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TEMA 8 GERIATRIA

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Título del Test:
TEMA 8 GERIATRIA

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TEST GERIATRIA

Fecha de Creación: 2026/04/16

Categoría: Otros

Número Preguntas: 10

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Temario:

Mujer de 86 años, institucionalizada, con antecedentes de Síndrome de fragilidad y sospecha clínica de Sarcopenia, que presenta pérdida de 6 kg en los últimos 4 meses (aproximadamente 9% del peso corporal), IMC actual de 19.2, ingesta estimada inferior a 1000 kcal/día y consumo proteico claramente insuficiente. Durante la valoración funcional se observa fatiga significativa durante las comidas, abandono frecuente del plato a mitad de la ingesta y preferencia marcada por alimentos dulces y de textura blanda. Analíticamente presenta albúmina en rango bajo-normal y proteína C reactiva ligeramente elevada. No presenta disfagia diagnosticada, pero sí enlentecimiento en la ingesta. El equipo plantea intervención nutricional. ¿Cuál es la estrategia MÁS adecuada considerando el contexto clínico, funcional y metabólico global?. Diseñar un plan dietético estructurado basado en patrón mediterráneo clásico con alimentos frescos, priorizando calidad nutricional global y educación dietética progresiva para mejorar la adherencia a medio plazo. Introducir suplementación hiperproteica entre comidas manteniendo el patrón dietético actual sin modificaciones relevantes para evitar rechazo en el entorno institucional. Implementar un plan de enriquecimiento energético y proteico de los platos habituales junto con fraccionamiento de ingestas y adaptación a preferencias, priorizando adherencia funcional frente a ideal teórico. Mantener el menú estándar del centro ajustando únicamente el tamaño de las raciones y supervisando la ingesta sin modificar la composición nutricional.

Varón de 79 años, independiente para actividades básicas, diagnosticado de sarcopenia confirmada mediante criterios funcionales y de masa muscular, que realiza entrenamiento de fuerza supervisado tres veces por semana a las 9:00 horas. Refiere buena adherencia tanto al ejercicio como a la alimentación. La ingesta proteica total estimada es de 1.2–1.3 g/kg/día, distribuida de forma desigual: desayuno con bajo contenido proteico (<10 g), comida moderada (~20 g) y cena con alto contenido proteico (>50 g). Tras 4 meses de intervención no se observa mejoría significativa en masa muscular ni fuerza. Función renal conservada, sin signos de inflamación sistémica. ¿Cuál es el ajuste MÁS relevante desde el punto de vista fisiológico y nutricional?. Incrementar la ingesta proteica total diaria hasta valores superiores a 1.5 g/kg manteniendo la distribución actual para mejorar el balance nitrogenado global. Introducir suplementación proteica nocturna como estrategia para mejorar la síntesis proteica durante el descanso. Redistribuir la ingesta proteica a lo largo del día asegurando aportes suficientes en desayuno y periodo post-ejercicio para alcanzar umbrales anabólicos por toma. Sustituir parte de las proteínas animales por proteínas vegetales para mejorar la eficiencia metabólica del músculo esquelético.

Mujer de 75 años con diagnóstico de osteoporosis, sin fracturas previas, en seguimiento ambulatorio. Dieta habitual caracterizada por alto consumo de cereales integrales sin fermentar, legumbres y semillas, con bajo consumo de productos lácteos. Refiere adherencia a suplementación de calcio (1000 mg/día) desde hace más de 18 meses. Analítica reciente con niveles adecuados de vitamina D. Densitometría sin mejoría significativa respecto a controles previos. No presenta otras patologías relevantes ni toma medicación que interfiera directamente con el metabolismo óseo. ¿Cuál es la interpretación MÁS adecuada desde el punto de vista nutricional?. La biodisponibilidad del calcio puede estar comprometida por la elevada carga de fitatos en la dieta, siendo necesario ajustar combinaciones alimentarias y técnicas culinarias. La suplementación de calcio compensa completamente cualquier interacción dietética, por lo que el patrón alimentario no tiene un impacto relevante en este contexto. El aporte total de calcio es insuficiente en relación con las necesidades del paciente, por lo que debería incrementarse la suplementación sin modificar otros factores dietéticos. La ausencia de vitamina C en cantidades elevadas puede ser el principal factor limitante en la respuesta de la densidad mineral ósea.

