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Título del Test:
![]() TSyD Descripción: Capítulo 2 |



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El enfoque de salud pública integral en el abordaje de las adicciones se caracteriza por: Analizar exclusivamente los efectos farmacológicos de las sustancias. Integrar al individuo en su contexto familiar, social y comunitario. Priorizar la abstinencia como único objetivo de intervención. El fenómeno del policonsumo recreativo hace referencia a: El consumo simultáneo de drogas legales e ilegales en contextos de ocio. El consumo continuado de una única sustancia. El consumo terapéutico de varios fármacos. El patrón denominado "binge drinking" se define como: Un consumo diario y moderado de alcohol. Un consumo episódico intensivo de alcohol en cortos periodos de tiempo. Un consumo exclusivo de bebidas destiladas. La perspectiva de género en el análisis de las adicciones implica: La inexistencia de diferencias entre hombres y mujeres. Reconocer patrones de consumo y consecuencias diferenciadas por sexo y género. Centrarse exclusivamente en el consumo femenino. Las nuevas sustancias psicoactivas se caracterizan por: Tener siempre efectos menos nocivos. Imitar los efectos de drogas tradicionales y escapar a la legislación vigente. Ser consumidas únicamente por población adulta. El consumo de sedantes, hipnóticos y ansiolíticos presenta una mayor prevalencia en: Varones jóvenes. Mujeres adultas. Adolescentes de ambos sexos. En relación con la edad, la población joven se caracteriza por: Menor exposición a estímulos de riesgo. Mayor vulnerabilidad a conductas adictivas inducidas por el entorno. Consumos exclusivamente experimentales. El vínculo patológico con una sustancia se define fundamentalmente por: La frecuencia del consumo. El carácter compulsivo del consumo y el deterioro asociado. La ilegalidad de la sustancia. Según la clasificación de Echeburúa, las adicciones pueden dividirse en: Legales e ilegales. Químicas y psicológicas. Primarias y secundarias. El DSM-5 agrupa las adicciones bajo la categoría de: Trastornos de ansiedad. Trastornos por consumo de sustancias y trastornos adictivos. Trastornos del control de impulsos. El DSM-5 considera que existe un trastorno por consumo de sustancias cuando: Se produce dependencia física. Aparece un patrón problemático de comportamiento relacionados con el consumo. La sustancia es ilegal. Entre los criterios diagnósticos del DSM-5 se incluye: El deterioro social y ocupacional. La exclusión social severa. La pobreza estructural. El deterioro social asociado a un trastorno por consumo hace referencia a: Problemas económicos exclusivamente. Incumplimiento de obligaciones familiares, laborales o interpersonales. Falta de recursos comunitarios. La Organización Mundial de la Salud clasifica las sustancias psicoactivas en: Diez categorías. Ocho categorías. Seis categorías. El consumo nocivo de alcohol se asocia, según la OMS, con: Menos de un millón de muertes anuales. Más de tres millones de muertes al año y más de doscientas enfermedades. Exclusivamente con problemas sociales. El Objetivo de Desarrollo Sostenible directamente relacionado con la reducción del consumo de sustancias es: ODS 1. ODS 3. ODS 5. El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías analiza, entre otros, problemas relacionados con: Exclusivamente drogas ilegales. Cannabis, opioides, estimulantes, NSP, medicamentos y policonsumo. Únicamente alcohol y tabaco. El enfoque actual de intervención en adicciones persigue: La erradicación total del consumo. La reducción del consumo, de los daños y de los costes sociales. La abstinencia como único indicador de éxito. La atención integral en drogodependencias se caracteriza por: Intervenciones aisladas y puntuales. Una intervención continuada y multidisciplinar. El predominio del enfoque farmacológico. El Trabajo Social en el ámbito de las adicciones desempeña un papel central en: El diagnóstico clínico. El diagnóstico social y la intervención comunitaria. La prescripción terapéutica. Las adicciones comportamentales se diferencian de las químicas en que: No generan dependencia. No implican consumo de sustancias. No producen deterioro social. Las tecnologías digitales se consideran factores de riesgo porque: Sustituyen a las drogas tradicionales. Facilitan conductas compulsivas y patrones adictivos. Reducen