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bovino de leche 1 TERCER PARCIAL

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Título del Test:
bovino de leche 1 TERCER PARCIAL

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vet ulpgc nutri

Fecha de Creación: 2026/01/21

Categoría: Otros

Número Preguntas: 100

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En rebaños de alta productividad, el esquema de racionamiento más habitual para vacas en lactación es: Ración única ad libitum para todos los animales en lactación. Ración restringida individual por vaca y día. Ración exclusiva de forraje durante toda la lactación. Solo pastoreo, sin concentrado.

En rebaños de alta productividad, los animales secos suelen recibir: Solo paja como dieta base. Una ración diferente específica para animales secos. Únicamente concentrado para evitar hipocalcemia. La misma ración que las vacas en lactación.

La formulación de raciones “por lotes” suele contemplar, como mínimo, lotes de: Terneros lactantes, toros y novillas de cebo. Solo vacas secas y vacas gestantes. Vacas secas, vacas de ordeño y novillas de recría. Solo vacas de primer parto y vacas adultas.

La ración de vacas de leche se construye típicamente combinando: Forraje picado + urea como único suplemento. Solo concentrado + agua. Uno o dos forrajes + concentrado. Solo forrajes (sin concentrado).

En la ración, el forraje aporta principalmente: Vitaminas hidrosolubles exclusivamente. Fibra. Grasa by-pass como fuente principal. Energía y proteína de alta densidad.

En la ración, el concentrado aporta principalmente: Agua y minerales. Solo vitaminas A y D. Fibra efectiva. Energía y proteína.

Además de forraje y concentrado, es frecuente incluir: Únicamente sal común, sin minerales traza. Únicamente grasas sin proteger. Solo antibióticos preventivos. Corrector mineral y, en ocasiones, aditivos (tampones, probióticos, etc.).

Los forrajes verdes aportan normalmente buena cantidad de: Vitamina D exclusivamente. Vitamina K exclusivamente. Ninguna vitamina relevante. Vitaminas A y E.

Los henos aportan normalmente buena cantidad de: Vitamina A. Vitamina C. Vitamina D. Vitamina K.

La flora ruminal sintetiza principalmente: Vitamina E y A. Solo vitamina D. Vitamina K e hidrosolubles. Vitamina A y D.

En altas producciones, se suplementa vitamina A especialmente cuando hay: Henos mediocres. Exceso de concentrado. Pastos muy verdes. Ausencia total de agua de bebida.

En altas producciones, se suplementa vitamina D especialmente cuando hay: Dietas ricas en melaza. Ausencia de heno. Dietas con pulpas. Exceso de heno.

Se suplementa vitamina E en altas producciones principalmente para: Mejorar la conservación de la leche (antioxidante). Aumentar la digestibilidad de la paja. Aumentar la síntesis de lactosa directamente. Prevenir hipocalcemia postparto.

La suplementación con vitaminas hidrosolubles se asocia especialmente a: Prevención de carencias en trastornos ruminales (acidosis crónica, meteorismo, etc.). Aumentar el contenido graso de la leche de forma directa. Prevenir la intoxicación por cobre. Sustituir totalmente el corrector mineral.

En minerales, se subraya la atención al: Nivel de pigmentación del pienso. pH sanguíneo basal del animal sano como único criterio. Balance aniones-cationes. Contenido en lactosa de la ración.

Un exceso de cationes (Na, K, Ca) frente a aniones (cloruros y sulfatos) en gestación se relaciona con: Cetosis posparto. Enterotoxemia. Hipocalcemia postparto. Paratuberculosis.

En el balance oxidantes–antioxidantes, se consideran oxidantes (entre otros): Hierro, aceites vegetales, micotoxinas y contaminantes químicos. ß-carotenos y zinc. Vitamina E y selenio. Magnesio y cobre en niveles adecuados.

