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Tema 21-Medidas de prevención de la infección hospitalaria

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Título del Test:
Tema 21-Medidas de prevención de la infección hospitalaria

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Oposiciones TCAE

Fecha de Creación: 2026/02/07

Categoría: Oposiciones

Número Preguntas: 50

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Se considera infección nosocomial la que: Aparece durante la hospitalización y no estaba presente ni incubándose al ingreso. Se diagnostica en el hospital aunque estuviera incubándose antes del ingreso. Se adquiere en la comunidad, pero se manifiesta durante el ingreso. Se produce solo tras procedimientos invasivos hospitalarios.

Se produce solo tras procedimientos invasivos hospitalarios. La desinfección sistemática de paredes y suelos. La vigilancia epidemiológica rutinaria del ambiente. El lavado cuidadoso de las manos en cada contacto. La quimioprofilaxis en cualquier tipo de cirugía.

En EPINE 2018, la localización más frecuente de IRAS adquiridas (totales) fue: Respiratorias. Urinarias. Quirúrgicas. Bacteriemias.

La OMS define la infección nosocomial como enfermedad microbiana que afecta a: Solo pacientes ingresados por procesos quirúrgicos. Pacientes por ingreso o tratamiento y personal por su trabajo. Pacientes ingresados >48 h, excluyendo personal sanitario. Personal sanitario únicamente si hay exposición a sangre.

La infección endógena se caracteriza por estar causada por: Microorganismos de la flora comensal del paciente. Microorganismos del entorno hospitalario siempre multirresistentes. Microorganismos transmitidos por vía aérea exclusivamente. Microorganismos procedentes de instrumental médico contaminado.

La “adquisición exógena de flora seguida de infección endógena” implica: Infección por flora original del huésped sin intervención del entorno. Colonización por flora hospitalaria y posterior infección al bajar defensas. Infección por flora ambiental sin colonización previa del paciente. Infección por virus respiratorios adquiridos fuera del hospital.

En el hospital, el “segundo mecanismo” de transmisión citado tras el contacto directo es: Transmisión aérea demostrada con facilidad. Gotitas a larga distancia en quirófano. Vehículos contaminados (medicación, alimentos, instrumental). Únicamente fómites textiles (ropa de cama).

En el medio hospitalario, el conjunto que representa alrededor del 80% de las infecciones es: Urinarias, heridas quirúrgicas, bacteriemias y respiratorias. Digestivas, respiratorias, cutáneas y osteoarticulares. Oculares, urinarias, digestivas y meníngeas. Infecciones por hongos, virus, bacterias y parásitos.

En 2018, la UCI presentó una prevalencia de pacientes con IRAS adquirida en el propio ingreso de: 6,84%. 10,84%. 16,84%. 26,84%.

Una herida quirúrgica “limpia” es aquella en la que: Se penetra en tubo digestivo sin signos de infección. Se accede a cavidades comunicadas con el exterior. No se penetra en vías respiratoria/digestiva/genitourinaria/orofaríngea ni en tejidos infectados. Es una herida traumática no reciente con tejido desvitalizado.

Herida “contaminada” (clasificación por contaminación) se corresponde mejor con: Herida abierta reciente (<4 h) o alteración de técnica estéril. Herida traumática >8 h con tejido desvitalizado. Cirugía sin acceso a cavidades comunicadas con el exterior. Herida que cicatriza por primera intención.

En la prevención de infección urinaria con sonda, una medida correcta es: Elegir siempre el catéter de mayor calibre para reducir obstrucciones. Mantener circuito abierto para facilitar el vaciado frecuente. Mantener flujo urinario sin acodamientos y usar circuito cerrado con válvula antirretorno. Desconectar el sistema periódicamente para revisar sedimentos.

La bolsa colectora en paciente con sonda debe situarse: A nivel de la vejiga para evitar reflujo. Por encima de la vejiga para facilitar drenaje. A un nivel más bajo que la vejiga. A la altura del muslo para disminuir tracción.

En paciente sin sonda, una recomendación para reducir infección urinaria es: Higiene genital siempre de región anal a genitales. Higiene con agua y antiséptico no irritante, evitando jabón para no alterar pH. Limitar hidratación a <1500 ml/día para disminuir frecuencia miccional. Retener micción para evitar molestias nocturnas.

En prevención de infecciones quirúrgicas, la quimioprofilaxis no se realizará en cirugía limpia salvo: Cuando se coloquen prótesis o derivaciones. Cuando el paciente sea >65 años. Cuando la intervención sea abdominal. Cuando exista anestesia general prolongada.

En prevención de infecciones respiratorias se indica, entre otras, la medida de: Evitar traqueotomías innecesarias. Usar humidificadores de forma sistemática. Esterilizar tubos endotraqueales reutilizables tras cada uso. Evitar fisioterapia respiratoria por riesgo de aerosoles.

