología psiquiátrica. No ha producido aún alteraciones orgánicas demostrables.

La obesidad materna podría considerarse más factible de intervenir cuando: El riesgo cardiovascular absoluto supera determinado umbral clínico. El índice de masa corporal alcanza criterios diagnósticos establecidos. Existen programas estructurados accesibles y disposición parcial de la paciente. La prevalencia poblacional es elevada en mujeres de la misma edad.

Si la adolescente muestra resistencia significativa a intervención y la madre manifiesta disposición activa para modificar hábitos, la priorización más consistente sería: Intervenir exclusivamente el riesgo metabólico materno por mayor prevalencia poblacional. Priorizar conducta restrictiva por mayor trascendencia independientemente de vulnerabilidad. Posponer ambas intervenciones hasta confirmación diagnóstica formal. Abordar inicialmente obesidad materna por mayor factibilidad sin descuidar monitoreo adolescente.

Denunciar Test