Paciente de 83 años con antecedentes de ictus isquémico y diagnóstico de disfagia orofaríngea. Durante la valoración clínica se observa tos y aclaramiento de garganta con líquidos finos, mientras que tolera mejor líquidos con ligera viscosidad. No presenta aspiraciones evidentes con texturas más densas. Se realiza clasificación funcional según el marco IDDSI, encontrándose en un rango intermedio de tolerancia. El paciente muestra rechazo parcial a líquidos muy espesos por problemas de palatabilidad. ¿Cuál es la intervención MÁS adecuada en este escenario clínico?. Mantener la administración de líquidos finos en pequeños volúmenes distribuidos a lo largo del día para favorecer la hidratación global. Adaptar la viscosidad de los líquidos a un nivel ligeramente espeso (IDDSI 1), ajustando de forma individual según la respuesta clínica observada. Espesar todos los líquidos a niveles elevados independientemente de la tolerancia, priorizando la máxima seguridad teórica. Reducir la ingesta de líquidos y aumentar la proporción de alimentos sólidos adaptados para disminuir el riesgo de aspiración.

Varón de 88 años, institucionalizado, con diagnóstico de fragilidad avanzada, sarcopenia confirmada y disfagia orofaríngea clasificada como nivel 4 según IDDSI. Presenta pérdida de peso progresiva, ingesta reducida (<60% de lo ofrecido), saciedad precoz y fatiga durante las comidas. El equipo refiere que el paciente rechaza volúmenes grandes y muestra mejor tolerancia a pequeñas cantidades. No hay contraindicación para suplementación nutricional. Analítica con albúmina baja y PCR elevada. ¿Cuál es la estrategia MÁS adecuada desde un enfoque clínico integrado?. Aumentar el volumen de las comidas adaptadas en textura nivel 4 para intentar cubrir requerimientos diarios completos. Mantener dieta triturada estándar priorizando la aceptación del paciente sin modificar el contenido energético ni proteico. Diseñar preparaciones de textura homogénea nivel 4 con alta densidad energética y proteica, fraccionadas en pequeñas tomas e incluyendo enriquecimiento progresivo. Evitar el uso de suplementos nutricionales para fomentar la alimentación basada exclusivamente en alimentos convencionales.

Varón de 77 años con diagnóstico de sarcopenia confirmado mediante baja masa muscular y disminución de fuerza, asociado a enfermedad inflamatoria crónica de bajo grado (PCR persistentemente elevada). Presenta ingesta proteica estimada de 1.3–1.4 g/kg/día con adecuada distribución a lo largo del día. A pesar de adherencia tanto a la dieta como a un programa de ejercicio de fuerza supervisado, no se observan mejoras significativas en masa ni función muscular tras 5 meses de seguimiento. No presenta insuficiencia renal ni otras comorbilidades relevantes. ¿Cuál es la interpretación MÁS adecuada del caso desde el punto de vista nutricional y fisiopatológico?. La ingesta proteica actual sigue siendo insuficiente para inducir adaptación muscular, por lo que debería incrementarse de forma significativa sin otros cambios. El tipo de proteína ingerida es el principal factor limitante, siendo necesario sustituir completamente las fuentes actuales por proteínas de mayor valor biológico. El problema radica en una distribución subóptima de la proteína, que debe concentrarse en una única ingesta para maximizar la síntesis muscular. El estado inflamatorio puede estar generando resistencia anabólica, por lo que el abordaje debe contemplar factores adicionales más allá del aporte proteico.