La medida más eficaz en prevención de bacteriemias es: Uso sistemático de filtros intravenosos terminales. Desinfección intensiva de paredes y suelos. Elección y mantenimiento cuidadoso de cánulas arteriales y venosas. Control bacteriológico rutinario del ambiente.

En “grado I (eficacia probada)” NO se incluye: Drenaje urinario cerrado. Lavado de manos. Luz ultravioleta. Vigilancia de catéteres intravenosos.

La “técnica de la doble bolsa” consiste en: Usar dos bolsas dentro de la habitación y desechar ambas en el box. Dejar una bolsa dentro y otra fuera, introduciendo la interior cerrada dentro de la exterior. Doblar la bolsa única en dos capas para impermeabilizarla. Trasladar la bolsa abierta al exterior y cerrarla fuera del box.

En la técnica de aislamiento, la desinfección final se realiza: Solo al inicio del aislamiento, antes de ingresar al paciente. Cada vez que se manipulan deyecciones. Cuando el paciente se ha marchado de la habitación. Únicamente si el aislamiento fue respiratorio.

El aislamiento estricto está dirigido principalmente a infecciones: Muy contagiosas/virulentas que se propagan por gotitas y contacto directo. Exclusivamente transmitidas por vía digestiva. De transmisión hemática sin riesgo por contacto. De baja contagiosidad y transmisión ambiental dudosa.

En aislamiento estricto, una especificación correcta es: Habitación compartida siempre con pacientes no infectados. Uso esencial de máscara, bata y guantes para entrar. Mascarilla solo si se prevé estancia >10 minutos. Lavado de manos solo si hay contacto con fluidos.

Una enfermedad que requiere aislamiento estricto (clásico) según el texto es: Varicela. Leptospirosis. Hepatitis vírica A. VIH.

En aislamiento respiratorio, la duración indicada para parotiditis es: Hasta 4 días tras el comienzo del rash. Hasta 5 días tras el comienzo del rash. Hasta 7 días tras el comienzo del tratamiento. Hasta 9 días tras el comienzo de la inflamación.

En aislamiento respiratorio, una norma de habitación indicada es: Habitación individual con puerta cerrada para preservar presión negativa. Habitación compartida con puerta abierta para aireación máxima. Habitación individual sin requisitos de ventilación específica. Habitación doble si ambos pacientes tienen diagnósticos distintos.

En aislamiento respiratorio, respecto a guantes: Son obligatorios para todo el personal que entre. No son necesarios salvo manipulación de pañuelos/objetos contaminados. Son necesarios solo para visitas familiares. Sustituyen el lavado de manos al salir.

En aislamiento entérico, una norma correcta es: La bata no es necesaria en ninguna maniobra. Las manos se lavan con jabón normal únicamente si hay heces visibles. Cuñas/orinales serán de uso exclusivo y al final se desinfectan con lejía (a veces esterilización). No es necesario avisar del riesgo en traslados aunque exista incontinencia.

En aislamiento cutáneo (piel y heridas), la mascarilla se usa: Siempre que se entre en la habitación. Solo cuando se haga una cura. Solo en traslados fuera de la unidad. Únicamente en visitantes, no en personal.

En aislamiento protector o inverso, el objetivo es: Evitar que el paciente contagie al entorno. Evitar que el entorno infecte a un paciente no contagioso y vulnerable. Reducir aerosoles durante procedimientos invasivos. Prevenir transmisión fecal-oral por contacto indirecto.

En aislamiento protector o inverso, una norma indicada es: Mascarilla opcional si el paciente no tose. Bata limpia para entrar y estéril para curas o contacto. Guantes solo si hay exposición a sangre visible. Traslados frecuentes para evitar aislamiento prolongado.

En el aislamiento del síndrome de inmunodeficiencia adquirida, material contaminante incluye: Sudor y lágrimas. Saliva y heces sin sangre. Sangre, semen y secreciones vaginales. Orina siempre, aunque no tenga sangre.

En la clasificación actual (CDC), los aislamientos se simplifican en: Precauciones estándar y precauciones según mecanismo de transmisión. Aislamiento estricto, respiratorio, entérico y cutáneo. Aislamiento quirúrgico y aislamiento médico. Precauciones por gotas y precauciones por fómites.

Las precauciones estándar incluyen evitar contacto con fluidos como: Orina siempre, aunque no haya sangre. Sudor y saliva en cualquier circunstancia. Líquidos contaminados visiblemente con sangre y varios líquidos estériles corporales (p. ej., LCR, pleural). Aire exhalado y partículas ambientales.