Se consideran antioxidantes (entre otros): Vitamina E, Se, ß-carotenos, Cu, Zn y Mg. Fe y micotoxinas. Nitritos y fitoestrógenos. Aceites vegetales sin proteger.

Un desbalance oxidantes/antioxidantes (más oxidantes) puede asociarse a: Disminución del riesgo de metritis. Celos silenciosos, problemas de pezuñas, metritis y edema de ubre. Menor necesidad de corrector mineral. Mayor síntesis de lactosa sin límites.

La “ración teórica” (formulada en ordenador) suele diferir de la ración formulada porque: Se usan siempre análisis bromatológicos diarios. La ración teórica se basa en consumo real medido individualmente. La ración formulada nunca se prepara en granja. Se utilizan valores medios del valor nutritivo de materias primas.

La “ración formulada” puede diferir de la “ración suministrada” cuando: La vaca no tiene preferencias alimentarias. El ganadero no pesa sistemáticamente los ingredientes. El ganadero pesa sistemáticamente todos los ingredientes. Se usa siempre unifeed.

La “ración suministrada” puede diferir de la “ración consumida” porque: La vaca selecciona ingredientes y evita otros. La vaca ingiere exactamente todo sin selección. El rumen no fermenta fibra. El concentrado no aporta energía.

Las raciones unifeed buscan minimizar variaciones debidas a: Solo el nivel de lactosa en leche. La precisión de pesado y la selección de ingredientes por los animales. Solo la temperatura ambiental. Solo el tamaño del animal.

La cantidad ingerida depende, entre otros factores, de: Número de cuernos. Edad del ganadero. Color del pelaje del animal. Concentración en energía y FND de la ración.

También influye en la ingestión: Solo el tipo de ordeño. Temperatura y disponibilidad de agua. Solo la genética. Exclusivamente el porcentaje de grasa en leche.

Y del propio animal influye especialmente: Tipo de pezuña exclusivamente. Color de ubre. Longitud de la cola. Tamaño y producción de leche.

Fórmula de estimación de ingestión (kg MS/d) indicada: 0,0185×PV + 0,3×Producción de leche. 0,025×PV + 0,4×Leche. 0,15 + 0,01×PV. 0,2 + 0,01×PV.

Relación CI/PV aproximada para paja (como % PV) en vacas de leche: 2%. 2,5%. 1%. 0,5%.

Relación CI/PV aproximada para heno de hierba: 2%. 1%. 1,5%. 3%.

Relación CI/PV aproximada para heno de alfalfa: 3,5%. 1%. 0,5%. 2,5%.

Gestación en vacuno de leche dura aproximadamente: 6 meses. 7 meses. 12 meses. 9 meses.

Primer parto se sitúa típicamente a: 12 meses (250–300 kg). 3 años (600–650 kg). 18 meses (350–400 kg). 2 años (450–500 kg).

El peso adulto aproximado indicado para vaca lechera es: 750 kg. 450 kg. 600 kg. 500 kg.

Para conseguir 1 parto anual, se cubren aproximadamente: Al mes del parto. A la semana del parto. A los 3 meses tras el parto. A los 9 meses tras el parto.

La vida útil indicada para vacas de leche es, aproximadamente: 1–2 lactaciones. 8–10 lactaciones. 2–3 lactaciones. 4–6 lactaciones.

El “periodo seco” se define como: Dos meses antes del parto dejan de producir leche para preparar la ubre. Periodo desde la cubrición hasta el parto. Periodo de máxima producción láctea. Periodo desde el parto hasta el pico de lactación.

Los “días en lactación” abarcan: Desde la cubrición hasta el parto. Solo el primer mes posparto. Desde el parto hasta el secado. Desde el secado hasta el parto.

La duración de lactación indicada de forma general es: 8 meses. 10 meses. 6 meses. 14 meses.

En los apuntes se indica que una producción típica depende de genética e intensificación, situándose alrededor de: 500–1.000 L/vaca. 4.000–7.000 L/vaca. 10.000–12.000 L/vaca. 1.500–3.000 L/vaca.

