Tema 18 Atención y cuidados en el anciano
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Título del Test:
![]() Tema 18 Atención y cuidados en el anciano Descripción: Oposiciones TCAE |



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En geriatría, la edad cronológica se caracteriza principalmente por: Determinarse por el tiempo transcurrido desde el nacimiento y tener implicación legal. Basarse en el estado funcional de órganos comparado con patrones por edad. Medirse mediante escalas centradas en roles e integración comunitaria. Depender de rasgos psicológicos y de la vivencia subjetiva del envejecimiento. La edad biológica o fisiológica se define como: La capacidad para mantener roles sociales con autonomía razonable. El estado funcional de órganos comparado con estándares para cada edad/grupo. La edad determinada por el marco legal (voto, jubilación, mayoría de edad). La edad modulada por la autopercepción de “sentirse mayor”. El pilar de la valoración geriátrica al estimar la edad funcional es: El recuento de comorbilidades crónicas y su duración acumulada. La interpretación de pirámides poblacionales por cohortes y sexo. El uso de escalas de evaluación para medir capacidades y desempeño. La cuantificación del gasto farmacéutico anual por persona mayor. La pirámide de población tipo “ánfora” se asocia a: Población joven con base amplia y vértice estrecho. Población madura con ensanchamiento en edades medias. Población estable con equilibrio intergeneracional sostenido. Población envejecida con más ancianos que jóvenes. El índice de Sundbarg toma como referencia el grupo: 0–14 años, comparándolo con mayores de 65. 15–50 años, considerándolo como el 100% para relacionar otros grupos. 50+ años, estimándolo como el tramo de máxima dependencia. 65+ años, comparándolo con población activa laboral. Según el porcentaje de >65 años respecto al total, un país se considera envejecido si el índice es: Inferior al 8%. Entre 8% y 11%. Superior al 11%. Igual o inferior al 10%. El coeficiente de renovación (índice de envejecimiento) se calcula como: Población 15–50 / población total. Población 0–14 / población >65. Población total / población >80. Población >65 / población 0–14. En la organización de la asistencia geriátrica, la atención ofertada por el “primer nivel” corresponde a: Atención Primaria y dispositivos extrahospitalarios. Hospitales generales de agudos del área. Hospitales geriátricos y residencias asistidas. Unidades monográficas de media-larga estancia. El Hospital de Día Geriátrico se caracteriza por: Disponer de camas de hospitalización para ingresos breves. Funcionar como recurso de urgencias sociales y sanitarias. Ser un centro diurno sin camas que completa la recuperación psico-físico-social. Ser un dispositivo exclusivamente residencial con atención nocturna. Una función típica de los dispositivos de tercer nivel (hospitales geriátricos/cuidados continuados) es: Exclusivamente coordinación de recursos comunitarios. Únicamente prevención primaria a gran escala. Solo seguimiento ambulatorio de patología crónica estable. Asistencia, docencia e investigación con enfoque geriátrico. El acto geriátrico se orienta especialmente a: Fomentar decisiones propias y uso de capacidades, considerando valores e historia vital. Estandarizar rutinas para reducir variabilidad clínica en todos los mayores. Priorizar la perfección técnica aunque implique sustituir al paciente. Maximizar objetivos ambiciosos para acelerar el rendimiento funcional. En la metodología del acto geriátrico, es una recomendación clave: Marcar hora exacta y tiempo límite para entrenar tolerancia al esfuerzo. Evitar imponer un ritmo externo y permitir que el mayor siga su propio ritmo. Corregir cada imperfección para asegurar ejecución “correcta” de la tarea. Sustituir al paciente en cuanto aparezcan signos leves de fatiga. En la tipología “situaciones salud-enfermedad”, el anciano frágil se define por: Ser >65 sin patología y sin problemática funcional, mental o social. Tener una enfermedad aguda y comportarse como adulto enfermo típico. Presentar dependencia clara en ABVD y alteración mental frecuente. Cumplir una o más condiciones de riesgo (p. ej., >80, caídas, polifarmacia, vive solo). Un criterio que NO aparece como característico del “anciano frágil” es: Ingreso hospitalario durante el último año. Polifarmacia mantenida. Vive solo de forma habitual. Ausencia total de problemática funcional, mental y social. El envejecimiento primario se describe como: Deterioro permanente derivado de enfermedades sufridas. Proceso inevitable que comienza temprano y progresa con los años. Conjunto de recaídas y secuelas de patologías crónicas avanzadas. Proceso exclusivamente psicosocial ligado a la jubilación. En la clasificación por grupos (“viejo-joven”, “viejo-viejo”, “viejo de edad avanzada”), el viejo-viejo suele situarse en: 55–64 años aproximadamente. 