Tema 26 - Prevención de ulceras por presión
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Título del Test:
![]() Tema 26 - Prevención de ulceras por presión Descripción: Oposiciones TCAE |



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La UPP se define con mayor precisión como: Lesión dérmica de origen infeccioso producida por colonización bacteriana. Dermatitis irritativa por humedad mantenida, sin componente isquémico. Excoriación superficial por roce puntual, sin afectación tisular profunda. Lesión de origen isquémico por presión mantenida (y fuerzas asociadas) sobre piel/tejidos, con necrosis. Según el tema, la presión capilar normal se sitúa aproximadamente en: 10–25 mmHg. 20–40 mmHg. 12–20 mmHg. 16–33 mmHg. Se indica que una presión externa de referencia capaz de producir cambios degenerativos en tejidos si se mantiene el tiempo señalado es: 40 mmHg durante 30 minutos. 50 mmHg durante 45 minutos. 60 mmHg durante 30 minutos. 60 mmHg durante 60 minutos. Otros autores señalan que puede aparecer lesión con presión superior a: 10 mmHg durante 4 horas. 15 mmHg durante 3 horas. 20 mmHg durante 2 horas. 33 mmHg durante 30 minutos. En la fisiopatología, la cizalla se asocia de forma más correcta a: Maceración de la epidermis por humedad e hiperhidrosis. Desplazamiento relativo entre planos (piel fijada y estructuras profundas moviéndose), típico del deslizamiento. Daño químico por productos de higiene no adecuados (pH alcalino). Edema por hipoalbuminemia como factor único. ¿Cuál de los siguientes encaja mejor como factor extrínseco?. Diabetes mellitus. Incontinencia urinaria. Roce con la ropa de cama y fricción mantenida. Edad avanzada con piel menos turgente. La compresión prolongada sobre planos duros provoca especialmente: Hiperemia reactiva sostenida con aumento neto de oxigenación tisular. Únicamente lesión epidérmica sin afectación vascular. Disminución/impedimento del flujo sanguíneo local con isquemia y necrosis tisular progresiva. Aumento de la linfa con resolución espontánea rápida. Dentro de las causas/circunstancias que favorecen la aparición, se destaca como causa vascular: Hipertermia por fiebre. Estados de shock (alteración perfusional). Hipersudoración localizada. Hipervitaminosis A. Se consideran especialmente predispuestas por alteración de la conciencia las personas: Comatosas o semicomatosa (p. ej., ancianos, niños, etc., en ese contexto). Con actividad física incrementada y sin limitaciones de movilidad. Con dieta completa y adecuada hidratación. Sin dolor y con reflejos conservados, deambulantes. En decúbito supino/dorsal, un patrón típico de localizaciones de riesgo incluye: Solo codos y muñecas. Pabellón auricular y trocánter exclusivamente. Región frontal y mentón como puntos principales. Talones, sacro, región glútea, espina dorsal, omóplatos/codos y occipucio. En decúbito lateral, es más consistente el grupo de localizaciones: Sacro y occipucio como puntos predominantes. Genitales (varón) y mamas (mujer) como zonas principales. Maleolos, rodillas, trocánter, cadera, hombros/acromion y pabellón auricular. Solo talones y coxis. En posición sedente, la localización característica de UPP es: Occipucio. Tuberosidad isquiática. Omóplato. Región interescapular. Entre los efectos atribuidos a los ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) se incluye: Disminuir la perfusión cutánea para reducir exudado. Aumentar la microcirculación y disminuir el riesgo de isquemia local. Incrementar la fricción para estimular la queratinización. Producir antisepsia potente equiparable a povidona yodada. El tema destaca que una gran proporción de UPP se localiza en sacro/talones/tuberosidad isquiática; la combinación porcentual señalada es: Sacro 20%, talones 40%, isquios 15%. Sacro 15%, talones 20%, isquios 40%. Sacro ~40%, talones ~20%, tuberosidad isquiática ~15% (concentrando gran parte del total). Sacro 60%, talones 10%, isquios 5%. En el “proceso de formación”, la fase caracterizada por erosión y/o flictena corresponde a: Fase eritematosa. Fase necrótica. Fase de granulación. Fase serohemorrágica. En la clasificación de estadios, el Estadio I se asocia principalmente a: Cavernas y tunelizaciones con afectación muscular. Necrosis extensa con exposición ósea. Pérdida total del grosor de la piel con afectación del tejido subcutáneo. Eritema que no palidece/no desaparece al aliviar la presión, con