La cantidad de leche se relaciona especialmente con: Cantidad de Ca ingerido exclusivamente. Cantidad de lactosa que se excreta (equilibrio osmótico). Porcentaje de fibra efectiva únicamente. Cantidad de urea en sangre.

En la curva de producción, el sustrato clave para síntesis de lactosa procede de: ß-hidroxibutirato exclusivamente. Ácido acético directamente. Amoniaco ruminal exclusivamente. Glucosa sanguínea.

El ácido propiónico (procedente de cereales) se asocia principalmente con: Síntesis directa de ácidos grasos de cadena corta en ubre. Disminución sistemática de producción láctea. Formación de glucosa sanguínea y, por tanto, lactosa. Hipocalcemia postparto.

Composición media de la leche indicada: 85% agua, 6% lactosa, 5% grasa, 4% proteína. 70% agua, 10% lactosa, 10% grasa, 10% proteína. 88% agua, 5% lactosa, 3,5% grasa, 3,5% proteína. 90% agua, 3% lactosa, 4% grasa, 3% proteína.

Contenido energético medio indicado para la leche. 1,2 MJ/L. 5,1 MJ/L. 3,1 MJ/L. 2,0 MJ/L.

Aproximadamente, el porcentaje de proteína de la leche que es caseína es: 80%. 95%. 50%. 20%.

Según los apuntes, el contenido proteico de la leche es difícil de mejorar por alimentación porque: Depende solo del porcentaje de paja. Es una característica genética. Depende del sodio de la ración. Depende casi totalmente del agua de bebida.

Aun así, puede aumentarse ligeramente el contenido proteico de la leche: Solo por reducir forraje a cero. Mejorando disponibilidad metabólica de aminoácidos (p. ej., proteína by-pass). Eliminando vitaminas del corrector. Añadiendo solo aceites vegetales sin proteger.

La inclusión de grasa by-pass suele: No modificar ni leche ni composición. Aumentar la producción de leche, pero reducir la concentración proteica (dilución). Disminuir la producción de leche y aumentar la concentración proteica. Aumentar drásticamente la caseína por encima del 90%.

El componente de la leche que más se puede modificar mediante la alimentación es: Proteína. Grasa. Agua. Lactosa.

Los precursores principales de la grasa láctea (cadena corta y media; gran parte del total) son: Sodio y cloro dietéticos. Urea y amonio rumina. Ácido acético y ß-hidroxibutírico absorbidos en el rumen. Glucosa sanguínea y lactosa.

Aproximadamente, el porcentaje de la grasa láctea que procede de ácidos grasos sintetizados en la ubre a partir de AGV ruminales es: 75%. 95%. 50%. 25%.

Los ácidos grasos de cadena corta y media de la leche proceden principalmente de: Glucosa sanguínea. Proteína by-pass. Ácido acético y ß-hidroxibutírico. Reservas corporales.

Aproximadamente, el porcentaje de grasa láctea que procede de las reservas corporales al inicio de la lactación es: 20%. 5%. 40%. 10%.

Los ácidos grasos de cadena larga de la leche (palmítico, esteárico, oleico) proceden fundamentalmente de: Reservas corporales. Ácidos grasos volátiles ruminales. Lactosa. Proteína microbiana.

El porcentaje aproximado de grasa láctea procedente de ácidos grasos insaturados no fermentados es: 10%. 1%. 5%. 25%.

Existe una relación inversa entre: Producción de leche y consumo de forraje. Concentración proteica y producción de leche. Cantidad de leche producida y concentración grasa. Concentración de lactosa y agua ingerida.

El ácido acético está directamente relacionado con: Producción de ácido láctico. Actividad de la flora amilolítica. Actividad de la flora celulolítica. Cetosis posparto.