el consumo de sustancias. El consumo de drogas legales se caracteriza por: No generar problemas de salud pública. Estar socialmente normalizado a pesar de su impacto. Afectar únicamente a población adulta. El policonsumo incrementa el riesgo porque: Reduce la toxicidad de las sustancias. Dificulta la detección y el tratamiento de los problemas asociados. Se limita a contextos experimentales. Una intervención eficaz en adicciones debe adaptarse: Exclusivamente a la sustancia consumida. A la persona, su contexto y su trayectoria vital. A los recursos disponibles únicamente. Las adicciones sin sustancia se caracterizan por: Carecer de consecuencias clínicas. Compartir mecanismos psicológicos con las adicciones químicas. No requerir intervención profesional. El enfoque de salud pública considera a la persona con adicción como: Un infractor. Un enfermo aislado. Un sujeto con derechos en un contexto social determinado. La prevención de las adicciones debe dirigirse: Solo a población consumidora. A la población general y a grupos de riesgo. Únicamente al ámbito escolar. El consumo de drogas en mujeres suele presentar: Menor estigmatización social. Mayor invisibilización y penalización social. Menor impacto en la salud. El análisis de las adicciones desde el Trabajo Social implica: Neutralidad social. Intervención individual exclusivamente. Comprensión de los determinantes sociales del consumo. Según la Organización Mundial de la Salud, una droga es: Toda sustancia ilegal que genera dependencia. Una sustancia que, al introducirse en el organismo, afecta a los procesos mentales. Cualquier sustancia que produzca tolerancia. El DSM-5 define el trastorno por consumo de sustancias como: Un trastorno caracterizado exclusivamente por dependencia física. La asociación de síntomas cognitivos, comportamentales y fisiológicos que indican un patrón patológico. Un consumo reiterado de sustancias ilegales. EL deterioro social, según el DSM-5, se refiere específicamente a: La exclusión social estructural. El incumplimiento de deberes en ámbitos familiares, interpersonales y ocupacionales. La falta de recursos comunitarios. La Ley 33/2011 define salud pública integral como: La prevención de enfermedades mediante acciones sanitarias. El conjunto de actividades organizadas para prevenir, proteger, promover y recuperar la salud individual y colectiva. La atención sanitaria especializada. Según los datos recogidos en la Estrategia Nacional sobre Adicciones, las sustancias con mayor prevalencia de consumo en España son: Cannabis y cocaína. Alcohol y tabaco. Hipnosedantes y opioides. El cigarrillo electrónico es una sustancia: Estimulante. Depresora. Alucinógena. La ketamina se clasifica principalmente como una sustancia: Estimulante. Disociativa/alucinógena. Depresora. El lorazepam es un fármaco clasificado como: Estimulante. Sedante. Alucinógeno. El éxtasis líquido (GHB) se considera una sustancia: Estimulante. Alucinógena. Depresora. El fentanilo se clasifica como: Estimulante. Opioide. Alucinógeno. La cocaína es una sustancia: Depresora. Estimulante. Alucinógena. La heroína pertenece al grupo de: Estimulantes. Opioides. Sedantes. El cannabis, atendiendo a su principal principio activo (THC), se clasifica como: Estimulante. Cannabinoide. Opioide. Las benzodiacepinas se consideran sustancias: Estimulantes. Sedantes, hipnóticas y ansiolíticas. Alucinógenas. EL alcohol etílico se clasifica farmacológicamente como una sustancia: Estimulante. Depresora. Alucinógena. El MDMA (3,4 - metilendioximetanfetamina), según la clasificación del DSM-5, se considera una sustancia: Estimulante. Alucinógena. Depresora. En relación con el consumo diario de hipnosedantes, los datos recogidos en el tema indican que: Los hombres representan más del 60% de las personas consumidoras. Las mujeres representan más del 60% de las personas consumidoras. No existen diferencias significativas por sexo. La crianza poco afectiva se identifica, dentro de los factores de riesgo asociados al consumo de drogas, como un factor de tipo: Ambiental. Familiar. Individual. El consumo de cannabis puede tener impacto en el entorno de la persona consumidora porque: No genera consecuencias en el ámbito familiar. Puede incidir en la aparición de dinámicas familiares disfuncionales. Solo afecta al rendimiento académico. Atendiendo a los datos sobre admisiones a tratamiento en España en 