Joluna 1
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Título del Test:
![]() Joluna 1 Descripción: bat audio |



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La laringe cumple varias funciones fisiológicas en el organismo. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones describe correctamente estas funciones?. Participa en la producción de la voz mediante la vibración de las cuerdas vocales. Contribuye a la protección de la vía aérea durante la deglución. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. En relación con la anatomía funcional de la laringe, señale la afirmación correcta. Los pliegues vestibulares participan directamente en la producción normal de la voz. Los pliegues vocales verdaderos son los principales responsables de la fonación. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. ¿Cuál de las siguientes estructuras forma parte del aparato fonador pero no participa directamente en la articulación del habla?. lengua. labios. cuerdas vocales. paladar duro. Durante la producción de la voz intervienen diferentes mecanismos fisiológicos. Señale la afirmación correcta. La presión subglótica es necesaria para iniciar la vibración de las cuerdas vocales. La tensión de las cuerdas vocales influye en la frecuencia fundamental. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. Durante la respiración utilizada para el habla, el patrón respiratorio se caracteriza por: Inspiración corta y espiración prolongada. Inspiración y espiración de duración similar. Espiración más corta que la inspiración. Respiración exclusivamente nasal. En la producción de la voz según la teoría mioelástica-aerodinámica, la Ley de Bernoulli explica que: Cuando aumenta la velocidad del flujo de aire entre las cuerdas vocales disminuye la presión lateral. Esta disminución de presión contribuye al cierre de las cuerdas vocales. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. En la producción del habla, el aparato fonoarticular tiene como función principal: Generar el sonido mediante vibración laríngea. Modificar el sonido producido en la laringe mediante articulación y resonancia. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. En la articulación del habla intervienen diferentes órganos del tracto vocal. Señale la afirmación correcta. La lengua es uno de los principales articuladores activos. Los labios participan en la producción de determinados fonemas. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. La función principal del paladar blando durante la producción del habla es: Regular la resonancia nasal del sonido. Generar la vibración de las cuerdas vocales. Determinar la intensidad vocal. Regular la presión pulmonar. En el modelo fuente-filtro de la producción del habla: La fuente sonora se genera en la laringe. El tracto vocal modifica las características espectrales del sonido. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. La frecuencia fundamental de la voz depende principalmente de: La longitud, masa y tensión de las cuerdas vocales. El tamaño de la cavidad nasal. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. La frecuencia fundamental de la voz se percibe auditivamente como: timbre. intensidad. tono. Duración. En términos acústicos, la intensidad de la voz depende principalmente de: La amplitud de vibración de las cuerdas vocales. La longitud de la lengua. El tamaño de la cavidad nasal. La posición mandibular. El timbre de la voz está determinado principalmente por: La frecuencia fundamental. La resonancia del tracto vocal. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. En el análisis acústico del habla, los formantes se definen como: Frecuencias de resonancia del tracto vocal observables en el espectro acústico. Frecuencias generadas directamente por la vibración de las cuerdas vocales. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. Durante la producción de vocales, las diferencias entre ellas dependen principalmente de: Variaciones en la frecuencia fundamental. Diferencias en la posición de los formantes. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. El signo lingüístico se caracteriza por: Estar formado por significante y significado. Mantener una relación arbitraria entre forma y concepto. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. En el proceso comunicativo, el código hace referencia a: El sistema de signos compartido por emisor y receptor. El canal físico de transmisión del mensaje. El contexto comunicativo. El receptor del mensaje. La hipoacusia prelocutiva puede afectar principalmente a: La adquisición del lenguaje oral. La anatomía de la laringe. La frecuencia fundamental de la voz. La presión subglótica. En el análisis acústico del habla, las diferencias entre vocales como /i/ y /u/ se deben principalmente a: Variaciones en la frecuencia fundamental. Diferencias en la posición de los formantes. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. En niños/as con pérdida auditiva, el desarrollo del lenguaje depende especialmente de: El acceso temprano al estímulo auditivo. La edad de erupción dental. La frecuencia fundamental de la voz. El tamaño del tracto vocal. En relación con el desarrollo del lenguaje en niños/as con hipoacusia, señale la afirmación correcta. La edad de detección e intervención influye en el desarrollo lingüístico. El acceso temprano a estimulación auditiva favorece la adquisición del lenguaje oral. A y B son correctas. Ninguna de las anteriores. Cuando se habla de la anatomía y fisiología del sistema auditivo, se hace referencia principalmente a: La identificación de las patologías que afectan al oído externo, medio e interno. El estudio de las estructuras del sistema auditivo y la función que desempeñan en el proceso de audición. El análisis de los trastornos neurosensoriales asociados a la pérdida auditiva. La evaluación clínica de la audición mediante pruebas audiológicas subjetivas y objetivas. La correcta percepción del sonido depende de la anatomía y fisiología del sistema auditivo porque: Permiten la identificación precoz de las patologías auditivas mediante pruebas objetivas. Hacen posible la captación, transmisión y transformación del estímulo sonoro en señal nerviosa. Garantizan una audición normal independientemente de la edad de la persona. Facilitan la adaptación protésica sin necesidad de realizar pruebas audiológicas previas. Desde el punto de vista anatómico y fisiológico, el sistema auditivo se organiza funcionalmente en: Oído externo, oído medio y oído interno, como estructuras independientes sin relación funcional entre ellas. Sistema de conducción del sonido y sistema de procesamiento central, sin intervención del oído interno. Un sistema periférico encargado de la captación y transducción del sonido y un sistema central responsable de su procesamiento. Un sistema sensorial exclusivamente periférico, sin participación del sistema nervioso central. Una alteración en la fisiología del oído interno afectará de forma directa a: La correcta conducción mecánica del sonido a través del oído externo y medio. a transformación de las vibraciones sonoras en impulsos nerviosos. La amplificación acústica proporcionada por la cadena osicular. La protección del oído frente a niveles elevados de presión sonora. La anatomía y fisiología del sistema auditivo condicionan la audición principalmente en función de: El tipo de prueba audiológica seleccionada para la evaluación de la persona paciente. La integridad estructural y funcional de cada una de las partes del sistema auditivo. La edad de la persona y su experiencia previa con prótesis auditivas. La intensidad del estímulo sonoro independientemente de la vía auditiva afectada. El proceso auditivo, desde la recepción del estímulo sonoro hasta su interpretación, implica de forma secuencial: La amplificación del sonido, su interpretación cortical y su transmisión mecánica. La captación del sonido, su transmisión y transducción, y el procesamiento de la información auditiva. La transformación del sonido en señal nerviosa y su conducción directa al oído medio. La percepción consciente del sonido antes de su procesamiento a nivel central. Para el audioprotesista, el conocimiento de la anatomía y fisiología del sistema auditivo es fundamental porque permite: Establecer diagnósticos médicos sobre patologías del oído. Seleccionar y adaptar prótesis auditivas sin necesidad de realizar pruebas audiológicas. Comprender los resultados de las pruebas auditivas y orientar adecuadamente la intervención protésica. Prescribir tratamientos farmacológicos relacionados con la pérdida auditiva. La prescripción