DIETOTERAPIA II
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Título del Test:
![]() DIETOTERAPIA II Descripción: GRADO SUPERIOR DE DIETÉTICA |



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Una dieta hiperproteica está especialmente indicada en: Insuficiencia renal avanzada. Estados hipercatabólicos como grandes quemados. Hepatitis aguda. Hipertensión arterial. Una dieta hipoproteica se recomienda en: Deportistas de élite. Desnutrición proteica. Insuficiencia renal crónica avanzada. Infecciones agudas. En encefalopatía hepática debe reducirse principalmente: Hidratos de carbono. Grasas saturadas. Proteínas para disminuir la producción de amonio. Agua. Las sustancias nitrogenadas derivan principalmente del metabolismo de: Lípidos. Vitaminas. Proteínas. Minerales. En insuficiencia hepática se priorizan proteínas de: Bajo valor biológico. Origen exclusivamente animal. Alto valor biológico y fácil digestión. Suplementos exclusivamente vegetales. En gastritis aguda se recomienda evitar: Alimentos hervidos. Carnes magras. Alimentos irritantes como café y picantes. Arroz blanco. La dieta en úlcera péptica debe ser: Rica en fritos. Hipercalórica extrema. Fraccionada y poco irritante. Alta en alcohol. En enfermedad inflamatoria intestinal activa se recomienda: Alta en fibra insoluble. Baja en residuos. Rica en legumbres. Dieta cetogénica. En síndrome de intestino irritable puede ser útil: Aumentar gluten. Reducir FODMAPs. Eliminar proteínas. Aumentar grasas saturadas. En pancreatitis crónica debe limitarse principalmente: Hidratos complejos. Proteínas. Grasas. Agua. En colelitiasis se recomienda: Dieta rica en fritos. Reducir grasas y comidas copiosas. Aumentar colesterol. Dieta hiperproteica. En insuficiencia cardíaca es fundamental controlar: Fibra. Sodio. Vitamina C. Hierro. La dieta hiposódica estricta limita el sodio a: Más de 5 g/día. Menos de 2 g de sodio/día aproximadamente. 10 g/día. Sin límite. En hipertensión arterial se recomienda aumentar: Grasas trans. Frutas y verduras ricas en potasio. Sal añadida. Azúcares simples. La dieta DASH se caracteriza por: Alto contenido en sodio. Alta en grasas saturadas. Alta en frutas, verduras y lácteos desnatados. Exclusión de hidratos. En insuficiencia renal debe controlarse especialmente: Vitamina A. Potasio. Fibra. Glucosa exclusivamente. En enfermedad renal crónica avanzada debe restringirse: Agua siempre. Fósforo. Vitamina C. Grasas monoinsaturadas. El exceso de potasio puede provocar: Hipoglucemia. Alteraciones del ritmo cardíaco. Anemia. Hipotensión leve. En síndrome nefrótico puede recomendarse: Dieta hipoproteica severa. Control moderado de proteínas y sodio. Alta en sal. Dieta cetogénica. En pacientes con EPOC avanzado puede indicarse: Alta en hidratos simples. Mayor proporción de grasas para reducir producción de CO₂. Restricción proteica. Dieta absoluta. El calcio es esencial para: Transporte de oxígeno. Salud ósea y contracción muscular. Control glucémico directo. Producción de insulina. El hierro es fundamental para: Coagulación. Formación de hemoglobina. Función renal. Digestión lipídica. El déficit de hierro produce: Hipertensión. Anemia ferropénica. Hipercalcemia. Edema. El magnesio participa en: Exclusivamente función renal. Reacciones enzimáticas y función neuromuscular. Síntesis de colesterol. Producción de bilis. El sodio regula principalmente: Metabolismo proteico. Equilibrio hídrico y presión arterial. Síntesis vitamínica. Producción hormonal tiroidea. En embarazo se requiere aumento de: Sodio. Hierro y ácido fólico. Grasas trans. Alcohol. En lactancia aumentan especialmente las necesidades de: Calorías y líquidos. Sodio exclusivamente. Grasas saturadas. Fibra insoluble. En ancianos es frecuente: Aumento de masa muscular. Riesgo de desnutrición proteico-calórica. Exceso de hierro. Hipermetabolismo severo. En cirugía mayor preoperatoria puede indicarse: Ayuno prolongado innecesario. Optimización nutricional previa. Dieta cetogénica. Restricción proteica. En pacientes oncológicos es frecuente: Disminución del gasto energético. Caquexia y pérdida de masa muscular. Hiperglucemia permanente. Aumento exclusivo de grasa. En fiebre elevada aumentan las necesidades de: Sodio. Líquidos y energía. Hierro. Grasas saturadas. En desnutrición proteico-energética el tratamiento inicial debe ser: Restricción calórica. Aporte progresivo y controlado de energía y proteínas. Eliminación de grasas. Ayuno. En diarrea persistente debe vigilarse especialmente: Hierro. Electrolitos como sodio y potasio. Vitamina D. Colesterol. En pacientes con ascitis se recomienda: Alta ingesta de sal. Restricción de sodio. Aumento de grasas. Aumento de alcohol. El fósforo en exceso en insuficiencia renal puede causar: Hipotensión. Alteraciones óseas y calcificaciones. Anemia. Hipoglucemia. En fracturas óseas es importante asegurar aporte de: Sodio. Calcio y vitamina D. Alcohol. Grasas saturadas. En hipertiroidismo puede necesitarse: Dieta hipocalórica. Dieta hipercalórica moderada. Restricción proteica severa. Dieta sin hidratos. En pacientes con ventilación mecánica es clave controlar: Solo proteínas. Balance energético y producción de CO₂. Fibra exclusivamente. Hierro. En síndrome de realimentación debe vigilarse especialmente: Glucosa. Fósforo. Sodio. Colesterol. El objetivo general de las dietas terapéuticas en patologías crónicas es: Eliminar macronutrientes. Mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones. Reducir exclusivamente peso. Sustituir totalmente el tratamiento farmacológico. |