Raciones forrajeras, alimentación integral y uso de tampones ruminales tienden a: Reducir la grasa de la leche. Reducir la producción de leche. Provocar acidosis ruminal aguda. Aumentar la concentración grasa de la leche.

Un aumento del ácido butírico se asocia especialmente a raciones con: Urea como fuente exclusiva de N. Pulpas o melazas. Grasas by-pass. Cereales finamente molidos.

La grasa saturada del alimento (por ejemplo, sebo) suele: Aumentar la concentración grasa de la leche. No afectar a la grasa láctea. Provocar hipocalcemia. Reducir el contenido graso de la leche.

La grasa insaturada by-pass procede, entre otros, de: Urea. Melazas. Semillas integrales y aceites vegetales protegidos. Paja y heno.

Raciones en harina o granuladas y forraje excesivamente picado tienden a: Aumentar la grasa de la leche. No modificar la grasa láctea. Reducir el contenido graso de la leche. Aumentar la producción de ácido acético.

La reducción del contenido graso en estas raciones se explica principalmente por. Mayor producción de lactosa. Mayor consumo de agua. Menor actividad de la flora celulolítica. Exceso de proteína by-pass.

Las grasas insaturadas sin proteger reducen la grasa de la leche porque: Aumentan la síntesis de proteína. Aumentan el pH ruminal. Estimulan la flora celulolítica. Reducen la producción de ácido acético.

Forraje picado a menos de 1 cm tiende a: Aumentar la producción de ácido acético. Reducir el contenido graso de la leche. Mejorar la fibra efectiva. Aumentar la rumia.

Los forrajes de buena calidad cubren aproximadamente: Solo el mantenimiento. Mantenimiento + 10 l de leche. Mantenimiento + 5 l de leche. Toda la producción de leche.

El resto de la producción de leche se cubre fundamentalmente con: Grasa corporal. Concentrado. Forraje adicional. Vitaminas hidrosolubles.

La relación orientativa indicada es de aproximadamente: 1 kg concentrado / 5 litros de leche. 1 kg concentrado / 2,0–2,5 litros de leche. 1 kg concentrado / 1 litro de leche. 2 kg concentrado / 1 litro de leche.

Un consumo excesivo de concentrados se asocia a: Aumento del pH ruminal. Aumento de la rumia. Mayor digestión de fibra. Acidosis ruminal crónica o aguda.

La acidosis ruminal se debe principalmente a: Exceso de agua. Déficit de proteína degradable. Rápida fermentabilidad y aumento de AGV y ácido láctico. Exceso de fibra efectiva.

Para prevenir acidosis ruminal crónica, se recomienda una FND mínima cercana al: 45%. 20%. 15%. 30%.

Los tampones ruminales se utilizan para: Aumentar la proteína by-pass. Mantener un pH ruminal elevado. Aumentar la producción de ácido láctico. Reducir la ingestión.

La alimentación integral (unifeed) contribuye a: Reducir el consumo total. Incrementar la selección de ingredientes. Prevenir acidosis ruminal crónica. Aumentar la variabilidad de la ración consumida.

La acidosis ruminal aguda se previene fundamentalmente mediante: Restricción severa del forraje. Suplementación con vitamina D. Acostumbramiento previo de al menos dos semanas. Eliminación total del concentrado.

Las necesidades energéticas se estiman generalmente mediante: El método del consumo real únicamente. El método del índice corporal. El método factorial. Métodos empíricos sin cálculo.

Las necesidades energéticas diarias aproximadas de una vaca adulta de 600 kg al final de la gestación son: 14,0 UFL. 5,0 UFL. 7,5 UFL. 22,5 UFL.

Las necesidades energéticas para producir 20 litros de leche se sitúan alrededor de: 7,5 UFL. 10,0 UFL. 14,0 UFL. 22,5 UFL.

Para producir 40 litros de leche, las necesidades energéticas aproximadas son: 20,0 UFL. 22,5 UFL. 18,0 UFL. 14,0 UFL.