facultativa en el ámbito de la audioprótesis tiene como finalidad principal: Determinar el tipo exacto de prótesis auditiva que debe adaptarse a la persona paciente. Autorizar la realización de pruebas audiológicas complementarias por parte del/de la audioprotesista. Establecer la indicación sanitaria de adaptación protésica dentro del marco competencial del personal facultativo. Definir los parámetros técnicos de programación que debe aplicar el audioprotesista. En la interpretación de una prescripción facultativa, corresponde al/a la audioprotesista: Modificar la indicación prescrita en función de los resultados obtenidos en la audiometría. Aplicar la prescripción recibida, integrando los resultados audiológicos para orientar la adaptación protésica. Sustituir la prescripción por un criterio propio cuando considere que la indicación no es adecuada. Emitir un nuevo diagnóstico clínico si detecta discrepancias con la prescripción inicial. Desde el punto de vista de la anatomofisiología general, el sistema auditivo se integra en el organismo humano porque: Funciona de manera aislada sin relación con otros sistemas corporales. Depende exclusivamente de estructuras óseas y cartilaginosas. Se relaciona funcionalmente con otros sistemas, especialmente el sistema nervioso. Su funcionamiento no se ve influido por el estado general de salud de la persona. La fisiología general del organismo influye en la audición porque: Determina la forma anatómica del oído externo. Condiciona procesos como la transmisión nerviosa y el metabolismo celular. Solo interviene en situaciones patológicas graves. Guarda relación con los mecanismos de percepción sensorial. Para el/la audioprotesista, el conocimiento básico de la anatomofisiología general es importante porque: Le permite realizar diagnósticos médicos completos. Sustituye la necesidad de pruebas audiológicas específicas. Ayuda a comprender cómo el estado general del organismo puede influir en la audición. Permite prescribir tratamientos farmacológicos asociados a la pérdida auditiva. La patología general de la persona puede influir en la audición y en la adaptación protésica porque: Afecta frecuentemente a la anatomía del oído externo. Puede alterar procesos fisiológicos implicados en la función auditiva. Influye en la audición en casos de enfermedades congénitas. No guarda relación con el funcionamiento del sistema auditivo. En el proceso de adaptación protésica, la presencia de patología general debe tenerse en cuenta porque puede: Impedir siempre la adaptación de una prótesis auditiva. Condicionar la tolerancia y el rendimiento de la prótesis auditiva. Sustituir la necesidad de realizar pruebas audiológicas. Determinar de forma exclusiva el tipo de prótesis a prescribir. Desde el punto de vista del audioprotesista, la patología general relacionada con la pérdida auditiva debe abordarse: Estableciendo un diagnóstico médico específico. Ignorándose si no afecta directamente al oído. Teniéndose en cuenta como factor que puede influir en la audición y en la adaptación protésica. Prescribiendo tratamientos complementarios para corregirla. Algunas patologías generales pueden asociarse a pérdida auditiva porque: Provocan siempre lesiones directas en el oído medio. Alteran mecanismos generales como la vascularización o el sistema nervioso. Solo afectan a la audición en edades avanzadas. No tienen repercusión funcional sobre el sistema auditivo. El oído externo y el oído medio participan en el proceso auditivo principalmente porque: Transforman el estímulo mecánico en impulsos nerviosos. Se encargan del procesamiento central de la información auditiva. Facilitan la captación y transmisión mecánica del sonido hasta el oído interno. Son responsables del mantenimiento del equilibrio corporal. Desde el punto de vista fisiológico, la función principal del oído interno en la audición es: Amplificar el sonido mediante la cadena osicular. Proteger el oído frente a sonidos intensos. Transformar las vibraciones sonoras en señales nerviosas. Dirigir el sonido hacia el conducto auditivo externo. La correcta función del aparato auditivo depende de la integridad anatómica y funcional porque: Cada una de sus partes actúa de forma independiente. Las alteraciones del oído externo no influyen en la audición. Existe una relación