Evaluación adultos T6
|
|
Título del Test:
![]() Evaluación adultos T6 Descripción: Trastornos Bipolares y Depresivos (Unidad 6) |



| Comentarios |
|---|
NO HAY REGISTROS |
|
En el DSM-5, los antiguos “trastornos del estado de ánimo” se dividen en: Trastornos afectivos y psicóticos. Trastornos depresivos y bipolares. Trastornos emocionales y somatomorfos. Trastornos adaptativos y del comportamiento. El DSM-5-TR (2022) incorpora como nueva categoría diagnóstica dentro de los trastornos depresivos: Trastorno depresivo breve recurrente. Trastorno de duelo prolongado. Trastorno distímico complejo. Trastorno mixto ansioso-depresivo. Un cambio relevante del DSM-5-TR respecto al DSM-5 es: La eliminación de los especificadores diagnósticos. La introducción del eje I y eje II nuevamente. La revisión del lenguaje clínico para hacerlo más inclusivo y culturalmente sensible. La desaparición del diagnóstico de trastorno bipolar II. El trastorno depresivo persistente (distimia) se caracteriza principalmente por: Episodios depresivos mayores de menos de dos semanas. Estado de ánimo depresivo crónico durante al menos dos años en adultos. Alternancia entre episodios maníacos y depresivos. Elevación episódica del ánimo sin deterioro funcional. El trastorno bipolar I requiere para su diagnóstico: Al menos un episodio hipomaníaco. Al menos un episodio maníaco. Al menos dos episodios depresivos mayores. Presencia obligatoria de síntomas mixtos. El trastorno ciclotímico se diferencia del bipolar II por: La ausencia de episodios completos de depresión e hipomanía. La mayor gravedad de los episodios depresivos. Su curso episódico breve. La presencia de síntomas psicóticos. El DSM-5-TR enfatiza la evaluación sistemática de: Las habilidades cognitivas. La ideación y conducta suicida. El nivel socioeconómico. Las características familiares del paciente. En los trastornos bipolares, la irritabilidad como emoción predominante es más frecuente en: Adultos jóvenes. Mujeres embarazadas. Niños, adolescentes y personas mayores. Población con comorbilidad ansiosa. Un episodio hipomaníaco se diferencia del maníaco porque: Dura menos de 2 días. No produce deterioro funcional grave ni requiere hospitalización. Se asocia a síntomas psicóticos. Requiere obligatoriamente un episodio depresivo previo. En un episodio depresivo mayor, el síntoma nuclear es: Euforia y aumento de energía. Estado de ánimo vacío o pérdida de interés/placer. Aumento del sueño y del apetito. Verborrea y grandiosidad. La presencia de síntomas mixtos implica: Episodios depresivos leves sin alteraciones maníacas. Coincidencia de síntomas maníacos y depresivos en un mismo episodio. Alternancia semanal entre manía y depresión. Exclusión diagnóstica de ambos trastornos. La heredabilidad estimada del trastorno bipolar se sitúa aproximadamente entre: 10-20%. 35-40%. 60-85%. 90-100%. Los circuitos fronto-límbicos alterados en depresión están implicados en: La regulación emocional y la respuesta al estrés. El procesamiento olfativo. La percepción visual. El control endocrino de la tiroides. La teoría inflamatoria de la depresión destaca niveles elevados de: GABA y dopamina. IL-6 y TNF-α. Acetilcolina y glutamato. Endorfinas y serotonina. En el trastorno bipolar, la reducción del sueño puede: Actuar como factor protector. Precipitar episodios hipomaníacos o maníacos. No tener relación con el curso clínico. Ser un síntoma exclusivo de depresión. El neuroticismo y la afectividad negativa elevada se asocian principalmente a: Vulnerabilidad depresiva. Episodios maníacos. Conductas psicóticas. Rasgos antisociales. La hiperreactividad del sistema de activación conductual se relaciona con: Síntomas hipomaníacos. Aplanamiento afectivo. Trastorno esquizoide. Inhibición motora. La mayor prevalencia de depresión en mujeres se explica parcialmente por: Factores exclusivamente genéticos. Diferencias hormonales y desigualdades socioculturales. Mayor consumo de alcohol. Sesgos de medición en los estudios. La evaluación multimétodo implica: Usar solo autoinformes validados. Combinar diversas técnicas y fuentes de información. Priorizar las pruebas psicométricas sobre la entrevista. Evaluar únicamente el estado emocional. En la evaluación de la depresión, debe incluirse la exploración de: Autoestima, habilidades sociales y cogniciones. Cociente intelectual y lateralidad. Rasgos psicóticos y delirios. Pruebas proyectivas exclusivamente. Según la Guía de Práctica Clínica (2012), la evaluación del riesgo suicida debe contemplar: Ideación, intencionalidad, planificación y acceso a medios. Solo antecedentes familiares. Factores biológicos sin contexto. Rasgos de personalidad. En los casos subumbrales o subclínicos: No se requiere intervención psicológica. Se recomienda analizar la interferencia funcional y prevenir recaídas. El diagnóstico debe posponerse indefinidamente. Se prescriben fármacos de inmediato. Para distinguir ansiedad de depresión, el modelo tripartito de Clark y Watson identifica como dimensión específica de la ansiedad: Inhibición general. Activación negativa. Malestar general. Desesperanza. La inhibición general o desactivación negativa se asocia principalmente a: Trastornos de ansiedad. Trastornos depresivos. Trastornos somatomorfos. Trastornos de personalidad. El uso de árboles de decisión diagnósticos en el DSM-5 facilita: Diagnósticos automáticos por inteligencia artificial. La exclusión de comorbilidades. La toma de decisiones clínicas estructurada y diferencial. El análisis puramente estadístico de los síntomas. |