Aproximadamente, el porcentaje de energía destinado a la producción de leche es: 65–80%. 25–35%. 90–95%. 40–50%.

El nivel de alimentación indicado para una vaca produciendo 20 litros es: a) 4,5. c) 1,5. b) 2,0. d) 3,0.

. El mantenimiento energético según INRA (UFL/d) se calcula como: 1,4 + 0,006 × PV. 0,2 + 0,01 × PV. 0,05 × PM. 0,15 + 0,01 × PV.

En condiciones de pastoreo, las necesidades de mantenimiento aumentan aproximadamente: 5%. 10–20%. 30–50%. 15–20%.

Durante la primera lactación, el crecimiento supone un gasto energético adicional de aproximadamente: 0,1 × mantenimiento. 0,5 × mantenimient. 0,05 × mantenimiento. 0,2 × mantenimiento.

La recuperación de reservas corporales según INRA requiere aproximadamente: 4,5 UFL/kg. 1,5 UFL/kg. 2,5 UFL/kg. 7,5 UFL/kg.

En gestación, las necesidades energéticas INRA durante el 9.º mes son aproximadamente: 0,9 UFL. 1,6 UFL. 4,0 UFL. 2,6 UFL.

Según INRA, la energía necesaria por kg de leche se calcula como: 0,175 + 0,065 × % grasa. 1,50 + 0,40 × % grasa. 0,15 + 0,07 × % grasa. 1,45 + 0,40 × % grasa.

Las necesidades proteicas se dividen fundamentalmente en: Proteína degradable y proteína biodisponible. Proteína estructural y no estructural. Proteína soluble y proteína insoluble. Proteína vegetal y animal.

La proteína degradable es necesaria principalmente para: Mantener la actividad de la flora ruminal. Aumentar la grasa láctea. Síntesis directa de lactosa. Prevenir hipocalcemia.

La proteína biodisponible procede de: Urea exclusivamente. Proteína microbiana exclusivamente. Proteína by-pass + proteína microbiana. Proteína by-pass exclusivamente.

La cantidad de proteína microbiana formada depende principalmente de: El nivel de sodio. La suplementación vitamínica. El contenido en calcio. El aporte energético de la ración.

Las necesidades de calcio para mantenimiento se sitúan alrededor de: 35 g/d. 60 g/d. 10 g/d. 20 g/d.

Cada litro de leche producido requiere aproximadamente: 1,2 g de Ca. 0,5 g de Ca. 2,5 g de Ca. 0,8 g de Ca.

La movilización prolongada de calcio óseo puede conducir a: Osteomalacia (“cojera de la leche”). Acidosis. Cetosis. Timpanismo.

La hipocalcemia postparto se debe principalmente a: Altas necesidades de calcio tras el parto. Exceso de vitamina D. Déficit de sodio. Exceso de proteína degradable.

La paresia del parto también se conoce como: Acidosis metabólica. Cetosis clínica. Fiebre vitularia. Toxemia de gestación.

Entre los signos clínicos de la paresia del parto se encuentra: Diarrea profusa. Parálisis del tercio posterior. Hiperactividad. Fiebre elevada persistente.

La prevención de la hipocalcemia postparto se basa en: Aumentar el fósforo al máximo. Acostumbrar a movilizar calcio óseo al final de la gestación. Dietas muy ricas en calcio en gestación. Eliminar totalmente el calcio de la dieta.

Para prevenir hipocalcemia, en el final de la gestación se utilizan raciones: Muy ricas en calcio. Sin minerales. Muy ricas en fósforo. Con bajo contenido en calcio.

Las necesidades diarias de fósforo para mantenimiento son aproximadamente: 10 g. 15 g. 25 g. 50 g.

Una deficiencia de fosforo puede manifestarse como: Aumento de la fertilidad. Aumento de la producción de leche. Hipercalcemia. Fenómenos de pica y reducción del consumo.

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