funcional entre oído externo, medio, interno y sistema nervioso. El sistema nervioso central no interviene en la audición. La función principal del aparato vestibular es: Participar en la percepción de la intensidad del sonido. Contribuir al mantenimiento del equilibrio y la orientación espacial. Amplificar las vibraciones sonoras antes de llegar a la cóclea. Procesar la información auditiva a nivel cortical. La relación entre el aparato auditivo y el aparato vestibular se explica porque: Ambos participan exclusivamente en la audición. Comparten estructuras anatómicas en el oído interno. Tienen funciones idénticas dentro del sistema sensorial. El aparato vestibular sustituye al auditivo en caso de pérdida de audición. La función principal del sistema nervioso auditivo es: Captar las vibraciones sonoras a través del oído externo. Transformar las vibraciones mecánicas en impulsos nerviosos. Transmitir y procesar la información auditiva hasta su interpretación. Amplificar el sonido mediante mecanismos reflejos. En relación con el equilibrio, el sistema nervioso es fundamental porque: Permite únicamente la detección de la intensidad del sonido. Hace posible la interpretación y discriminación de los estímulos sonoros. Sustituye la función del oído interno en caso de alteración. Actúa de forma independiente del sistema auditivo periférico. En relación con el equilibrio, el sistema nervioso es fundamental porque: Genera los estímulos mecánicos que activan el aparato vestibular. Procesa la información vestibular para mantener la postura y la orientación espacial. Sustituye al aparato vestibular cuando este no funciona correctamente. Solo interviene en situaciones patológicas. Las patologías del aparato auditivo pueden clasificarse principalmente en función de: La edad de la persona paciente en el momento del diagnóstico. La intensidad del sonido que provocan pérdida auditiva. La localización anatómica de la alteración dentro del sistema auditivo. El tipo de tratamiento médico que requieren. Las patologías que afectan al oído externo y medio se asocian habitualmente a: Pérdidas auditivas de tipo neurosensorial. Alteraciones en la transmisión mecánica del sonido. Daños en el procesamiento central de la información auditiva. Trastornos del equilibrio de origen central. Las patologías del oído interno se caracterizan fundamentalmente por afectar a: La captación del sonido por el pabellón auricular. La amplificación sonora de la cadena osicular. La transducción del estímulo sonoro en impulsos nerviosos. La interpretación consciente del sonido a nivel cortical. Desde el punto de vista funcional, una patología del aparato auditivo puede provocar pérdida auditiva porque: Impide siempre la percepción de sonidos intensos. Altera uno o varios eslabones del proceso auditivo. Afecta únicamente al sistema nervioso central. No tiene repercusión sobre la audición si no hay dolor. Ante una patología del aparato auditivo, el papel del/de la audioprotesista consiste principalmente en: Diagnosticar la patología y establecer el tratamiento médico adecuado. Ignorar la patología si la persona paciente es candidata a prótesis auditiva. Identificar sus repercusiones auditivas y orientar la intervención protésica. Sustituir la valoración médica mediante pruebas audiológicas. En una exploración audiológica completa en personas adultas, la integración de pruebas subjetivas y objetivas permite principalmente: Determinar exclusivamente el grado de pérdida auditiva. Confirmar la necesidad inmediata de adaptación protésica. Correlacionar la percepción auditiva del paciente con la función fisiológica del sistema auditivo. Sustituir la anamnesis inicial del paciente. La secuencia de realización de pruebas en una exploración audiológica en personas adultas debe establecerse en función de: Un protocolo fijo aplicado a todas las personas pacientes sin excepción. La información clínica inicial y los hallazgos obtenidos progresivamente. La preferencia de la persona paciente por pruebas más rápidas. La obligatoriedad de realizar primero todas las pruebas objetivas. En una exploración audiológica en personas adultas, la presencia de una discrepancia significativa entre los resultados de las pruebas subjetivas y objetivas obliga principalmente a: Repetir únicamente la audiometría