piel íntegra. El Estadio II se define mejor por: Tejido necrótico con afectación del hueso. Exposición de fascia con necrosis muscular. Úlcera profunda con trayectos fistulosos. Pérdida parcial del grosor de la piel (epidermis/dermis) con aspecto de abrasión/ampolla/cráter superficial. El Estadio III se corresponde con: Eritema reversible que desaparece al retirar la presión. Pérdida total del grosor cutáneo con afectación del tejido subcutáneo; puede extenderse hasta fascia sin sobrepasarla. Lesión exclusivamente epidérmica por maceración. Piel intacta con eritema transitorio. En el Estadio IV, es característico encontrar: Destrucción extensa con afectación de músculo/hueso y posible tunelización/cavernas. Únicamente ampolla serosa superficial. Eritema que palidece a la presión. Pérdida parcial del grosor cutáneo sin necrosis. En el proceso evolutivo, la fase en la que la necrosis progresa afectando planos más profundos (conectivo/músculo y, más tarde, hueso) es: Fase eritematosa. Fase necrótica. Fase serohemorrágica. Fase de epitelización. La escala de Norton valora cinco parámetros. La combinación correcta es: Estado general, estado mental, actividad, movilidad e incontinencia. Saturación de O₂, temperatura, dolor, hidratación e ingesta proteica. Riesgo trombótico, anemia, perfusión periférica, IMC y glucemia. Escala de Glasgow, frecuencia cardiaca, urea, sodio y albúmina. Según el texto, un índice Norton de 10 a 12 se interpreta como: Sin riesgo (riesgo mínimo). Alto riesgo (posible proceso de formación). Riesgo bajo. Riesgo exclusivamente por fricción (no por presión). En Norton, cada parámetro puntúa típicamente y el total se mueve en el rango: 1–4 por parámetro; total 5–20. 0–5 por parámetro; total 0–30. 1–3 por parámetro; total 6–18. 0–4 por parámetro; total 0–24. En la “valoración del riesgo” Norton, el tramo 5–9 se considera: Riesgo muy alto. Riesgo moderado. Riesgo bajo. Riesgo inexistente. La escala de Braden cuantifica la presencia de factores de riesgo mediante: 4 parámetros (movilidad, humedad, temperatura, dolor). 5 parámetros (sin fricción/cizalla). 6 parámetros, incluyendo fricción/roce como componente específico. 7 parámetros, incorporando edad como ítem puntuable. En la Braden-Bergstrom, el valor máximo total indicado es: 20 puntos. 23 puntos. 25 puntos. 16 puntos. De acuerdo con el documento, se considera alto riesgo en Braden cuando la puntuación es: Mayor de 18. Entre 15 y 16. Menor de 13. Exactamente 14. La escala EMINA valora cinco dominios. La opción correcta es: Edad, masa muscular, incontinencia, necesidad de ayuda y anemia. Estado mental, movilidad, humedad (RC), nutrición y actividad. Estado general, estado mental, actividad, dolor y temperatura. Edema, hidratación, glucemia, albúmina y Glasgow. En EMINA, el documento considera riesgo moderado cuando la puntuación oscila entre: 4 y 7 puntos. 1 y 3 puntos. 0 y 2 puntos. 8 y 10 puntos. En EMINA, el documento considera riesgo alto cuando la puntuación es: 1–3 puntos. 4–7 puntos. Exactamente 8 puntos. Mayor de 8 puntos. El primer paso del tratamiento preventivo señalado es: Valorar de forma sistemática el riesgo de aparición (mediante escalas). Iniciar antibiótico tópico en prominencias óseas. Realizar masaje vigoroso en talones para aumentar perfusión. Mantener al paciente en reposo absoluto para evitar fricción. Entre las áreas prioritarias del plan preventivo, se incluye explícitamente: Aumentar la fricción para mejorar la queratinización. Mantener la higiene y el aseo de la piel. Reducir la hidratación para disminuir maceración. Sustituir cambios posturales por sedación continua. En sedestación, se propone enseñar al paciente a realizar “pulsiones” (contraer/relajar) con una frecuencia aproximada de: Cada 15 minutos. Cada 60 minutos. Cada 4 horas. Solo cuando aparezca dolor. En los cambios posturales, el documento enfatiza que, para evitar daños por cizalla, al movilizar al paciente se debe: Arrastrar suavemente sobre la sábana para minimizar esfuerzo del cuidador. Deslizar con fricción controlada para mejorar circulación. Mantener al paciente sobre la misma superficie para evitar “picos” de presión. Separar el cuerpo de la superficie de apoyo (levantar), evitando arrastrar. ¿Cuál es un ejemplo claro de superficie dinámica (alivio de presión) frente a una estática?. Cojín de espuma convencional. Colchoneta de fibra. Colchón alternante de