Planes de emergencia UD2 - La fase de previsión de un plan de emergencias
|
|
Título del Test:
![]() Planes de emergencia UD2 - La fase de previsión de un plan de emergencias Descripción: Técnico en emergencias |



| Comentarios |
|---|
NO HAY REGISTROS |
|
En el análisis de riesgos, la relación correcta entre riesgo, amenaza y vulnerabilidad es: Riesgo = Amenaza + Vulnerabilidad. Riesgo = Amenaza × Vulnerabilidad. Riesgo = Vulnerabilidad / Amenaza. Riesgo = Consecuencias + Exposición. Desde el punto de vista conceptual, la amenaza se define como: El daño final producido sobre personas o bienes. La capacidad de respuesta de una comunidad. Un fenómeno físico o actividad humana capaz de causar daño. El nivel de tolerancia social ante un desastre. ¿En planificación de emergencias, que entendemos por el concepto “vulnerabilidad”?. Es la probabilidad de que aparezcan consecuencias perjudiciales como resultado de la acción de una amenaza concreta. Es el grado de sensibilidad de las comunidades ante una amenaza concreta. Es aquello que caracteriza a todo lo que posee un valor o cualidad benéfica en virtud de la cual resulta objeto de valoración. La “vulnerabilidad” no es un concepto contemplado en la elaboración de planes de emergencia. ¿Como denominamos al conjunto de acciones humanas que comienzan inmediatamente tras la manifestación de una situación de catástrofe, y que son llevadas a cabo de forma secuencial, con la finalidad de minimizar el caos y la desorganización, así como a reorientar la situación hacia la normalidad?. Rehabilitación. Acciones a largo plazo. Demultiplicación. Acciones a medio plazo. ¿Cuál de los siguientes apartados debe incluirse en la estructura general de cualquier plan de emergencias?. Identificaciones de los posibles riesgos/amenazas. Análisis del riesgo. Evaluación o estimación del valor del riesgo. Todas las opciones son correctas. ¿Qué tipo de mapas se centran en aportar información cualitativa sobre un aspecto específico (comercio, clima, migraciones, etc.)?. Mapas temáticos. Mapas topográficos. Mapas demográficos. Mapas cartográficos. ¿Qué son las curvas de nivel?. Todas las opciones son correctas. Son líneas que unen puntos de igual altitud. Aportan información sobre la forma del terreno. Son elementos que forman parte de los mapas topográficos. Establecer el catálogo de medios y recursos necesarios para hacer frente a una amenaza, es una media que se incluye dentro de. Medida de análisis del riesgo. Medidas de estimación del riesgo. Medida dentro de las metodologías semicuantitativas. Gestión del riesgo. ¿Qué mapas se encargan de mostrar la distribución de la población en un área concreta?. Mapas demográficos. Mapas catastrales. Mapas topográficos. Mapas de drenaje o flujo migratorio. ¿Cómo se llama el mapa en el que se superponen los niveles de vulnerabilidad con el área de ocurrencia de una amenaza?. Mapa de riesgo. Mapa de Vulnerabilidad. Mapa de la amenaza. Mapa temático. ¿Cómo se llama el elemento que designa la relación matemática que existe entre las dimensiones reales del terreno y las del dibujo que representa esa misma realidad sobre un plano o mapa?. Longitud. Escala. medio de equivalencia. latitud. La DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que ha asolado la comunidad Valenciana y otros puntos de la geografía española en 2024 es un ejemplo de expresión de una amenaza de tipo: tecnológica. Natural. Antrópica. Antropomórfica. Un incendio provocado en una zona urbanizada se clasifica, según su origen, como una amenaza: Natural. Tecnológica. Antrópica. Ambiental. La vulnerabilidad de una comunidad frente a una amenaza depende principalmente de: Factores climáticos exclusivamente. Factores sociales, económicos, culturales y políticos. La frecuencia histórica del evento. El tipo de cartografía utilizada. En la fase de identificación del riesgo, la pregunta