tonal para confirmar los umbrales. Considerar la posible existencia de factores no orgánicos o alteraciones retrococleares. Descartar automáticamente los resultados de las pruebas objetivas. Iniciar directamente la adaptación protésica. Una persona paciente de 68 años acude por hipoacusia progresiva bilateral sin antecedentes otológicos relevantes. La audiometría tonal muestra una caída en agudos compatible con presbiacusia. Para valorar el estado del oído medio antes de plantear adaptación protésica, el instrumento más adecuado sería: Analizador de audífonos en acoplador. Impedanciómetro. Equipo de potenciales evocados auditivos. Sonómetro ambiental. Durante una revisión periódica se detecta que el audiómetro no ha sido calibrado en el plazo recomendado. La consecuencia más probable en la práctica clínica sería: Variabilidad aleatoria sin repercusión en los umbrales obtenidos. Determinación sistemáticamente errónea de los niveles de intensidad presentados. Alteración de la morfología de la curva timpanométrica. Disminución de la comprensión verbal en la logoaudiometría. En relación con los instrumentos de exploración audiológica, señale la afirmación correcta: Las pruebas subjetivas permiten obtener resultados independientes de la colaboración de la persona paciente. Las pruebas objetivas sustituyen a la audiometría tonal en la valoración funcional. Las pruebas subjetivas requieren respuesta conductual activa de la persona paciente. Las pruebas objetivas evalúan exclusivamente el oído externo. En la práctica clínica, la utilización combinada de distintos instrumentos de exploración audiológica tiene como principal finalidad: Reducir el número de visitas necesarias. Confirmar automáticamente la indicación de prótesis auditiva. Contrastar resultados y detectar posibles incoherencias entre pruebas. Cumplir el protocolo mínimo exigido por normativa. En un establecimiento sanitario de audioprótesis en la Comunidad Autónoma del País Vasco, el equipamiento destinado a la exploración audiológica debe: Incluir obligatoriamente equipos de evaluación electrofisiológica avanzada. Estar en condiciones que garanticen la exactitud y fiabilidad de las mediciones realizadas. Renovarse periódicamente con independencia de su funcionamiento. Ser del mismo fabricante que las prótesis dispensadas. En un audiómetro clínico, el control de intensidad permite modificar principalmente: La frecuencia fundamental del estímulo presentado. El nivel de presión sonora expresado en dB HL. El tipo de transductor empleado. La duración del estímulo en milisegundos. Para que una audiometría tonal liminar sea válida, el entorno de exploración debe garantizar que: La persona paciente perciba el estímulo con claridad incluso en presencia de ruido ambiental. El nivel de ruido de fondo no interfiera con la determinación de los umbrales auditivos. La persona profesional pueda comunicarse sin dificultad durante toda la prueba. La temperatura ambiente sea constante. Una cabina audiométrica destinada a la realización de audiometría tonal debe cumplir principalmente: Disponer de aislamiento acústico suficiente para evitar interferencias externas significativas. Estar situada obligatoriamente en una habitación sin ventanas. Incorporar altavoces de campo libre de forma permanente. Tener dimensiones mínimas regladas idénticas en todos los centros. En una prueba realizada en campo libre con una persona paciente portadora de audífonos, los resultados obtenidos reflejan principalmente: La audición independiente de cada oído. El rendimiento funcional del sistema auditivo con amplificación en condiciones ambientales. La conducción ósea del oído mejor. Los umbrales reales del oído interno sin influencia protésica. Una limitación técnica de la audiometría en campo libre es que: No puede utilizarse en personas pacientes adultas. No permite aplicar técnicas de enmascaramiento con la misma precisión que la vía aérea con auriculares. No puede emplearse con prótesis auditivas implantables. Siempre sobreestima los umbrales auditivos. En una timpanometría se obtiene una curva tipo B con volumen del conducto auditivo externo dentro de la normalidad. Este hallazgo es más compatible con: Disfunción tubárica leve. Otitis media con presencia de líquido en oído medio. Otosclerosis en fase inicial. Hipoacusia neurosensorial bilateral. Se registra una compliancia estática de 0,2 ml con presión timpánica cercana a 0 daPa.