65–74 años aproximadamente. 75–84 años aproximadamente. ≥90 años de forma preferente. En el envejecimiento, respecto al gusto/olfato, es más característico: Mayor pérdida para sabores salados que dulces y disminución del olfato. Mayor pérdida para sabores dulces que salados y aumento del olfato. Aumento de centros neuronales primarios y mayor agudeza gustativa. Hipersensibilidad mantenida a sabores y olores por compensación central. En piel, el aumento de susceptibilidad a úlceras por presión se relaciona con: Incremento de grasa subcutánea y mayor hidratación dérmica. Pérdida de grasa subcutánea y mayor fragilidad cutánea. Aumento de elastina y flexibilización del colágeno. Mayor sudoración por hiperactividad de glándulas sebáceas. Sobre osteoporosis en la mujer, el texto destaca que se acelera especialmente: En los 10 primeros años tras la menarquia. En los 3 primeros años tras el inicio de la andropausia. En los 5 primeros años tras la menopausia por déficit de estrógenos. En los 2 primeros años tras la jubilación por sedentarismo. A nivel respiratorio funcional, es típico encontrar: Disminución de frecuencia respiratoria y aumento de capacidad vital. Aumento de capacidad pulmonar total y menor volumen residual. Estabilidad alveolo-capilar con aumento de difusión de gases. Aumento de frecuencia respiratoria y disminución de capacidad vital. En aparato digestivo, un cambio descrito a nivel esofágico es: Dilatación y alteración de ondas peristálticas con enlentecimiento del tránsito. Hiperacidez gástrica con aumento de pepsina y fermentos pancreáticos. Incremento de motilidad intestinal con mayor absorción de grasas. Hipertonía de esfínteres anales con mayor continencia. En aparato urinario, el riñón puede presentar: Aumento de glomérulos y nefronas con incremento del filtrado. Pérdida de volumen (aprox. 25–40%) y reducción de glomérulos/nefronas. Aumento del flujo plasmático renal y depuración sostenida. Hiperelasticidad vesical con mejor capacidad contráctil. En sistema nervioso, se menciona que el peso cerebral se reduce aproximadamente: 3% entre los 60 y 80 años. 6% entre los 50 y 70 años. 11% entre los 45 y los 85 años. 20% entre los 40 y 60 años. En modificaciones sociales, la crisis de la jubilación en muchos casos se vincula a: Aumento del prestigio social y ampliación inmediata de redes de apoyo. Incremento del poder adquisitivo y mayor rol comunitario. Mantenimiento del grupo laboral y refuerzo automático de amistades. Pérdida de rol, disminución de ingresos y reestructuración vital con aislamiento posible. La valoración geriátrica integral se define como un proceso: Puntual, unidimensional y centrado en diagnóstico biomédico. Diagnóstico, estructurado, dinámico, multidimensional e interprofesional. Básicamente social y orientado a recursos económicos del mayor. Exclusivamente funcional, sin incluir esfera clínica ni mental. Una diferencia central entre valoración geriátrica integral y valoración médica habitual es: El menor interés por el estado funcional del mayor. La renuncia a instrumentos cuantitativos por baja validez. La multidisciplinariedad y el uso de escalas cuantitativas. La priorización exclusiva de pruebas complementarias. En la entrevista con el anciano, es una recomendación explícita: Trato de “tú” desde el inicio para reducir distancia terapéutica. Lenguaje rápido y técnico para evitar infantilización. Mantener estímulos (ruido/televisión) para simular ambiente real. Vocalizar, hablar despacio, y adaptar lenguaje al nivel cultural. En valoración clínica, un ejemplo de presentación atípica de enfermedad en el mayor es: Infarto agudo de miocardio sin dolor. Neumonía con fiebre muy elevada como signo constante. Tumores siempre con dolor localizado precoz. Infecciones siempre con clínica florida y típica. Sobre historia farmacológica, el documento remarca que el riesgo de iatrogenia en el mayor es: Similar al adulto, sin incremento significativo. Solo ligeramente superior (≈1,2 veces). Marcadamente superior (≈3–5 veces más que el adulto). Inferior por menor metabolización de principios activos. Entre los grupos de fármacos de especial vigilancia se incluyen: Antibióticos betalactámicos, antipalúdicos y antifúngicos tópicos. Antiinflamatorios tópicos, antihistamínicos y mucolíticos. Antiácidos, antiespasmódicos y suplementos de hierro. Diuréticos, antihipertensivos, digitálicos, antidepresivos, neurolépticos y sedantes. En la escala de incapacidad física de la Cruz Roja, el grado 0 corresponde a: Se vale por sí mismo y anda con normalidad; realiza AVD suficientemente. Deambula con bastón y presenta incontinencia habitual. Inmovilidad en cama o sillón con incontinencia total. Precisa ayuda para casi cualquier AVD e incontinencia ocasional. En el índice de Barthel, una puntuación >60 suele indicar: Dependencia grave establecida. Dependencia leve o independencia funcional. Dependencia total con necesidad de enfermería