clave que se debe responder es: ¿Qué medidas correctoras existen?. ¿Qué daños se han producido anteriormente?. ¿Qué puede ocurrir?. ¿Cuál es el riesgo tolerable?. En el análisis del riesgo concreto, el concepto de exposición hace referencia a: La magnitud del daño esperado. La probabilidad estadística del fenómeno. La frecuencia con la que ocurre el evento. La vulnerabilidad social de la población. Según el método FINE, el riesgo se calcula mediante la fórmula: Riesgo = Amenaza × Vulnerabilidad. Riesgo = Probabilidad × Impacto. Riesgo = Consecuencias × Exposición × Peligrosidad. Riesgo = Daños × Recursos disponibles. En un escenario con incendios forestales anuales, viviendas cercanas y clima seco, el riesgo se considera elevado porque: La vulnerabilidad es baja. Coinciden alta exposición, consecuencias y peligrosidad. El riesgo tolerable es desconocido. Se trata de una amenaza natural. El índice de riesgo obtenido mediante el método FINE se utiliza principalmente para: Elaborar mapas topográficos. Sustituir la evaluación cualitativa. Compararlo con el riesgo tolerable. Determinar la tipología de amenaza. Cuando el índice de riesgo supera el nivel tolerable establecido, se deben: Archivar los resultados. Aplicar medidas correctoras o preventivas. Repetir el cálculo con otro método. Reducir el área de estudio. El mapa de amenaza tiene como función principal: Representar los recursos disponibles. Localizar geográficamente los peligros. Clasificar la vulnerabilidad social. Definir el riesgo aceptable. El mapa de riesgo resulta de: El análisis estadístico de eventos pasados. La suma del mapa topográfico y demográfico. La superposición del mapa de amenaza y el de vulnerabilidad. La aplicación del método FINE. En planes como el PLATERCAM, el término “riesgo” se utiliza como sinónimo de: Vulnerabilidad. Exposición. Amenaza. Emergencia. La afirmación “el riesgo cero no existe” implica que: Todos los riesgos son inaceptables. No es posible la prevención. Siempre existe una probabilidad mínima de daño. Los mapas de riesgo carecen de utilidad. El riesgo aceptable se define como: El riesgo calculado mediante métodos cuantitativos. El nivel de daño que una comunidad está dispuesta a asumir. El riesgo mínimo técnicamente posible. El riesgo determinado por la autoridad sanitaria. Las medidas de intervención y prevención tras la evaluación del riesgo actúan principalmente: Sobre los modelos matemáticos. Sobre las zonas geográficas afectadas. Sobre el marco legal. Sobre la clasificación cartográfica. El catálogo de medios y recursos tiene como finalidad principal: Representar amenazas en mapas. Evitar la improvisación en emergencias. Calcular el índice de riesgo. Clasificar amenazas naturales. Los sensores sísmicos y los sistemas de alerta temprana son ejemplos de: Medidas estructurales. Medidas de intervención directa. Medidas de monitorización y control. Medios extraordinarios. Las metodologías cualitativas de análisis de riesgos se caracterizan por: Usar modelos probabilísticos complejos. Basarse en cálculos estadísticos. Utilizar juicios expertos y descripciones subjetivas. Requerir grandes bases de datos. Una ventaja principal de las metodologías semicuantitativas es que: Eliminan la subjetividad. Sustituyen completamente a las cuantitativas. Incorporan valores numéricos simples sin gran complejidad estadística. No requieren experiencia técnica. Las metodologías cuantitativas permiten: Evaluaciones rápidas sin datos. Clasificaciones descriptivas del riesgo. Calcular probabilidades e impactos con rigor científico. Evitar la combinación con otros métodos. La cartografía se define como: Una disciplina exclusivamente sanitaria. La ciencia aplicada de representación gráfica del territorio. Un sistema de clasificación de riesgos. Una técnica de evaluación social. En un plano topográfico, las curvas de nivel permiten: Identificar usos del suelo. Determinar densidad poblacional. Visualizar la forma y altitud del terreno. Localizar infraestructuras críticas. El uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG) permite: Sustituir los mapas de riesgo. Obtener georreferencias precisas y superponer información. Eliminar la necesidad de cartografía. Simplificar el análisis cualitativo. Los mapas temáticos o de riesgo se caracterizan por: Mostrar solo información descriptiva. Representar información específica sobre un fenómeno concreto. Sustituir los mapas topográficos. Carecer de utilidad operativa. Un mapa que identifica hospitales, redes eléctricas y estaciones de bomberos es un: Mapa de drenaje. Mapa catastral. Mapa de infraestructuras críticas. Mapa demográfico. Un mapa multirriesgo se caracteriza por: Analizar una única amenaza. Representar riesgos solo a nivel local. Integrar varios tipos de riesgos en una misma área. Excluir códigos y símbolos. La FASE I de elaboración del mapa de riesgo corresponde a: El análisis de vulnerabilidad. La superposición de mapas. La elaboración del mapa de amenaza. La estimación económica del daño. Definir el parámetro para medir el peligro (frecuencia, intensidad, duración) corresponde a: Etapa 1 del mapa de vulnerabilidad. Etapa 3 del mapa de amenaza. Fase III del mapa de riesgo. Análisis posterior del riesgo. El mapa de vulnerabilidad permite identificar principalmente: El origen de la amenaza. La intensidad del fenómeno. Qué elementos están expuestos y cuán vulnerables son. El riesgo aceptable. La superposición del mapa de amenaza y vulnerabilidad permite: Calcular el índice FINE. Identificar zonas de mayor criticidad. Elaborar planes legislativos. Clasificar amenazas por origen. La clasificación de escenarios en riesgo alto mitigable implica que: No es posible actuar sobre el riesgo. El riesgo puede reducirse con medidas técnicas o sociales. El riesgo es mínimo. Se debe evacuar permanentemente la zona. Los medios, a diferencia de los recursos, se caracterizan por ser: Elementos estáticos. Infraestructuras fijas. Elementos móviles utilizados activamente en la emergencia. Bienes naturales. Según la legislación vigente, la creación y actualización del catálogo de medios corresponde a: Exclusivamente al sector privado. Las autoridades sanitarias. Los poderes públicos. Las organizaciones no gubernamentales. Una comunidad resiliente se define como aquella que: Elimina completamente el riesgo. Evita cualquier amenaza. Es capaz de resistir, adaptarse y recuperarse tras un desastre. Depende exclusivamente de ayuda externa. En el análisis del mapa de riesgo, uno de los objetivos fundamentales es: Determinar el origen histórico de la amenaza. Estimar el daño que la amenaza puede ocasionar en los elementos expuestos. Elaborar el marco legal aplicable. Definir el presupuesto de intervención. La estimación del daño sobre los elementos expuestos debe considerar: Únicamente la intensidad de la amenaza. Solo los daños materiales. Infraestructuras, población y medio ambiente. Exclusivamente las pérdidas económicas. La categorización de zonas en riesgo alto, medio o bajo permite principalmente: Eliminar riesgos futuros. Priorizar intervenciones y asignar recursos. Reducir la vulnerabilidad social. Sustituir los planes de emergencia. Una zona urbana cercana al mar, con alta densidad poblacional y baja altitud, se clasificaría preferentemente como: Riesgo bajo. Riesgo medio. Riesgo alto. Riesgo no mitigable. En la estimación del daño potencial, localizar viviendas en áreas susceptibles permite: Calcular la peligrosidad. Identificar la amenaza principal. Analizar densidad, tipo de construcción y capacidad de respuesta. Definir el riesgo aceptable. La identificación de hospitales, estaciones de bomberos y redes eléctricas responde a la necesidad de: Elaborar el mapa topográfico. Localizar