¿Cuál es la interpretación más probable?. Hipercompliancia timpánica. Hipomovilidad del sistema tímpano-osicular. Perforación timpánica. Función normal del oído medio. En relación con la impedanciometría, señale la afirmación correcta: Evalúa directamente la función de las células ciliadas externas. Permite valorar de forma objetiva el estado funcional del oído medio. Sustituye a la audiometría tonal en la determinación del grado de pérdida auditiva. Solo es útil en población infantil. Una persona paciente presenta audiometría tonal compatible con hipoacusia conductiva leve unilateral. Antes de concluir la exploración, la realización de impedanciometría es especialmente útil para: Confirmar la integridad de la vía auditiva central. Valorar la posible alteración mecánica del oído medio. Determinar el umbral de máxima discriminación verbal. Calcular la atenuación interaural necesaria para enmascaramiento. Durante la otoscopia se observa una perforación localizada en la pars tensa de la membrana timpánica, con bordes regulares y sin signos de inflamación activa. Desde el punto de vista audiológico, este hallazgo se asocia con mayor probabilidad a: Hipoacusia neurosensorial bilateral. Alteración en la movilidad del sistema tímpano-osicular y componente conductivo. Disminución del reflejo estapedial por afectación retrococlear. Ausencia de repercusión en la audiometría tonal. 70.-. Se realiza el test de Rinne en el oído derecho. La persona paciente percibe el sonido del diapasón durante más tiempo por vía ósea que por vía aérea. Este resultado se interpreta como: Rinne positivo, compatible con audición normal o neurosensorial. Rinne negativo, sugestivo de hipoacusia conductiva en ese oído. Rinne invertido, indicativo de lesión retrococlear. Resultado no valorable sin realizar previamente el test de Weber. En una persona paciente con hipoacusia conductiva unilateral izquierda, el test de Weber lateraliza hacia: El oído derecho, por mejor percepción coclear. El oído izquierdo, por menor enmascaramiento ambiental y mejor percepción por vía ósea. Ambos oídos de forma simétrica. El oído con mejor discriminación verbal. En una audiometría tonal se obtienen los siguientes resultados en el oído derecho: 1) Vía aérea: 60 dB HL en todas las frecuencias. 2) Vía ósea: 15 dB HL en todas las frecuencias. La interpretación más adecuada es: Hipoacusia mixta con predominio conductivo. Hipoacusia conductiva moderada con gap aéreo-óseo significativo. Hipoacusia neurosensorial moderada bilateral. Hipoacusia conductiva leve. Durante la audiometría por vía aérea con auriculares supraaurales, se obtiene una diferencia interaural de 50 dB entre ambos oídos. El enmascaramiento está indicado porque: Puede superarse la atenuación interaural estimada para ese tipo de transductor. Existe riesgo de sobreenmascaramiento si no se aplica ruido suficiente. La vía aérea presenta siempre cruce interaural a partir de 30 dB. La asimetría implica necesariamente componente conductivo. En condiciones habituales de exploración clínica con auriculares supraaurales, la atenuación interaural aproximada es: 30–40 dB en vía aérea y prácticamente nula en vía ósea. 40–60 dB en vía aérea y 20–30 dB en vía ósea. 50 dB constante en vía aérea y 10 dB en vía ósea. Variable e impredecible, sin valores de referencia. El sobreenmascaramiento en audiometría tonal se produce cuando: El nivel de ruido aplicado al oído no explorado supera el umbral del oído explorado tras el cruce interaural. El paciente no identifica correctamente el tono presentado. Se emplea enmascaramiento en pérdidas neurosensoriales bilaterales. La diferencia interaural es inferior a la atenuación interaural. Una persona paciente presenta en el Oído izquierdo: VA 30 dB HL – VO 30 dB HL. Y en el Oído derecho: VA 80 dB HL – VO 80 dB HL. Durante la determinación del umbral por vía aérea en el oído derecho con supraaurales, el enmascaramiento es necesario porque: La diferencia interaural supera la atenuación interaural estimada. La vía ósea coincide con la aérea en ambos oídos. Existe riesgo de componente conductivo oculto. La asimetría siempre requiere enmascaramiento bilateral. Una persona paciente presenta hipoacusia