2021, la sustancia ilegal que originó casi la mitad de los ingresos fue: El cannabis. La heroína. La cocaína. Desde el punto de vista de las clasificaciones actuales de sustancias, la heroína se considera: Una nueva sustancia psicoactiva (NSP). Un estimulante de síntesis. Un opiáceo. ¿Cuál de las siguientes se considera un factor ambiental de riesgo asociado al consumo de drogas?. Baja autoestima. Normas sociales favorables al consumo. Ansiedad elevada. ¿Cuál de los siguientes se considera un factor individual de riesgo asociado al consumo de drogas?. Dinámica familiar disfuncional. Normas sociales permisivas. Déficit de habilidades sociales. En los programas de intervención en drogodependencias, la importancia de establecer una relación continuada y estable se vincula principalmente con: La mejora de la adherencia a los tratamientos farmacológicos. La función de ayuda preventiva, especialmente en los programas de reducción de daños. La sustitución de otras medidas de intervención social. La relevancia de la relación continuada y estable en la intervención social se hace especialmente patente en: Los programas de intervención clínica especializada. Los programas de reducción de daños y en los ámbitos relacionados con el impacto social del consumo de drogas. Los programas centrados exclusivamente en la abstinencia. En el Trabajo Social con drogodependencias, la complejidad del contexto en el que se desarrolla la intervención: Obliga a centrar la actuación en la sustancia consumida. Invita a diseñar un diagnóstico social completo y adaptado a la casuística y su contexto. Limita la intervención a modelos estandarizados. El diagnóstico social, en el ámbito del Trabajo Social con personas con drogodependencias, debe entenderse como: Una fase posterior a la intervención. Un instrumento secundario frente al diagnóstico clínico. El punto de partida de la praxis profesional, adaptado al contexto. La intervención social en drogodependencias parte de la premisa de que: Los problemas derivados del consumo son homogéneos. El análisis del contexto resulta accesorio. La complejidad del fenómeno exige un diagnóstico social previo. El trastorno por consumo de sustancias, según el DSM-5, se define como: Un consumo continuado de sustancias ilegales. Un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos que indican un patrón patológico de consumo. Una dependencia física acompañada de síndrome de abstinencia. El trastorno por consumo de sustancias se caracteriza, entre otros aspectos, por: La ilegalidad de la sustancia consumida. Un patrón problemático de comportamientos relacionados con el consumo. La exclusión social estructural. La salud pública integral, según la Ley 33/2011, se define como: La prevención de enfermedades mediante actuaciones sanitarias. El conjunto de actividades organizadas de la sociedad para prevenir, proteger, promover y recuperar la salud individual y colectiva. La atención sanitaria especializada a la población. El enfoque de salud pública integral se caracteriza por: Centrarse exclusivamente en el individuo. Integrar actuaciones preventivas, asistenciales y de promoción de la salud. Priorizar la intervención clínica sobra la social. Un factor de riesgo, en relación con el consumo de drogas, se define como: Una causa directa del consumo. Una característica o condición que incrementa la probabilidad de iniciar o mantener el consumo. Un rasgo exclusivo de la personalidad. Los factores de riesgo asociados al consumo de drogas pueden clasificarse en: Clínicos y sociales. Individuales, familiares y ambientales/sociales. Biológicos y culturales. Un factor de protección se entiende como: La ausencia total de factores de riesgo. Una condición que reduce o neutraliza el impacto de los factores de riesgo. Un recurso exclusivamente institucional. Desde el Trabajo Social, la identificación de factores de riesgo y protección permite: Sustituir el diagnóstico social. Diseñar intervenciones ajustadas a la persona y su contexto. Limitar la intervención a la prevención primaria. En el análisis del consumo de drogas, los factores individuales hacen referencia principalmente a: Las normas sociales y culturales. Características personales y psicológicas de la persona. El entorno familiar inmediato. Las normas sociales favorables al consumo se consideran: Un factor individual. Un factor familiar. Un factor ambiental o social. |