En precauciones estándar, sobre guantes: Sustituyen siempre la higiene de manos si no hay suciedad visible. Pueden reemplazar el lavado tras retirarlos si se usó solución alcohólica antes. No sustituyen la higiene de manos. Deben lavarse y reutilizarse si no están rotos.

En transmisión aérea (precauciones por mecanismo), se destaca: Puerta siempre abierta para aumentar recambio de aire. Restricción de personal/visitas y puerta cerrada, intentando máxima aireación sin abrirla. No se requiere mascarilla si la estancia es breve. No aplica a tuberculosis pulmonar o laríngea.

En transmisión por gotas, el texto indica que las partículas pueden llegar: Hasta 1 metro al hablar y hasta 4 metros al toser/estornudar. Hasta 4 metros al hablar y hasta 10 metros al toser. Solo hasta 50 cm independientemente del acto. Solo a distancias >5 metros, por eso se deja puerta abierta.

En precauciones de contacto, es correcto que: El requisito principal es no tocar al paciente sin protección. Siempre es imprescindible habitación individual. Las batas están contraindicadas para evitar contaminación cruzada. Las visitas no tienen restricciones.

Antes de un lavado correcto de manos, se recomienda: Uñas largas para aumentar superficie de fricción. Uso de anillos y reloj para controlar tiempos. Uñas cortas, sin esmalte y sin joyas/reloj. Aplicar crema hidratante inmediatamente antes del lavado quirúrgico.

El lavado de manos rutinario o higiénico dura aproximadamente: 15–30 segundos de fricción con jabón. 30–60 segundos con jabón antiséptico. 2 minutos con jabón antiséptico hasta codos. 5 minutos con cepillado de uñas.

La antisepsia de manos con solución hidroalcohólica dura: 10–15 segundos, hasta evaporación parcial. Mínimo 30 segundos, hasta que estén completamente secas. 2 minutos, incluyendo antebrazos. 6 minutos, con secado estéril.

El lavado de manos quirúrgico (según el procedimiento detallado) incluye como duración total aproximada: 2 minutos. 3 minutos. 6 minutos. 10 minutos.

En el lavado higiénico, el secado recomendado es: Toalla de tela multiuso, desde codo a dedos. Toalla desechable, desde dedos hacia el codo. Aire caliente, sin papel, desde palma a uñas. Toalla estéril, frotando vigorosamente.

Según categorías CDC/HICPAC, la Categoría IA significa: Tema sin resolver, sin evidencia suficiente. Requerido por legislación/estándar. Sugerido por estudios clínicos sugestivos. Fuertemente recomendado y apoyado por múltiples estudios bien diseñados.

Si las manos no están visiblemente sucias, la recomendación principal para descontaminación rutinaria es: Solo agua, sin jabón, para evitar dermatitis. Solución alcohólica para fricción de manos (alternativa: agua y jabón antimicrobiano). Toallitas antimicrobianas como sustituto equivalente a alcohol. Yodóforos siempre, por mayor espectro.

Ante sospecha o exposición a Bacillus anthracis, se recomienda: Alcohol gel como primera opción por su alta eficacia en esporas. Clorhexidina al 4% como desinfectante exclusivo. Lavado con agua y jabón (físico) porque alcohol/clorhexidina/yodóforos tienen poca actividad frente a esporas. Solo uso de guantes; la higiene de manos no es prioritaria.

El orden de colocación de prendas para aislamiento (según el texto) es: Calzas, gorro, mascarilla, gafas, bata, guantes (tras lavado de manos). Calzas, mascarilla, gorro, bata, guantes (sin lavado previo). Bata, guantes, mascarilla, gorro, calzas (tras lavado). Mascarilla, bata, calzas, guantes, gorro (tras lavado).

Para retirarse del aislamiento, lo primero en quitarse debe ser: La bata. Las calzas. La mascarilla. Los guantes.

En colocación de guantes estériles, una regla clave es: Tocar la superficie exterior del primer guante para ajustarlo mejor. Introducir los dedos bajo el puño doblado para estirar sin contaminar. Colocar ambos guantes directamente sobre una superficie no estéril. Ajustar primero el segundo guante y después el primero.

La retirada correcta de guantes incluye: Quitar ambos tirando desde la palma externa a la vez. Pellizcar por el exterior del primero y retirarlo sin tocar su parte interior. Retirar el segundo guante tocando la parte externa con la mano desnuda. Lavarlos con agua y jabón para reutilización inmediata.

Sobre el uso de guantes, el texto enfatiza que: Deben usarse siempre, incluso para traslados de pacientes. Pueden lavarse si no hay rotura visible. Sustituyen el lavado de manos en procedimientos breves. Deben usarse cuando sea necesario y el tiempo imprescindible, evitando falsa seguridad.

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