neurosensorial bilateral en agudos. Durante una prueba supraliminar, pequeños incrementos de intensidad generan una percepción desproporcionadamente intensa del estímulo. Este hallazgo es compatible con: Fenómeno de reclutamiento asociado a lesión coclear. Alteración en la conducción aérea con componente conductivo. Disminución del rango dinámico auditivo por afectación retrococlear exclusiva. Sobreenmascaramiento durante la prueba tonal. En la práctica audioprotésica, el valor del UCL se relaciona directamente con: La ganancia prescrita en frecuencias conversacionales. El nivel máximo de salida (MPO) programado en el audífono. El umbral de recepción verbal. El nivel de enmascaramiento necesario en vía aérea. En una persona paciente con umbral tonal medio de 60 dB HL y UCL en 90 dB HL, el rango dinámico auditivo aproximado es: 30 dB. 60db. 90db. 150db. En relación con la logoaudiometría, señale la afirmación correcta: El umbral de recepción verbal (URV) corresponde al nivel de intensidad en el que la persona paciente reconoce correctamente el 100 % de las palabras presentadas. El umbral de reconocimiento verbal se determina habitualmente con palabras bisílabas de alta redundancia. El URV es el nivel mínimo en el que la persona paciente repite correctamente aproximadamente el 50 % de palabras bisílabas equilibradas. El umbral de reconocimiento verbal y el URV representan el mismo parámetro expresado en diferentes escalas. En una hipoacusia neurosensorial coclear típica, la curva logoaudiométrica suele caracterizarse por: Desplazamiento paralelo hacia la derecha con mantenimiento de la máxima discriminación. Reducción del porcentaje máximo de discriminación incluso a intensidades elevadas. Mejora progresiva de la discriminación conforme aumenta la intensidad sin límite aparente. Discriminación verbal normal independientemente del umbral tonal. En condiciones normales, el umbral de recepción verbal (URV) guarda una relación aproximada con: El umbral tonal en 8000 Hz. La media tonal de las frecuencias conversacionales, es decir el PTA. El umbral supraliminar máximo tolerado por la persona paciente. El nivel de enmascaramiento aplicado durante la audiometría. En el programa de cribado auditivo neonatal mediante otoemisiones acústicas (OEA), un resultado de “no pasa” en ambos oídos indica que: El/La recién nacido/a presenta con seguridad una hipoacusia neurosensorial bilateral. Existe ausencia de función de las células ciliadas internas. Es necesario repetir la prueba o realizar una exploración confirmatoria antes de establecer diagnóstico. El reflejo estapedial está ausente. En los potenciales evocados auditivos de tronco cerebral (PEATC), la estimación del umbral auditivo se realiza principalmente a partir de: La onda I, por su origen en el nervio auditivo distal. La onda III, por su localización en el complejo olivar superior. La onda V, por su mayor amplitud y persistencia a bajas intensidades. El intervalo interpico I–V. En una persona adulta con sospecha de patología retrococlear, los PEATC muestran prolongación del intervalo interpico I–V unilateralmente, con umbrales dentro de límites normales. Este hallazgo sugiere principalmente: Alteración en la conducción neural a nivel del tronco cerebral. Hipoacusia conductiva unilateral. Disminución de la función de células ciliadas externas. Error en la colocación de electrodos. Una persona paciente refiere episodios recurrentes de vértigo rotatorio de inicio brusco, acompañados de náuseas, sin pérdida auditiva asociada. Desde el punto de vista audiológico, la realización de pruebas vestibulares está indicada principalmente para: Determinar el umbral auditivo en frecuencias graves. Evaluar la función del sistema vestibular periférico. Confirmar la presencia de hipoacusia neurosensorial bilateral. Ajustar el nivel máximo de salida del audífono. En una prueba calórica se observa hiporreflexia unilateral derecha significativa respecto al lado izquierdo. Este hallazgo es compatible con. Hiperfunción vestibular derecha. Disminución de la respuesta vestibular periférica derecha. Alteración exclusiva del oído medio derecho. Afectación bilateral simétrica del sistema vestibular. En un/una lactante de 6 meses sin factores de riesgo conocidos, la técnica conductual más adecuada para valorar la