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Evaluandoinfanto

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Título del Test:
Evaluandoinfanto

Descripción:
examen del miércoles

Fecha de Creación: 2026/04/11

Categoría: Otros

Número Preguntas: 40

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La evaluación psicológica: Solo se ocupa de la descripción y clasificación del comportamiento. Se ocupa de la descripción, clasificación, predicción, explicación y cambio del comportamiento. Es un proceso que termina cuando se establece un diagnóstico psicopatológico.

Señala la alternativa INCORRECTA. Según el enfoque de la Evaluación basada en la evidencia (Hunsley y Mash, 2008): El proceso de evaluación debe actuar de nexo entre la investigación básica y el diseño de las intervenciones posteriores. Se deben utilizar pruebas específicas, normativas y validadas. No es necesario considerar múltiples escenarios ni informantes, ya que esto alargaría sustancialmente el proceso de evaluación.

Las Guías del Proceso de Evaluación (GAP): Detallan los pasos o tareas concretas que el evaluador debe realizar. Proporcionan criterios para que el profesional valore el proceso de evaluación llevado a cabo. Ambas respuestas son correctas.

La evaluación infanto-juvenil: Debe sustentarse en el marco de la psicopatología del desarrollo. Implica un proceso cuyas fases se pueden abordar de manera aleatoria. Se inicia cuando se establece un diagnóstico psicopatológico.

Durante la evaluación infanto-juvenil hay que considerar el estado cognitivo de menor. Si este se encuentra en el estadio preoperacional: Podemos suponer que el niño tiene una edad comprendida entre los 11-16 años. Es necesario formular preguntas muy concretas, referidas a un solo concepto y muy bien situadas en el contexto. Ya es capaz de ponerse en el lugar del otro y razonar simultáneamente sobre diversos conceptos.

La evaluación infanto-juvenil está influenciada por las capacidades lingüísticas del menor. Por ello, se recomienda: Utilizar nombres (en lugar de pronombres). Utilizar preguntas negativas. Utilizar preguntas que inducen respuestas.

La capacidad para informar sobre un determinado evento depende las capacidades mnésicas y atencionales. Se recuerda mejor: Las situaciones que no se asociaron a ninguna emoción. Aquellas situaciones que se comprendieron y elaboraron adecuadamente. Aquellos eventos remotos.

Los niños con edades comprendidas entre los 3-5 años: Se orientan temporalmente gracias a las rutinas o acontecimientos especiales que realizan. Pueden informar con precisión sobre la duración de un síntoma respecto a otro. Entienden el concepto de futuro.

A la hora de realizar una evaluación infanto-juvenil es necesario considerar el desarrollo del “concepto de sí mismo”. Los menores con 12-16 años: Se describen, únicamente, basándose en la identificación visual y descripción física de sí mismo. Se describen basándose en su apariencia física, conductas y las actividades que realizan. Son capaces de realizar descripciones abstractas, basadas en constructos psicológicos, características disposicionales, creencias y valores.

Señala la alternativa INCORRECTA en relación a la comprensión de emociones. Un menor de 11 años de edad: Entiende que se pueden experimentar sentimientos positivos y negativos sobre la misma persona. Solo es capaz de identificar la tristeza, el enfado y la felicidad. Es capaz de expresar emociones opuestas.

La sinceridad del menor puede afectar a la evaluación infanto-juvenil. Es importante saber: Que se recomienda indicar al niño, al principio de la evaluación, que es mejor que diga que no quiere hablar de un tema a que mienta sobre él. Que los niños tienden a mentir. Que no se reconoce la diferencia entre verdad y mentira hasta la adolescencia.

Uno de los objetivos de la evaluación psicológica puede ser “ayudar a tomar decisiones o establecer planes de acción”. Se trata de un objetivo de: Diagnóstico. Selección. Orientación o consejo psicológico.

Señala la alternativa INCORRECTA. En la primera fase del proceso de evaluación psicológica (denominada, primera recogida de información): Se debe clarificar la demanda y fijar objetivos sobre el caso. Se administran test psicológicos específicos. Hay que plantearse si la demanda del cliente es lícita y si se dispone de la formación necesaria para dar respuesta a la misma.

En la segunda fase de la evaluación psicológica, se deben deducir enunciados verificables a partir de las hipótesis formuladas. Ello implica: Realizar un listado con todas las variables implicadas en las hipótesis. Seleccionar los tests y técnicas concretas con las que evaluar las variables de interés. Ambas respuestas son correctas.

Identifica el supuesto sobre el que se sustenta la siguiente hipótesis: “Rubén presenta un trastorno de ansiedad generalizada”. Semejanza. Asociación funcional. Cuantificación.

En la fase 4 de la evaluación psicológica (comunicación de resultados): No es necesario resolver la demanda del cliente. Se recomienda redactar un borrador de informe que se comentará con el cliente Posteriormente, se elabora el informe definitivo. Ambas alternativas son falsas.

En la fase 5 (Plan de tratamiento y su valoración): Hay que elaborar una teoría explicativa sobre el caso. La variable independiente es la conducta problema. La variable dependiente hace referencia a los factores que causan o mantienen el problema y que, por tanto, se manipula con el tratamiento.

En la fase 7, se puede valorar la eficacia del tratamiento administrado basándose en el “criterio experimental”. Esto es: La percepción subjetiva del clínico. La importancia subjetiva y social que el cliente atribuye a los cambios producidos tras el tratamiento. La diferencia significativa entre los valores iniciales y los obtenidos tras el tratamiento.

