Repaso B5 y B6
|
|
Título del Test:
![]() Repaso B5 y B6 Descripción: Nutrición aplicada a la geriatría |



| Comentarios |
|---|
NO HAY REGISTROS |
|
Varón de 85 años, con pérdida de 7% de peso en 3 meses, sin patología aguda, con inflamación de bajo grado (PCR discretamente elevada), sarcopenia incipiente y vida sedentaria. Refiere poco apetito, ingesta baja de proteínas y tendencia a consumir alimentos fáciles de masticar. En el análisis dietético se observa un reparto proteico muy irregular (casi todo en la comida principal). Considerando los mecanismos fisiológicos implicados en el envejecimiento muscular, ¿qué intervención tendría mayor impacto en la mejora de la síntesis proteica muscular en este paciente?. Aumentar la ingesta proteica total diaria sin modificar su distribución, priorizando alimentos de alta densidad energética en una o dos comidas principales. Redistribuir la proteína en varias ingestas con cantidades suficientes por toma, combinándolo con estímulo mecánico mediante actividad física adaptada. Incrementar principalmente la ingesta de hidratos de carbono complejos para evitar el uso de proteínas como sustrato energético en situaciones de baja ingesta. Reducir el aporte lipídico total para mejorar la sensibilidad metabólica y favorecer indirectamente la utilización de aminoácidos en el músculo. Mujer de 86 años con disfagia orofaríngea, pérdida de peso significativa y rechazo a dietas trituradas caseras por volumen elevado y baja aceptabilidad. El equipo valora introducir productos de alimentación básica adaptada. Desde una perspectiva de eficacia nutricional, ¿qué característica diferencial justificaría su uso frente a preparaciones tradicionales mal ajustadas?. Su principal ventaja es que eliminan completamente el riesgo de aspiración independientemente del grado de disfagia del paciente. Garantizan una mejora del apetito por su perfil organoléptico superior frente a cualquier preparación casera. Sustituyen la necesidad de intervención dietética individualizada al cubrir automáticamente los requerimientos nutricionales estándar. Permiten una mayor densidad nutricional por volumen y una composición más controlada, facilitando alcanzar requerimientos con menor ingesta total. Mujer de 81 años, con hiporexia progresiva, pérdida del gusto y tratamiento con múltiples fármacos, entre ellos un inhibidor de la bomba de protones y un diurético. Refiere que la comida “no le sabe a nada”, añade sal en exceso y ha aumentado el consumo de productos dulces. Presenta cifras tensionales controladas pero un ligero deterioro del estado nutricional. Desde un enfoque clínico integrador, ¿qué explicación fisiopatológica justificaría mejor este patrón de conducta alimentaria?. La alteración en la percepción gustativa y olfativa junto con cambios farmacológicos modifica los umbrales sensoriales, favoreciendo la búsqueda de sabores intensos como salado o dulce. La disminución de la secreción ácida gástrica incrementa directamente la preferencia por alimentos azucarados como mecanismo compensatorio energético. El uso de diuréticos produce un aumento de la glucemia que condiciona una mayor preferencia por alimentos de sabor dulce. La pérdida de masa muscular genera una necesidad aumentada de sodio que el organismo intenta compensar mediante la preferencia por alimentos salados. Varón de 83 años con disfagia para líquidos, buena tolerancia a sólidos blandos y necesidad de mantener hidratación adecuada. Se plantean distintas estrategias para modificar la viscosidad de los líquidos. Desde el punto de vista biomecánico de la deglución, ¿cuál es el principal objetivo de ajustar la viscosidad en estos pacientes?. Aumentar el contenido calórico de los líquidos para compensar la menor ingesta de alimentos sólidos. Estimular la secreción salival mediante texturas más densas que favorezcan la lubricación del bolo alimenticio. Reducir la velocidad de tránsito del bolo para mejorar el control orofaríngeo y disminuir el riesgo de aspiración. Facilitar el vaciamiento gástrico al aumentar la consistencia del contenido ingerido. Varón de 88 años, con bajo peso, estreñimiento