audición es: Audiometría tonal liminar convencional. Audiometría por juego condicionado. Audiometría por refuerzo visual. Logoaudiometría con listas fonéticamente equilibradas. En la evaluación auditiva infantil, la principal dificultad respecto a la persona adulto radica en: La imposibilidad de realizar pruebas objetivas. La variabilidad en la maduración neurosensorial y cognitiva según la edad. La falta de correlación entre audiometría tonal y logoaudiometría. La ausencia de valores normativos de referencia. En un/una niño/a de 3 años con sospecha de hipoacusia unilateral, la exploración debe: Limitarse a pruebas objetivas para evitar respuestas poco fiables. Adaptarse a su nivel madurativo combinando pruebas conductuales y objetivas. Postergarse hasta que el niño coopere plenamente en audiometría tonal convencional. Realizarse únicamente en campo libre. La audiometría por refuerzo visual es especialmente útil en niños/as que: Presentan capacidad para colaborar voluntariamente en tareas estructuradas. Se encuentran en una etapa en la que pueden condicionar la respuesta auditiva a un estímulo visual reforzador. Han desarrollado ya lenguaje expresivo funcional. Pueden realizar audiometría tonal convencional con auriculares. En la audiometría por refuerzo visual, la respuesta válida se considera cuando: El/La niño/a gira la cabeza de forma consistente hacia la fuente sonora tras el estímulo. El/La niño/a mira espontáneamente hacia cualquier estímulo luminoso. El/La niño/a sonríe ante la presencia del examinador. Se obtiene reflejo estapedial bilateral. En un/una niño/a de 10 meses, durante VRA en campo libre, se obtienen respuestas consistentes a 40 dB HL pero no por debajo de ese nivel. La timpanometría es normal. Este resultado indica con mayor probabilidad: Hipoacusia neurosensorial confirmada bilateral. Umbral auditivo funcional aproximado en torno a 40 dB HL en campo libre. Necesidad inmediata de adaptación protésica. Error técnico inevitable en esta edad. Una limitación inherente a la VRA realizada en campo libre es que: No permite estimar umbrales en frecuencias conversacionales. No posibilita diferenciación precisa entre oídos sin estrategias adicionales. No puede aplicarse antes de los 18 meses. No permite utilizar estímulos tonales puros. La audiometría por juego condicionado se basa en: La orientación refleja automática hacia la fuente sonora. La asociación voluntaria entre la percepción del estímulo y una acción lúdica previamente entrenada. La respuesta fisiológica del sistema auditivo ante estímulos intensos. La repetición verbal de palabras fonéticamente equilibradas. En comparación con la audiometría por refuerzo visual, la audiometría por juego permite: Obtener respuestas auditivas sin necesidad de entrenamiento previo. Valorar umbrales específicos por oído con mayor control conductual. Evaluar únicamente frecuencias graves. Prescindir de pruebas objetivas complementarias. En un/una niño/a de 3 años, durante audiometría por juego, comienza a realizar la acción condicionada antes de la presentación del estímulo. Este comportamiento sugiere: Umbral auditivo dentro de la normalidad. Respuesta anticipatoria no válida que requiere recondicionamiento. Hipoacusia neurosensorial bilateral. Fatiga auditiva por sobreestimulación. El Test de Ling, utilizado en contexto infantil, tiene como finalidad principal: Determinar el umbral tonal exacto en cada frecuencia. Evaluar la detección y discriminación de sonidos representativos del espectro del habla. Medir la intensidad máxima tolerada por el/la niño/a. Sustituir la logoaudiometría convencional. En el contexto del programa de detección precoz de la hipoacusia infantil, la estrategia conocida como “1-3-6” hace referencia a: Cribado antes del primer mes, diagnóstico antes de los tres meses e intervención antes de los seis meses. Realización de tres pruebas antes del primer mes y seguimiento a los seis meses. Evaluación audiológica a los 1, 3 y 6 años de edad. Repetición del cribado en tres ocasiones durante el primer semestre. En personas recién nacidas ingresadas en UCI neonatal, el cribado auditivo suele realizarse preferentemente mediante: Otoemisiones acústicas exclusivamente. Audiometría tonal en campo libre. Potenciales evocados auditivos automatizados. Reflejo estapedial. |