aire. Sobrecolchón viscoelástico. Según la tabla del tema, una superficie estática típica para reducción de presión en riesgo bajo es: Cama fluidificada o de suspensión. Colchón de látex. Colchón de posición lateral (sistema dinámico). Colchón alternante de aire (alto). Se identifica como ejemplo de soporte para riesgo medio/alto dentro de superficies dinámicas: Colchoneta/cojín de agua. Colchoneta/cojín de fibra. Colchón de espuma. Camas fluidificadas o de suspensión. Entre las medidas para mejorar la circulación sanguínea local, la intervención base indicada es: Deambulación precoz (y movilizaciones pasivas si no es posible). Hielo local mantenido para evitar hiperemia. Compresión local continua para “endurecer” la piel. Alcohol tópico para vasodilatación sostenida. Sobre el masaje como medida preventiva/local, el documento señala como criterio de precaución/contraindicación relevante: Que el paciente tenga piel seca (siempre contraindicado). Que la temperatura ambiental sea inferior a 20 ºC. Que exista enrojecimiento persistente/no reversible que sugiera mala tolerancia a la presión. Que la zona sea glútea (siempre indicado). En cuidados de la piel, la recomendación más alineada con el texto es: Secar sin frotar y aplicar hidratantes, evitando jabones alcalinos. Frotar vigorosamente para estimular la microcirculación. Usar colonias/alcohol para “desinfectar” de forma rutinaria. Mantener la piel húmeda para evitar grietas. Respecto a incontinencia y riesgo cutáneo, una medida coherente con el tema es: Evitar cualquier higiene para no irritar la piel. Incrementar la humedad local para disminuir fricción. Mantener piel/ropa de cama limpias y secas, con productos absorbentes y control de incontinencia cuando sea posible. Aplicar antiséptico a diario como limpieza rutinaria. En soporte nutricional, el aporte calórico orientativo recomendado se expresa como: 30–35 kcal/kg/día. 10–15 kcal/kg/día. 45–55 kcal/kg/día. 20–25 kcal/kg/día. En el mismo apartado, el aporte proteico recomendado se aproxima a: 1,25–1,5 g/kg/día. 0,3–0,6 g/kg/día. 2,5–3,0 g/kg/día. 0,8–1,0 g/kg/día (en todos los casos, sin matices). La hidratación adecuada se sitúa, según el documento, en torno a: 0,5 L/día. 0,8 L/día. 1,5 L/día (aprox.). 3,5 L/día (sistemáticamente). En el tratamiento curativo (material), se incluye como recurso preventivo-terapéutico de soporte: Únicamente gasas secas (evitando apósitos modernos). Solo antisépticos tópicos de rutina. Exclusivamente vendajes compresivos continuos. Colchones antiescaras de presión alterna (entre otros). En la valoración de la lesión, el documento contempla parámetros como localización, estadio, dimensiones, tipo de tejido, exudado, dolor e infección. ¿Cuál NO corresponde a ese listado?. Dimensiones (longitud/anchura y presencia de tunelizaciones). Tipo de tejido en el lecho (necrótico, granulación, etc.). Presión arterial sistólica como parámetro del lecho de la herida. Presencia de signos clínicos de infección (exudado purulento, mal olor, bordes inflamados, fiebre). En el cuidado por estadio, para Estadio I se indica típicamente: Desbridamiento quirúrgico sistemático. Lavar y secar, aplicar productos como AGHO y reforzar prevención. Empaquetamiento profundo con alginatos siempre. Antisépticos rutinarios a diario por defecto. En el apartado de desbridamiento, se enumeran tipos. ¿Cuál combinación coincide con el documento?. Solo desbridamiento químico y térmico. Únicamente desbridamiento por fricción mecánica. Desbridamiento por radioterapia y crioterapia. Desbridamiento quirúrgico/cortante y opciones como osmótico y enzimático (entre otros). Sobre los hidrocoloides, la afirmación correcta es: Favorecen cura en ambiente húmedo; pueden favorecer desbridamiento autolítico y requieren menos cambios, con limitaciones según estadio/situación. Son exclusivamente para heridas secas sin exudado y siempre infectadas. No pueden utilizarse en contacto con piel íntegra por riesgo de necrosis inmediata. Su función principal es aportar compresión elevada para “cerrar” la herida. El documento recuerda que, en limpieza de lesiones crónicas, el uso rutinario de antisépticos: Es imprescindible siempre porque acelera epitelización. Está indicado de forma sistemática en cualquier estadio. Sustituye la necesidad de desbridamiento y apósitos. Se desaconseja porque puede lesionar tejido sano y retrasar la cicatrización. |