constante. Dependencia moderada estricta (40–50). En Barthel, “deambulación” independiente implica típicamente: Marcha solo, pero solo si usa andador obligatoriamente. Marcha 10 metros con ayuda de dos personas como mínimo. Necesita grúa o alzamiento y no permanece sentado. Puede andar 50 m (o equivalente en casa) sin ayuda/supervisión; bastón sí, andador no. El índice de Katz traslada resultados a un índice alfabético donde A indica: Máxima independencia en 6 ABVD evaluadas. Independencia solo en alimentación y continencia. Dependencia máxima con necesidad de supervisión constante. Dependencia moderada con ayuda intermitente. El SPMSQ de Pfeiffer se interpreta contando: Aciertos ponderados por estado de ánimo. Errores en 10 ítems, con corrección por nivel educativo. Errores en 30 ítems, sin ajuste por alfabetización. Puntuación por tiempo de ejecución sin considerar fallos. En Pfeiffer, se considera normal un rango de: 0–1 errores. 1–3 errores. 0–2 errores. 2–5 errores. En el Mini Examen Cognoscitivo de Lobo (MEC), es indicativo de deterioro cognitivo cuando la puntuación: Es inferior a 24 puntos sobre 30. Es inferior a 18 puntos sobre 24. Supera 24 puntos sobre 30 de forma persistente. Es superior a 27 puntos sobre 30 con fluctuación. La escala de depresión geriátrica de Yesavage (GDS) se describe como: 17 ítems con gradación 0–2/0–4 para estratificar gravedad. 30 ítems, evita manifestaciones somáticas y es útil para screening en mayores. 9 ítems sí/no con filtro en la cuarta pregunta para continuar. Test de memoria y orientación con 10 preguntas y ajuste educativo. En Yesavage, se consideran valores normales típicamente: Por debajo de 18 puntos. Por debajo de 15 puntos. Por debajo de 11 puntos. Por debajo de 24 puntos. La escala de ansiedad y depresión de Goldberg se caracteriza por: 30 ítems de respuesta múltiple con interpretación por percentiles. 17 ítems con gradación de severidad y punto de corte 18. 10 ítems centrados en memoria, orientación y cálculo. 9 ítems sí/no por subescala, con punto de corte en la cuarta pregunta. La escala de Hamilton para depresión, según el texto, no se utiliza para diagnosticar, sino para: Estratificar gravedad y monitorizar variaciones clínicas. Identificar dependencia en ABVD con índice alfabético. Clasificar recursos sociales según disponibilidad de cuidadores. Estimar riesgo de caídas por patrón de marcha. En Hamilton, una puntuación de referencia para depresión moderada se sitúa en: 11 puntos. 18 puntos. 24 puntos. 30 puntos. La escala OARS se integra dentro de: Valoración clínica cardiovascular del mayor. Valoración funcional en ABVD (autocuidado). Valoración social de recursos y relaciones de apoyo. Valoración afectiva específica para ansiedad. En promoción de la salud en ancianos, el objetivo priorizado se centra en: Reducir exclusivamente mortalidad global anual. Aumentar expectativa de vida sin considerar función. Sustituir prevención por tratamiento por “edad avanzada”. Mantener autonomía, evitar dependencia y mejorar calidad de vida. La prevención primaria se define como: Rehabilitar para evitar secuelas tras enfermedad establecida. Evitar aparición de lesiones/enfermedades actuando sobre riesgos en fase prepatogénica. Detectar precozmente enfermedades asintomáticas ya presentes. Reducir recaídas mediante tratamiento de complicaciones tardías. Reducir recaídas mediante tratamiento de complicaciones tardías. Prevención primaria exclusivamente, por máxima eficiencia. Prevención secundaria únicamente, por alta carga de enfermedad. Prevención secundaria y terciaria, con educación sanitaria asociada. Prevención terciaria solamente, por foco en dependencia establecida. Entre contenidos de educación sanitaria, “higiene del entorno” incluye: Solo higiene corporal y elección de prendas adecuadas. Únicamente vacunación antigripal y suplementos vitamínicos. Exclusivamente prevención de automedicación y polimedicación. Ventilación, limpieza del hogar y reducción de riesgos de caídas (iluminación, suelos, baño). En la atención a los ancianos, el cuidador informal se caracteriza por: Provenir de la red social del receptor y prestar apoyo voluntario sin remuneración. Trabajar desde instituciones públicas con formación reglada obligatoria. Ser contratado siempre por el sistema sanitario público. Actuar solo de forma intermitente y sin responsabilidad principal del cuidado. Según la Ley 39/2006, Grado II (dependencia severa) implica: Ayuda para ABVD al menos una vez al día o apoyo intermitente/limitado. Ayuda para ABVD dos o tres veces al día, sin requerir apoyo permanente del cuidador. Ayuda varias veces al día con apoyo indispensable y continuo. Apoyo generalizado con pérdida total de autonomía en todos los ámbitos. En el índice de estrés/esfuerzo del cuidador, se considera alto grado de estrés cuando la puntuación es: Igual o superior a 5. Igual o superior a 6. Igual o superior a 7. Igual o superior a 9. |