infraestructuras críticas. Calcular el índice de riesgo. Clasificar amenazas por origen. El valor funcional de un elemento expuesto se refiere principalmente a: Su coste económico. Su antigüedad. La importancia estratégica del servicio que presta. Su localización cartográfica. La evaluación económica del daño es especialmente útil para: Eliminar la subjetividad del análisis. Justificar inversiones y priorizar recursos. Sustituir el análisis cualitativo. Clasificar amenazas naturales. Un escenario clasificado como riesgo alto no mitigable implica que: El riesgo puede reducirse con vigilancia. Existen medidas técnicas eficaces. No es posible reducir el riesgo por limitaciones técnicas, económicas o naturales. El riesgo es aceptable. El riesgo medio se caracteriza por: Probabilidad nula de ocurrencia. Impacto catastrófico inevitable. Probabilidad e impacto controlables con medidas preventivas. Ausencia de vulnerabilidad. En un escenario de riesgo bajo, la recomendación principal es: Evacuación permanente. Reubicación de la población. Mantener monitorización y planes básicos de contingencia. No realizar ningún seguimiento. El catálogo de medios y recursos debe estar integrado en: Únicamente planes estatales. Planes municipales, autonómicos y sectoriales. Solo planes sanitarios. Exclusivamente planes de autoprotección. Entre los datos obligatorios del catálogo de medios y recursos se incluye: Probabilidad de la amenaza. Localización física y estado operativo. Índice de riesgo FINE. Escala cartográfica. La actualización continua del catálogo es clave para: Reducir la peligrosidad. Mantener la eficacia operativa en emergencias. Eliminar riesgos futuros. Evitar la planificación estratégica. Según la distinción conceptual, un hospital se considera principalmente: Un medio. Un recurso. Un medio extraordinario. Un elemento de amenaza. Los helicópteros, ambulancias y grupos operativos se clasifican como: Recursos estáticos. Infraestructuras críticas. Medios móviles de intervención. Elementos de vulnerabilidad. La posibilidad de ocupación transitoria de bienes privados en emergencias está recogida en: La Ley 17/2015. El método FINE. El artículo 4.7 de la Ley 2/1985. Los planes autonómicos. La resiliencia comunitaria se evalúa principalmente en función de: La magnitud del desastre. El número de amenazas. El tiempo necesario para volver a la normalidad. El presupuesto disponible. Preservar estructuras básicas y restaurar funciones esenciales es propio de: Comunidades vulnerables. Comunidades resilientes. Escenarios de riesgo bajo. Mapas multirriesgo. En el análisis completo del riesgo, combinar distintas metodologías permite: Reducir el trabajo técnico. Sustituir la evidencia científica. Obtener una visión más completa y adaptada al territorio. Evitar la evaluación cuantitativa. Un mapa general de riesgo se utiliza principalmente para: Planes de autoprotección empresarial. Evaluaciones puntuales. Políticas públicas y planificación estratégica. Simulacros locales. Un mapa específico de riesgo es especialmente útil para: Análisis internacionales. Planes de autoprotección y riesgo previsible. Estudios climáticos globales. Legislación estatal. La identificación de zonas urbanas, periurbanas y rurales se realiza en: El mapa de riesgo final. La fase de evaluación económica. La etapa de distribución de la ocupación del suelo. El análisis cuantitativo. La identificación de población vulnerable incluye especialmente: Trabajadores industriales. Personal de emergencias. Niños, ancianos y personas con movilidad reducida. Propietarios de infraestructuras. El objetivo último del mapa de riesgo es: Representar gráficamente amenazas aisladas. Sustituir los planes de emergencia. Facilitar la toma de decisiones informadas en gestión de emergencias. Eliminar la incertidumbre. En la FASE I del mapa de amenaza, definir la zona de responsabilidad