crónico, baja ingesta hídrica y consumo elevado de fibra insoluble mediante suplementos comerciales. Vive solo, tiene miedo a la incontinencia urinaria y refiere beber menos de 500 ml/día. Presenta episodios de confusión leve vespertina. Desde un punto de vista fisiológico y clínico, ¿cuál sería la interpretación más adecuada de la relación entre su intervención dietética actual y su sintomatología?. La ingesta elevada de fibra mejora siempre el tránsito intestinal independientemente del estado de hidratación, por lo que los síntomas deben atribuirse a causas neurológicas. El aumento de fibra sin una adecuada hidratación puede empeorar el tránsito intestinal y contribuir a síntomas gastrointestinales y sistémicos en el anciano. La baja ingesta hídrica no tiene impacto relevante en el tránsito intestinal en personas mayores, ya que el colon compensa aumentando la absorción de agua. El estreñimiento en el anciano depende exclusivamente del enlentecimiento fisiológico intestinal, por lo que la dieta tiene un papel secundario en su manejo. Mujer de 89 años con deterioro cognitivo moderado, dependencia parcial y dieta triturada desde hace meses. El equipo introduce un sistema automatizado de dispensación que mejora la homogeneidad y seguridad, pero tras semanas se observa menor adherencia y rechazo progresivo de las comidas. Desde una perspectiva clínica y conductual, ¿cuál sería la explicación más probable de este fenómeno?. La reducción de variabilidad sensorial y de estímulos asociados a la comida puede disminuir el interés y la motivación en pacientes con deterioro cognitivo. Los sistemas automatizados reducen el valor nutricional de los alimentos, lo que genera una disminución secundaria del apetito. La textura homogénea dificulta la digestión intestinal, provocando saciedad precoz y rechazo alimentario. La mejora de la seguridad microbiológica reduce la exposición a estímulos gustativos, lo que condiciona una adaptación negativa del paladar. Mujer de 84 años, institucionalizada, con deterioro cognitivo leve, pérdida de peso progresiva (6% en 2 meses) y baja ingesta en las comidas principales, aunque acepta pequeñas cantidades entre horas. Presenta fatiga precoz al comer y suele dejar los platos a la mitad. El equipo plantea distintas estrategias para mejorar la ingesta energética total sin aumentar el rechazo alimentario. Desde un punto de vista clínico y conductual, ¿cuál sería la intervención más adecuada en este contexto?. Mantener el esquema de tres comidas principales, aumentando progresivamente el tamaño de las raciones para estimular la adaptación del paciente a volúmenes mayores. Reorganizar la alimentación en tomas más pequeñas y frecuentes, incorporando alimentos de alta densidad energética en formatos fácilmente consumibles entre comidas. Priorizar exclusivamente suplementos líquidos completos en sustitución de las comidas principales para asegurar el cumplimiento de requerimientos nutricionales. Reducir la variedad de alimentos ofrecidos para evitar sobreestimulación y facilitar la toma completa de cada comida principal. Varón de 89 años, con disfagia leve a líquidos, hidratación insuficiente y antecedentes de infección urinaria recurrente. Mantiene dieta oral con buena aceptación de sólidos blandos, pero rechaza el agua por falta de interés. El equipo valora diferentes estrategias para mejorar la hidratación sin comprometer la seguridad de la deglución. Desde un enfoque fisiológico y práctico, ¿qué opción sería más adecuada?. Priorizar exclusivamente el uso de agua gelificada como única fuente de hidratación para asegurar consistencia y evitar riesgos durante la deglución. Ofrecer líquidos espesados con diferentes sabores y temperaturas, junto con otras fuentes de hidratación alimentaria, adaptando la viscosidad a la tolerancia del paciente. Mantener el agua sin modificar su textura para preservar el reflejo deglutorio, aunque exista riesgo ocasional de tos durante la ingesta. Sustituir la hidratación por alimentos sólidos con alto contenido en agua, evitando el consumo directo de líquidos para minimizar el riesgo de aspiración. |