Mujer de 82 años con osteoporosis diagnosticada hace 3 años, sin fracturas previas, residente en centro sociosanitario. Dieta equilibrada con ingesta de calcio adecuada según estimaciones dietéticas. Presenta niveles bajos de vitamina D en analítica reciente y escasa exposición solar debido a limitaciones funcionales. No existen otras alteraciones relevantes en la analítica ni tratamiento farmacológico que interfiera directamente con el metabolismo óseo. ¿Cuál es la intervención MÁS prioritaria en este contexto clínico?. Incrementar la ingesta de calcio dietético mediante alimentos fortificados y suplementos adicionales para compensar el riesgo óseo. Corregir el déficit de vitamina D para optimizar la absorción intestinal de calcio y su utilización en el metabolismo. Reducir la ingesta proteica para evitar un posible aumento de la resorción ósea asociado al metabolismo proteico. Introducir suplementos antioxidantes como estrategia principal para mejorar la salud ósea a largo plazo.

Paciente de 85 años con disfagia orofaríngea en contexto de deterioro neurológico progresivo, clasificado como nivel 4 según el sistema IDDSI. Durante la supervisión de las comidas, el equipo observa que los purés presentan ocasionalmente pequeños grumos y ligera separación de fase líquida tras reposo. El paciente no presenta tos evidente en todas las tomas, pero sí episodios aislados de aclaramiento de garganta. ¿Cuál es la interpretación MÁS adecuada desde el punto de vista de seguridad alimentaria?. La presencia ocasional de grumos puede considerarse aceptable si el paciente no presenta síntomas claros de aspiración durante todas las ingestas. La textura observada no cumple los criterios técnicos del nivel 4 IDDSI, lo que puede incrementar el riesgo de aspiración incluso en ausencia de síntomas constantes. La separación de fases no tiene relevancia clínica siempre que el volumen ingerido sea reducido y el paciente esté supervisado. El principal problema es la palatabilidad del alimento, siendo la seguridad de la deglución un aspecto secundario en este contexto.

Varón de 84 años con síndrome de fragilidad, estreñimiento crónico y disfagia leve, en tratamiento con múltiples fármacos que incluyen opioides de baja dosis. Presenta ingesta hídrica limitada por miedo a atragantarse y dieta pobre en fibra. Refiere esfuerzo defecatorio frecuente y evacuaciones irregulares. No presenta signos de obstrucción ni patología intestinal estructural. ¿Cuál es la estrategia MÁS adecuada desde un enfoque integral?. Ajustar el tipo de fibra incorporando fuentes solubles y adaptar la viscosidad de los líquidos para mejorar hidratación sin comprometer la deglución. Incrementar la ingesta de fibra insoluble sin modificar la textura de los líquidos para mejorar el tránsito intestinal. Introducir tratamiento laxante como primera medida sin realizar modificaciones en la dieta habitual del paciente. Reducir la ingesta de fibra para evitar molestias digestivas en un paciente con fragilidad avanzada.

Paciente de 72 años con sarcopenia que realiza entrenamiento de fuerza en ayunas a primera hora de la mañana, retrasando la ingesta proteica hasta varias horas después del ejercicio. La ingesta total diaria de proteínas es adecuada (1.3 g/kg/día), distribuida en comidas principales. No presenta limitaciones funcionales ni patología inflamatoria asociada. Tras varios meses, la ganancia de masa muscular es inferior a la esperada. ¿Cuál es el factor MÁS relevante que puede estar limitando la respuesta muscular?. El aporte energético total insuficiente en relación con el gasto energético derivado del entrenamiento. La falta de sincronización entre el estímulo del ejercicio y la disponibilidad de aminoácidos para la síntesis proteica muscular. La calidad biológica de las proteínas ingeridas a lo largo del día. La intensidad del ejercicio realizado, que podría no ser suficiente para inducir adaptación muscular.

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