En la evaluación infanto-juvenil: El cliente (quien solicita la evaluación) coincide con la persona evaluada. No es necesario valorar las variables ambientales, ya que los trastornos infanto-juveniles tienen causas orgánicas. Es necesario evaluar a los cuidadores del menor.

El estilo de crianza parental autoritario se asocia a: Ansiedad elevada. Altos niveles de vitalidad, pero bajo autocontrol. Asertividad.

Los objetivos de la entrevista psicológica son: Recoger información diagnóstica importante y evaluar las contingencias ambientales. Obtener información que favorezca la formulación de estrategias de tratamiento. Ambas alternativas son correctas.

Las entrevistas no estructuradas: Pueden ser improvisadas. Se inician con preguntas generales y, conforme el clínico empiece a formular una hipótesis para la comprensión del problema, las preguntas se harán más directivas. Son los tipos de entrevista con mayores índices de fiabilidad.

La Entrevista para los trastornos afectivos y la esquizofrenia en niños de edad escolar (SADS, por sus siglas en inglés): Es una entrevista no estructurada. Es válida para trastornos afectivos, psicóticos y conductuales. No requiere de un entrenamiento previo por parte del evaluador.

Un autorregistro: Requiere de un doble proceso: atender de manera deliberada a la propia conducta y registrarla mediante algún procedimiento establecido. Es una técnica no estructurada. Debe ser cumplimentado por un informante (nunca por la persona evaluada).

Antes de pautar un autorregistro, conviene realizar un entrenamiento con el paciente. Este consiste en: La explicación pormenorizada de las conductas que se van a observar. En concreto, es necesaria su denominación, definición y delimitación. La realización de un ejemplo, así como la obtención de un compromiso verbal o escrito por parte del menor. Ambas respuestas son correctas.

Las técnicas de pensamiento-en-voz-alta: Son un tipo de autoinforme. Son técnicas de intervención. Son procedimientos de observación.

Los dispositivos de tiempo (p.ej., un cronómetro), sirven para medir el siguiente parámetro: Frecuencia o número de veces que se presenta la conducta. Duración de la conducta. La intensidad de una conducta.

Si nos interesa evaluar el resultado de un conjunto de actividades internas o externas que un menor ha realizado, debemos observar: Interacciones. El continuo del comportamiento. Productos de conducta.

Si nos interesa evaluar el intervalo entre la presentación de un estímulo y el comienzo de una respuesta, debemos medir el siguiente parámetro: Latencia de respuesta. Intervalo interrespuesta. Frecuencia.

Prueba de la Escala de inteligencia de Weschler para niños – V (WISC-V), en la que se solicita la reproducción con bloques de un diseño determinado: Subtest de Cubos. Subtest de Balanzas. Subtest de Matrices.

La escala de “Lenguaje receptivo y lenguaje infantil”, incluida en la Escala de Desarrollo Merril-Palmer Revisada (MP-R), evalúa: La habilidad para expresar ideas. La habilidad cognitiva del niño, e incluye los factores de razonamiento e inteligencia cristalizada. La habilidad para comprender y seguir instrucciones.

El Inventario de Desarrollo BATTELLE evalúa las siguientes áreas del desarrollo: Personal/social, adaptativa, motora, comunicación y cognitiva. Solo se centra en el área motora. Solo se centra en el área de comunicación.

Según la Escala de Afrontamiento para Adolescentes (ACS), la Acción Social (definida como “dejar que los demás conozcan el problema y conseguir apoyo escribiendo peticiones u organizando actividades”), es una estrategia de afrontamiento que se engloba dentro del estilo: Afrontamiento en relación con los demás. Afrontamiento productivo o dirigido a la resolución del problema. Afrontamiento improductivo.

El instrumento que permite evaluar las actitudes educadoras de los padres es el: La Batería de Socialización (BAS 1, 2 y 3). Test Autoevaluativo Multifactorial de Adaptación Infantil (TAMAI). Inventario de Conducta Infantil de Achenbach (CBCL/6-18).

Señala la alternativa INCORRECTA. Los códigos o sistemas de categorías: Conllevan la denominación, delimitación y definición de los eventos conductuales y/o contextuales que se pretenden observar, así como la regulación de cómo se va a llevar a cabo la observación. Se suelen construir para un solo caso. Un ejemplo es el Código de observación estandarizado (SOC-III) para la evaluación de problemas de conducta en niños (Whaler, House y Stambaugh, 1976).

Las escalas de aptitudes intelectuales (BAS-III): Son un ejemplo de escalas del desarrollo. Miden el funcionamiento intelectual completo de niños y adolescentes. Solo son válidas para niños en edad preescolar.

Señala cuál de los siguientes factores o dimensiones de segundo orden NO forman parte del cuestionario de personalidad para niños (CPQ): Ansiedad baja – ansiedad alta. Calma – excitabilidad/dureza. Psicoticismo – Hostilidad.

El inventario de depresión para niños (CDI): Consta de dos escalas: disforia y autoestima negativa. Evalúa ansiedad estado y rasgo. Mide: patrones de personalidad, preocupaciones adolescentes y síntomas clínicos.

Una puntuación escalar de 11 indica que el rendimiento de la persona evaluada se encuentra: Por encima del nivel esperado. En el nivel esperado. Por debajo del nivel esperado.

Los protocolos observacionales de conducta, denominados “Matrices de interacción”, permiten: Evaluar las relaciones funcionales entre unas conductas y sus contingencias. Estudiar las relaciones interpersonales. Ambas respuestas son correctas.

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