implica: Establecer el riesgo aceptable. Delimitar geográficamente el área potencialmente afectada. Clasificar el nivel de vulnerabilidad. Superponer mapas existentes. En el análisis del origen de la amenaza, una fuga de gas industrial se considera una amenaza: Natural. Ambiental. Tecnológica. Antrópica no intencionada. Analizar la vinculación entre amenazas permite: Eliminar la amenaza principal. Detectar riesgos secundarios que agravan el escenario. Calcular directamente el índice de riesgo. Sustituir el análisis de vulnerabilidad. Para medir el peligro sísmico, un parámetro adecuado según el documento es: Densidad poblacional. Valor económico de los daños. Magnitud esperada del sismo. Número de recursos disponibles. La estacionalidad y la velocidad de aparición de una amenaza se analizan en: La identificación de elementos expuestos. Las características de la manifestación de la amenaza. La estimación económica del daño. La categorización del riesgo. El mapa de amenaza debe representar, entre otros aspectos: Riesgo aceptable. Capacidad de respuesta sanitaria. Zonas afectadas e intensidad esperada. Catálogo de medios. La FASE II del proceso se centra fundamentalmente en: La peligrosidad del fenómeno. El análisis de los elementos expuestos. La clasificación legal del riesgo. La evaluación cuantitativa. La superposición del área de ocurrencia de la amenaza con la zonificación urbana se realiza para: Elaborar el mapa multirriesgo. Analizar la ocupación del suelo. Calcular la peligrosidad. Estimar el riesgo aceptable. Las áreas periurbanas se caracterizan por: Ausencia total de población. Uso exclusivamente agrícola. Mezcla de características urbanas y rurales. Alta peligrosidad intrínseca. Identificar edificios antiguos, hospitales y escuelas permite: Definir el origen de la amenaza. Localizar elementos expuestos prioritarios. Medir la intensidad del fenómeno. Clasificar el riesgo como mitigable. La accesibilidad y la capacidad de respuesta influyen directamente en: La peligrosidad. La exposición. La vulnerabilidad. El origen de la amenaza. Un hospital antiguo, en zona sísmica y con accesos limitados presenta: Baja exposición. Baja vulnerabilidad. Alta vulnerabilidad. Riesgo aceptable. La FASE III del mapa de riesgo se caracteriza por: Tener varias etapas independientes. Sustituir las fases anteriores. Integrar amenaza y vulnerabilidad. Analizar únicamente daños económicos. Las zonas de mayor criticidad son aquellas donde: Coincide baja amenaza y baja vulnerabilidad. Existe alta vulnerabilidad social. Coinciden alta amenaza y alta vulnerabilidad. El riesgo es aceptable. En el análisis del mapa de riesgo, asignar categorías permite: Eliminar la necesidad de simulacros. Facilitar la gestión del riesgo. Evitar la planificación preventiva. Reducir la amenaza. La estimación del daño ambiental debe considerar especialmente: El coste de los edificios. El número de recursos movilizados. El impacto sobre ecosistemas y fuentes de agua. La titularidad del suelo. Evaluar la funcionalidad de un elemento expuesto implica analizar: Su valor simbólico. Su antigüedad constructiva. La repercusión de su pérdida en la respuesta a la emergencia. Su clasificación urbanística. En zonas agrícolas con riesgo de heladas, la evaluación económica del daño sirve para: Clasificar la amenaza. Justificar medidas de protección y apoyo. Eliminar el riesgo. Reducir la exposición. La clasificación de escenarios de riesgo se utiliza en fases de: Identificación únicamente. Planificación, prevención y monitorización. Análisis histórico exclusivo. Elaboración cartográfica. La finalidad última de todo el proceso de análisis, evaluación y cartografía del riesgo es: Elaborar documentos técnicos. Cumplir requisitos legales. Proteger a la población, bienes y medio ambiente mediante decisiones informadas. Representar gráficamente el territorio. |





